Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

miércoles, septiembre 20, 2006


Lo bueno de empezar a escribir con una página en blanco es no saber donde vas a terminar. El de la foto era mi compañero de pieza en Asunción. Estos pequeños lagartos viven en las grietas de las construcciones. Salen por las noches a comer insectos, se ponen para eso cerca de las luces exteriores, que se llenan de bichos.
En más de un hotel por el interior, me encontré tambien con estos animalitos.
No son cocodrilos de agua salada ni yo soy Irvin, pero es parte de lo que puedo contar. Mi preocupación previa a Paraguay eran las víboras. De leer a Quiroga cuando niño, me quedó esa preocupación. Luego me di cuenta que eran muchísimo más peligrosos los camiones. Muere mucha gente a causa de accidentes de tránsito. Un día casi nos tira un camión para afuera de la ruta. Dos horas antes yo había llamado a mi padre porque cumplía 81 años. Me dijo que tenía muchas ganas de verme. Me dió bastante impresión ese camión pasando tan cerca. No por sentir la muerte presente, sino por imaginar a mi padre atendiendo el teléfono y que le dijeran que yo había tenido un accidente. Cuando uno está lejos más tiempo del acostumbrado, supongo que es normal que se ponga dramático.

Una mañana salimos a trabajar con mi amigo Blatter. Fue de los contados días que salimos a trabajar casi sin hablarnos. El clima estaba espeso. Cosas que pasan. El traslado se hizo en estricto silencio. Alguna semana antes me había contado de un amigo, que viajaba por la ruta con su mujer. Que de pronto pasó un camión en dirección contraria por la ruta y sintió que su mujer emitió un ligero quejido. Alguna pieza o algo que transportaba el camión se cayó de él y dio en el pecho de la chica que viajaba con la ventanilla abierta. Y murió en el acto. Esa mañana en ese viaje incómodo y silencioso sentí un ligero impacto en el pecho, y recordé la anécdota fatal. Supuse que fue una semilla, una piedrita, me toqué el pecho, el viaje siguió sin comentarios, no había sangre ni dolor, solo el recuerdo de esa chica, de ese camión y esa muerte accidental. El viaje, siguió así. En determinado sentí una picazón en la ingle, una cosquilla, inconcientemente me llevé la mano ahí, debajo de la bermuda. Sentí como si me clavaran un alfiler, y sentí un dolor que me ganó el dedo por dentro. Saqué la mano de debajo de mis bermudas con la velocidad de un látigo, miré rápido y ví clavado en mi dedo índice el espolón de un alacrán. Rompí el silencio. "Pará el auto, me picó un alacrán". -Ese hotel de mierda- me espetó Blatter,secamente, con el ceño fruncido. Seguramente ni limpian... (el hotel que elegí fue el motivo de su molestia, la otra opción era de costo muy elevado pero en perspectiva, merecida). En los pocos segundos que tuve el espolón clavado en mi dedo se me cruzaron innumerables pensamientos. Todos fatalistas, claro. Pensé en sueros, en hospitales, en la distancia enorme hacia un lugar medianamente civilizado (estabamos a unos 90 km de Ciudad del Este). En ese momento me las vi negras, me sentí estúpido por dejar la ropa sobre una silla y no dentro del bolso, pero no sentí tanto terror por el futuro que me esperaba si me había efectivamente picado un insecto peligroso, como por la certeza de tener un alacran en alguna parte de mis bermudas, justamente tan cerca de..bueno, de AHI. Blatter paró la camioneta, sacó la cortaplumas y con una pincita de cejas me quitó el aguijón, que tenía una especie de músculo que bombeaba el veneno. Me calmó sentir que el dolor no avanzaba. Bajé de inmediato a la ruta y me saqué las bermudas y comencé a saltarle encima. Debió ser un espectáculo. Creo que Blatter se sonrió a pesar de la incertidumbre y la tensión. Revisé y no había alacranes ahí. Lo que fuera debió irse volando, y recordé luego lo que entró por la ventana y me golpeó y me recordó la muerte de la chica. Seguramente una abeja o avispa. Entre los tantos pensamientos de hospitales y que rumbo tomar, pensé que los alacranes y los escorpiones conservan su espolón cuando pican. Eso y el cese del dolor me terminaron de calmar. El viaje fue más ameno luego de eso. Por un instante que me pareció un siglo, me las vi negras. "Menos mal que te picó el dedo..." me dijo Blatter sonriente, cuando el mal momento había pasado.

Me quedé pensando de la cantidad de veces en la vida que hacemos cosas que luego queremos olvidar. Y las pocas veces que nos damos la chance de hacer cosas que quisieramos recordar para siempre. Y la única diferencia es la actitud interior con que afrontamos cada experiencia. Y no hay nada que pueda determinarnos a no encarar las cosas con la mejor actitud.

Hoy mi compañero de oficina, Zacarías, me dijo "tenés un blog?...no es de puto...?"

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17 Comentarios:

A la/s 21 septiembre, 2006 15:05, Anonymous Anónimo dijo...

Duda !!!!
Que significa que tenés un látigo o al látigo debajo de la bermuda??
Vos decís que Zacarías es ...., muy mal !!!

 
A la/s 21 septiembre, 2006 17:28, Anonymous r dijo...

es un profeta.

 
A la/s 21 septiembre, 2006 22:25, Blogger Von dijo...

Nomás que un tábano lo pique en esa zona.. "noble" por decirlo de alguna manera, ya debe estar saladito. Me imagino una picadura de avispa o de alacrán y me viene como un principio de desmayo.

 
A la/s 22 septiembre, 2006 15:55, Anonymous roberto dijo...

fue un momento de profunda tensión.
porque además en esos momentos, uno, para imaginar, se imagina uno de esos escorpiones egipcios que te dejan seco en un segundito.

 
A la/s 22 septiembre, 2006 18:28, Anonymous trix town dijo...

si hubiera sido un alacrán te hubieras dado cuenta enseguida. Habrías tenido cierta pérdida de la sensibilidad, cierta torpeza en los movimientos, cierta parálisis y, sobre todo, fiebre. Todo esto le pasó a un amigo en México. También hay alacranes en Uruguay, negros y duros como la puta, en toda la costa, viviendo entre la arena y la pinocha, pero no sé cómo es la experiencia del alacrán uruguayo. Sólo sé que había una vieja en un barrio de Maldonado que era famosa porque la había picado un alacrán. Es curioso que siendo el alacrán un bicho totémico (escorpio) no haya en Uruguay una leyenda alrededor suyo, como ocurre con cualquier víbora venenosa.

 
A la/s 22 septiembre, 2006 20:00, Blogger Robertö dijo...

Es un animal muy bonito. En Rocha, en mi adolescencia, capturé uno con la intención de traermelo para casa, lo puse en un frasco de vascolet brasilero acondicionado para su estadía. A las pocas horas lo encontré ahogado en un líquido oscuro, presumo su propio veneno. Dicen que su picadura te provoca fiebre. Me pasó algo muy semejante cuando niño. Iba a unas lagunas en colonia a cazar ranitas y una vez encontré un milpies de esos grandotes(6-7 cm longitud), también muy venenoso. Lo puse en el frasco con las ranitas. Al rato estaban todos los bichos ahogados en ese mismo líquido oscuro.
Que práctica estúpida sacar animales de su ambiente para coleccionarlos en la casa de uno.

 
A la/s 23 septiembre, 2006 11:06, Blogger el-warren dijo...

Ay Robertö, mire que así comenzó en si niñez Clemente Esrable.
Siga juntando bichos.
Lamento el dolor padecido. Pucha que pena Eusebia no estaba por ahí. Seguro le extraía todo el veneno.
Ah y dígale a Zacarías que sí, es de putos. Que se anime. Lo esperamos

 
A la/s 23 septiembre, 2006 18:23, Blogger Robertö dijo...

Ahora no junto bichos, pero tengo unos compañeritos de oficina muy curiosos.
Zacarías es un caso perdido. Podría postear largamente sobre ellos pero temo que me acarrearía problemas en la convivencia, espero que entienda a que me refiero.

Sobre el veneno: conservo un poco en el alma. Pero dígale a Eusebia que paso de ella. Finalmente entendí que no es para mí.

 
A la/s 24 septiembre, 2006 18:21, Blogger Irina dijo...

¿ni por un momento pensó en el escorpión resolana?
Irina

 
A la/s 24 septiembre, 2006 19:22, Anonymous robertö dijo...

La verdad que no, Irina. Fue de los contados momentos en mi vida en que no se me ocurrió hacer un comentario gracioso. Mucho menos evocar un personaje de ficción.

 
A la/s 25 septiembre, 2006 09:07, Blogger Irina dijo...

Mire Robertö, no quise desmerecer su relato (que está muy bueno), sólo que no sé por qué pensé en el escorpión resolana. Sobre personajes de ficción y momentos de la vida, sabe que hay (o hubo, no recuerdo el nombre ni si vive aún, pero en todo caso ya sería un bastante viejo y era famoso)un escritor uruguayo que fue preso en la dictadura. No recordaba su nombre (es decir su identidad) ni se daba cuenta cabalmente de dónde estaba. Finalmente, una vuelta recordó unos versos de la Odisea y a partir de Ulises recuperó el hilo de su memoria y, siguiéndolo, un día, de golpe, recordó su nombre y circunstancias. Fue una revelación y sucedió de golpe, como todas las revelaciones. Entre paréntesis; ¿será por eso que los rusos tiran la copa en la que brindan? ¿para que la felicidad se revele en el golpe? Bueno, no nos pongamos filosos.
Saludos.
Irina
Ps. y tal vez peor hubiese sido acordarse de la Ulogia.

 
A la/s 25 septiembre, 2006 16:11, Anonymous robertö dijo...

cada tanto me acuerdo de Mendieta. es un animalito que me produce mucha admiración. A la Gaia por más que me gasto no le logro sacar palabra alguna...
Pero no va a ser por falta de intento.

 
A la/s 25 septiembre, 2006 20:15, Blogger Robertö dijo...

Irina: me dejó pensando. No probó recordar la odisea así se acuerda del nombre del escritor ese? Yo la tendría que terminar de leer.
Me alegra que le haya gustado el texto. Yo creí que ya lo había contado todo de Paraguay. Y con que haya un lector, uno ya siente que lo que tenía que decir sirvió pa´ algo.

Warren: Me parece que Zacarías se apretó un poquito con su invitación(es un muchacho muy impresionable). Me dijo que el nunca dijo lo que yo dije que dijo y que no quería tener problemas. No me volvió a dirigir la palabra.

 
A la/s 27 septiembre, 2006 06:38, Blogger Irina dijo...

Robertö:
1) TEngo dos nombres, pero no voy a tirar ninguno a la arena pública dado que no tengo la certeza.
2)El analfabeto que tengo en casa, muchas veces soluciona sus problemas pensándose como un power ranger (ficción y realidad).
3)No sé si conoce una historieta llamada Diógenes y el linyera. Ahí también hay un perrito que vale mucho la pena. Y mire usté, viene de una secta de perros que reían. Diógenes era un filósofo griego (vivía como perro en la calles de su época e ironizaba sobre el mundo),fundador del Cinismo, (en griego cinicoi es perro. cino: perra.).
Bueno, saludos.
Irina.

 
A la/s 27 septiembre, 2006 20:32, Blogger Robertö dijo...

Y me parece que en la Odisea me quedé cuando le pegan un flechaZO A UN tal Diógenes Laercio, pero no lo tengo confirmado el nombre. La tendría que terminar de leer, es una verguenza.

 
A la/s 28 septiembre, 2006 00:04, Blogger Robertö dijo...

Pero me entró la duda. Primero que la Odisea si me la leí. Lo que no pude terminar fue la Ilíada. Y no estoy seguro que hubiera un Diogenes. Tendría que tener tiempo para buscar. Buscando por Diogenes llegué al cínico que usted dice, Irina, y encontré una historia pintoresca donde Diogenes estaba desparramado en la calle y se para ante él, Alejandro Magno, que lo quería conocer. Se presentó y le dijo que le pidiera lo que quisiera. "Que te corras que me estás tapando el sol" fue la respuesta.

 
A la/s 28 septiembre, 2006 17:59, Blogger Irina dijo...

Y por eso era Cínico.
Amén.

Irina

 

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