Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

viernes, febrero 02, 2007

El efecto Mariposa

Hoy pasado el mediodía caminaba por la Ciudad Vieja, apurado, llegando minutos tarde a una cita. El clima era caluroso, hostíl. La gente, al igual que yo, caminaba rápido buscando llegar a destino en busca de sombra y aire fresco. Mirando al frente mientras andaba, yo pensaba en el apuro, en los minutos de atraso, en los pequeños avisos que me daba mi rodilla convalesciente, ante los pasos rápidos y de pronto ocurrió. La mariposa avanzaba velozmente de frente hacia mi rostro; tan veloz como impreciso, su vuelo amenazó la continuidad de mis pensamientos, en tan solo una fracción de segundo me obligó a hacer un esquive haciendo a un lado mi cabeza para evitar que se me incrustara en un ojo. No era grande, ni siquiera tuve tiempo de tomarle el color. Giré bruscamente para observar la continuidad de su trayectoria. Eran como manchas que aleteaban exageradamente buscando disipar el calor que absorbían del sol y a la vez escapar de sus rayos agresores. Voló verticalmente escalando la pared de un edificio antiguo y la perdí de vista cuando llegó a un viejo balcón, deteriorado por el paso del tiempo del segundo o tercer piso de la construcción. Pensé que en la Ciudad Vieja ( el corazón de la actividad comercial y financiera) donde la gente suele andar apurada y ausente, hasta esa mariposa fuera de lugar participaba de esa locura.

Instantes después trasponía la puerta del edificio al que me dirigía. El ascensor me esperaba. Aprieto el botón, la puerta se abre. Y dentro, ni bien percibo el olor, este me innunda y me lleva al pasado, me trae recuerdos. Supongo que la grasa del ascensor, algún aceite, o no sé, olía igual que la plasticina que usabamos en jardinera. Entonces me vi de delantal, manguitos y bolsita de la merienda. La imagén se desdibujó de golpe, violentamente. Me sorprendí preguntando por el Contador Fulano de tal.

-Un segundito que ya viene.

Me pregunté si eran esos recuerdos. Si esos, eran "el efecto mariposa".


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18 Comentarios:

A la/s 03 febrero, 2007 10:16, Blogger Prudencia dijo...

Juro que al levantar la mirada del monitor, una mariposa amarilla revoloteaba en el baldío de al lado. Era lo único que se movía en el paisaje. Y previsiblemente se volvieron notorias las diferencias con esa escena tan bien contada de la Ciudad Vieja, que me recordó todo lo que todavía no sé bien si extraño o no de Montevideo.
No sé si es el efecto mariposa o es que los olores a veces tienen ese efecto, como las famosas magdalenas de Proust, esos bizcochitos que al probarlos después de muchos años, lo devolvieron a los días de su infancia.
Lo raro es que uno no puede predecir qué olores desencadenarán esa reacción, ni cuándo. Yo creo que si volviera a oler la colonia Pollyanna del frasco grande que guardaba mi abuela arriba de la cómoda me pondría a lagrimear, pero quién sabe... De la plasticina, más que el olor, recuerdo aquella sensación incomodísima de suciedad grasienta que dejaba en las manos.
Saludos al animalito.

 
A la/s 03 febrero, 2007 10:47, Anonymous robertö dijo...

No creo exagerar si digo que ví en Paraguay en tan solo 3 meses, una cifra cuando menos comparable al total de las mariposas que ví en Uruguay en décadas.

A mí me gustaba la plasticina, el olor. Y recuerdo la admiración y expectativa con que veía como desarrollaba alguien más diestro que yo en su modelado, algún macaquito.

Es parecido a lo que siente uno de grande por alquien que escribe bien, que utiliza mejores palabras que las que le brotan a uno para describir la misma situación, o descubre en esa persona una mirada más profunda que enseña a percibir las cosas desde una óptica más lúcida.

 
A la/s 03 febrero, 2007 14:14, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

Yo creo que lo tuyo estuvo más cerca de lo que alguna vez escribió "Proust" sobre las magdalenas, que del efecto mariposa.

"Esos olores que nos transportan" son geniales. Siempre me gustó la idea de que en cualquier lugar, un simple olor me agarre desprevenida y me haga viajar hasta un escenario que ni yo sabía que recordaba.

 
A la/s 03 febrero, 2007 16:00, Anonymous robertö dijo...

En realidad si, la mariposa no tuvo nada que ver, a menos de andar por la calle como loca y si no pega un volantazo me lleva puesto. Pero debo reconocer que me abrió un poco la sensibilidad para imaginar el post en ese instante. Por ahí el posteo se tenía que haber llamado el efecto plasticina. Que se yo....

 
A la/s 03 febrero, 2007 16:27, Anonymous basilia dijo...

estos días de taanto calor, suceden cosas extrañas: hay mas mariposas en la ciudad, es cierto. también hay un cierto que se yo que no recuerdo. me gustó este post.

 
A la/s 03 febrero, 2007 18:12, Anonymous robertö dijo...

Gracias Basilia, me alegro que le gustara.

Servico a la comunidad:
Atenti a este dato. Si quieren saber cuantos metros de nervios tiene el ser humano y buscan por google va a salir esta modesta página como primera entrada. Y como no tengo la menor idea de la respuesta me parece honesto sugerirles que agarren para otro lado. Gracias.

 
A la/s 04 febrero, 2007 11:18, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

A mi también me gustó el post, ojo. Solo que me recordó mucho a Proust (cosa que considero genial)

Por acá, en Buenos Aires, no me cruzo mariposas, pero mejor porque no me gustan.

 
A la/s 04 febrero, 2007 17:15, Anonymous robertö dijo...

Bueno, no debo ser el primero que es transportado a su infancia por un olor. PAra mi lo anecdótico fue lo de la mariposa que andaba como desaforada por la calle.

Que curioso Lucy que no le gusten las mariposas.

 
A la/s 04 febrero, 2007 21:04, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

No me gusta ningún insecto. Algunos más otros menos, pero es un tema fóbico que me cuesta muchísimo. Y no es broma.

Yo ya se que lo anecdótico para usted fue la mariposa, pero permítame rescatar que para mí, lo que más me quedó de su post, fue el ser transportado por un aroma.

A cada cual le repercute "algo" de alguna manera especial por alguna razón. Y también es válido. Creo.
O me va a censurar?
Quereme, Robert.

 
A la/s 04 febrero, 2007 21:50, Anonymous robertö dijo...

Bueno, no es por alardear Lucy, pero dio con la página específica para tratar su fobia por los bichos.
A lo mejor la puedo ayudar con eso.

 
A la/s 04 febrero, 2007 22:01, Blogger Robertö dijo...

Verificador de palabras: Estás fuera.

 
A la/s 04 febrero, 2007 22:01, Anonymous Verificador de palabras dijo...

xhzzzthso

 
A la/s 05 febrero, 2007 06:11, Blogger Irina dijo...

Robertö, me pareció muy interesante la idea de que la mariposa, siendo tan leve como es, se lo llevara puesto y la dislocación del mundo a raiz de tal idea. La mariposa, en su vuelo errático y siempre fugaz para nosotros, parece ser una materialización frágil de tiempo. Usted le prestó una cualidad de piedra que ayudó a que se cumpliera el efecto transportador (el efecto mariposa).
Muy lindo su dibujo. Ni al día de hoy me saldría así.
saludos
irina

 
A la/s 05 febrero, 2007 16:37, Anonymous robertö dijo...

Me dejó pensando Irina, acerca de esa necesidad de andar dislocando el mundo que tengo.
Gracias por el elogio al dibujito.
Lo hizo el niño que llevo dentro, pero en la época en que ese niño no llevaba a un adulto por fuera. Por así decirlo. Si no entendió me dice y le busco la vuelta y se lo explico de otra manera. Gracias por pasar por acá.

 
A la/s 05 febrero, 2007 16:48, Blogger Trenzas dijo...

Serías perfecto para que una mariposa se te llevara. No muy lejos, o te perdería otra vez :)
¿Es posible que las mariposas participen de la locura humana?
Me encantan las mariposas. Y la plasticina, que nosotros llamamos "plastilina", vaya usted a saber por qué. Cosas de marcas registradas, supongo.
Y de repente..., un olor, un sabor, un aleteo de mariposa, y has vuelto atrás "en busca del tiempo perdido"
¡Que maravillosa es la memoria de nuestros sentidos...!
Un abrazo bien grande, amigo

 
A la/s 05 febrero, 2007 18:55, Anonymous robertö dijo...

Los humanos estamos haciendo partícipes de nuestra locura a todos los seres que comparten y construyen, a través de miles de interrelaciones a veces imperceptibles, la biósfera junto a nosotros. Somos compañeros, aunque los humanos creamos otra cosa.
Supongo que las ballenas no lo están pasando bien, ni los habitantes del fondo marino cuyo hábitat es devastado por la práctica de la pesca de arrastre, ni los gorilas, que cada vez tienen más hombres que se los comen y menos lugares donde esconderse por la deforestación, ni ninguna otra criatura salvaje . Las mariposas no se comen, pero en cambio son expulsadas de los campos monocultivados por especies vegetales genéticamente retocadas altamente resistentes a los venenos. Entonces pasean su belleza, por lugares vacíos de plantas, de néctar y llenos de humo y bajo el efecto abrazador de los rayos solares, de los cuales la atmósfera nos puede proteger cada vez menos.

Las mariposas y nosotros formamos parte de una biomasa increiblemente diversa. Es imposible que se enferme una de las partes sin que se afecte el resto.

Otro abrazo para tí, "Trenzas". :)

 
A la/s 06 febrero, 2007 18:53, Blogger hi way dijo...

che, por qué perdí la pole position, tan bien que me sentaba, eh?

saludo la despedida del infame verificador, siempre un tipo jodido.

 
A la/s 06 febrero, 2007 20:05, Anonymous robertö dijo...

No me hagas problemas de cartel Hi. Usted es el primer comentador de rinocerontes y de ahí no lo mueve nadie.

El verificador fue contratado como forma de disuadir al spam. Lamentablemente se comenzó a tomar atribuciones, primero le pidió un beso a Ceryle, después comenzó a cuestionar mi autoridad impidiendome el acceso y ultimamente se paraba en la vereda de enfrente y le tiraba piedrazos a los que me hacían una visita.
Me dolió más a mí que a él, pero no podíamos seguir juntos.

 

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