Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

jueves, marzo 08, 2007

El efecto mariposa 3 y Te quería preguntar

Cuando escribí el efecto mariposa a los dos minutos fui a chequear las estadísticas de la página y noté que tuve mi primera entrada de China, de una ciudad desconocida hasta entonces por mí, y un poco menos ahora, llamada Fuzhou. Busqué su ubicación en google earth y fotos en internet. Encontré muchas cosas, entre ellas esta preciosa foto. Ojalá por aquí se construyera tan lindo.



Y nada. Es que al efecto de escribir sobre una mariposa mental que aleteaba y generaba una tempestad en Pekín le siguió la visita de gente de una ciudad china desconocida y en cierta forma esto es parte del efecto de esa mariposa imaginaria que abrió sus alas de colores en mi imaginación. No sé si esta gente siga viniendo, ni tampoco sé si pueda entender lo que aquí se escribe. Pero me gusta el efecto.

Estos días en el trabajo estuve comiendo comida china. El último guiso de verduras ("no carne, no carne" me decía el vendedor oriental) estaba riquísimo. Tenía cubitos de carne, si, pero valió la pena.

Mariposa en chino se dice 蝶 (hú dié).

******

Hoy fuimos al velorio de la mamá de un compañero de la empresa. Cacho, por poner un nombre, tenía la tristeza y la resignación en la mirada que suele tener alguien en un momento así.
Pensaba que es un momento que todos sabemos que nos sucederá alguna vez. Y que cuando sucede no se debe olvidar más. Es quizás el momento más importante de la vida de uno, por su impacto, a pesar de que sabemos que así sucederá algún día y que así debe ser. A uno lo deben invadir sus primeros recuerdos, quizás todos sus recuerdos. Y no debe ser fácil encontrar consuelo.

Reflexionar sobre esto me trajo a la mente un par de momentos de mi niñez. Fue cuando descubrí escuchando la radio que los niños también morían. Fue un pequeño que murió aplastado por un tractor. Yo creía entonces que la gente solo moría de vieja, y que si había accidentes los niños eran indestructibles y no perdían la vida en ellos. Mi madre me explicó que no, que no era así, y que era cierto lo que decía la radio, que los niños también podían morir.

No sé si antes o después de eso, era muy chico y pensaba. Mi madre me había arropado como todas las noches y se había ido a su cuarto. Pero esa vez cuando me besó yo no cerré los ojos para dormir. Esa vez me quedé en vigilia. Angustiado. Estuve posiblemente unos cuantos minutos pensando en silencio, serio. La llamé y llegó pronto. Le pregunté si ella también se iba a morir. Seguramente yo tenía el terror pintado en la cara. Me dijo que sí, pero que para eso faltaba muchísimo tiempo. La forma en que me lo dijo me dio una tranquilidad infinita. Yo le creí. Porque me dormí instantáneamente.
Cumplió su palabra mi vieja querida, han pasado tantos años y seguimos en la vuelta. En este planeta confundido y triste pero que no abandona nunca la esperanza.
Nada. Les quería preguntar si ustedes registran recuerdos así o si son cosas mías.

Etiquetas:

12 Comentarios:

A la/s 09 marzo, 2007 08:21, Blogger Irina dijo...

Hola! No registro recuerdos de esos, pero le puedo decir que es una pregunta que me han hecho mis hijos sobre los cinco años. Yo lo manejo metafóricamente. Les digo que la muerte es como una puerta, que puede abrirse o no y que lo más probable es que se abra cuando uno ya es muy viejito y que no, que no, que no. que no me voy a morir nunca!

Sobre el post anterior, me alegra que su madre esté bien.
irina

 
A la/s 09 marzo, 2007 08:27, Blogger Clementina dijo...

Si Roberto, tengo recuerdos así. Si bien no me acuerdo cuando fue la primera vez que me encontré con la noción concreta de la muerte, me he convertido en alguien que le teme, quizás como un ser pequeño que necesita palabras de una madre para tranquilizarse y pensar que un descubrimiento como ese no afectará el equilibrio de su universo. Usted Roberto, ya me mal acostumbró a su palabras, sabe? Y entro a su blog buscando trocitos de emoción. Me voy con los bolsillos llenos, como una niña que rompió la piñata y se arrastró ansiosa entre chicles y caramelos.
Besos

 
A la/s 09 marzo, 2007 09:06, Anonymous robertö dijo...

Bueno Irina, no sabe la tranquilidad que me deja ahora que se que no se va a morir nunca. :)
Gracias por volver por acá.

Clementina, usted tiene eso de romper la piñata pero también suele repartir chocolatines. A ver si nos termina subiendo la glucemia. Gracias, también.

 
A la/s 09 marzo, 2007 12:37, Blogger Clementina dijo...

Roberto, mire que no derrocho chocolatines así como así, sólo convido a unos pocos. Espero que esté rico, tanto como aquellos águila bien amarguitos. Lo de romper la piñata no lo entendí muy bien.. será que hoy estoy un poco lenta, sepa disculpar.
besos

 
A la/s 09 marzo, 2007 12:59, Anonymous robertö dijo...

Dijo usted lo de romper la piñata...

Pero fue una metáfora, mire que para mi usted no rompe nada. Ni tampoco creo que derroche.

 
A la/s 09 marzo, 2007 12:59, Anonymous robertö dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
A la/s 09 marzo, 2007 12:59, Anonymous robertö dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
A la/s 09 marzo, 2007 13:01, Anonymous robertö dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
A la/s 09 marzo, 2007 13:40, Blogger Clementina dijo...

Claro que lo de romper la piñata lo dije yo, pero no había entendido bien el anclaje de su metáfora. No se me enoje Roberto. Bueno ya que lo dice, preferiría romper alguna cosa al menos, aunque más no sean cáscaras de duraznos.

 
A la/s 09 marzo, 2007 16:43, Blogger Trenzas dijo...

Bueno, pensar que la gente solo se muere de vieja, es normal cuando eres un niño y la idea de la muerte es tan abstracta que no cabe en el razonamiento de esa edad. No, nunca me pasó nada parecido. Será porque fui muy afortunada y nadie cercano a mí, que me dijeran al menos, murió durante mi niñez. Que muriera la gente en las películas no me importaba. No tenía nada que ver conmigo. Que el morir tiene que evr con todo, lo aprendí más tarde, pero ya sabía distinguir algunas realidades bien crudas.
Y cuando me ha tocado dejar ir a personas a las que todos los días encuentro a faltar, sé también que nunca voy a dejar de hacerlo.
Pero quizá eso es lo que debemos hacer. Recordarlas y seguir viviendo.
¡Pero que mala experiencia..!
Un abrazo muy grande

 
A la/s 09 marzo, 2007 18:59, Blogger Pumplafiz! dijo...

Chau, flaco... que post...
Sí, me revolotean la cabeza esas cosas... tal vez por mi historia, fijate en mi blog, que algo de eso hay...
Un abrazo enorme y transfluvial.

 
A la/s 09 marzo, 2007 19:45, Blogger Robertö dijo...

Clementina: vamos a empezar de nuevo porque me perdí.
yo le agradezco sus palabras que siempre me conmueven. De piñatas no hablamos. De duraznos sí.

Trencitas: un abrazo, amiga. Vuelvo a prometer un posteo más alegre.

Pumplafiz!: Gracias por el abrazo enorme. Te voy a visitar en breve.

 

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal

Free counter and web stats