Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

martes, abril 10, 2007

"Tierra de Quinotos" es el posteo que viene después de este

El jueves arrancamos con Gargarel, amigo y ex compañero de facultad, para el campo de sus primos. Hicimos una parada previa en el devoto de Sayago y compré un vino y una terma para llevarle a los anfitriones y me compre un par de libros, los hermanos Karamazov (me lo recomendó Zacarías, hace no se cuantos años que no leo ficción) y un libro de Wayne Dyer que no tengo ni idea de como se llama. Cuando voy a pagar el vino y la terma recuerdo que tengo un ticket de alimentación y le pregunto a la cajera si puedo pagar con él. Me dice que no, que las bebidas alcohólicas no son reconocidas para pagar con esa moneda. Yo le aclaro que la terma no tiene alcohol y la muchacha que me dice que entonces si. Y me pongo a pensar que no me conviene porque si pagás por algo de menor valor que el ticket no te dan el vuelto, entonces pagué en efectivo. Estuvo un rato largo para atenderme. Se arrima Gargarel y le digo que como podía ser posible que no reconozcan al vino como un alimento y que no me acepten el ticket. La chica sonríe. Y agrega mi amigo "Es un alimento para el espíritu".
Después fueron días de vivir el campo muy intensamente y luego 24 horas aún más intensas en Buenos Aires.

De los Karamazov debo haber leído un 4 por ciento.

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En determinado momento hoy, charlando con la psicóloga, me tenté y tuve la necesidad de decirle que la estuve criticando por acá diciendo eso de que estaba yendose para el lado de los tomates respecto a buscarle la vuelta con eso de que yo escribo de mariposas y bichos peludo bastante seguido. Entonces no paró hasta hacerme decir que yo pensaba que ella quería tirar la caña y pescar algo porque el bicho peludo y la mariposa tenían un contenido sexual. Sonrió cuando lo dije. Despues reflexionó "para el lado de los tomates dijo..."; sentenciando luego con seriedad "porque el tomate tiene un significado sexual...". Y me reí....que voy a hacer.....

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Y me pudrí de mantener mi anonimato. Ya lo había adelantado, así que ahí abajo de todo, al final del posteo va mi foto sobre la cubierta del barco que me trajo de Buenos Aires.

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Me ocurrió lo siguiente. Había que estar en el puerto de Colonia a las 4 de la mañana. Y a las tres en el campo de otros primos de Gargarel y de Natalia, la chica embarazada que vive en Buenos Aires e ibamos a visitar. Resulta que nos despertamos luego de pocas horas de sueño a las 2 y 20, con la alarma de mi celular. Llegamos al otro campo y cambiamos de auto. Cuando llegamos al puerto de Colonia yo descubro que no tenía mi celular. Comencé a buscar por todos lados y no aparece, me angustio (me salio 200 euros hace un par de años y me resuelve muchas cosas) y Gargarel que me dice que lo debí dejar arriba de la cama. Yo no estaba muy convencido pero bueno, me puse el chip de "vamo' a Buenos Aires" y que Pepé pepepepé. El hecho es que después de volver al campo recalamos en una reunión de gauchos, puchero de gallina y truco en un lugar lo más parecido al boliche El Resorte (este episodio merecerá un post aparte) y horas y litros más tarde volvemos al campo de los primos de Gargarel y me entero que el celular no estaba ahí. Entonces lo busco en el trayecto entre el dormitorio y donde estaba el auto, y llamaba y nada. Y en el otro campo, donde estacionamos el auto nada. Y adentro del auto nada.
Y la verdad me volví consternado. Porque no tenía la menor gana de gastarme 200 dólares de nuevo en un celular y porque como me fuí dando cuenta con el tiempo perder un celular con agenda, reloj, alarma, calendario y teléfono es casi como perder un testículo. Claro, porque después pedí un despertador a mis viejos, me dieron uno de esos que apretas arriba dormido y después no suena nunca más y te dormís y llegas tarde (el celular es insistidor para despertar, un instrumento muy eficáz para el remolón). Después como me acostumbré a no usar reloj y cuando agarro un reloj de los que traje de Paraguay el año pasado sucedió que estaba con la hora vieja y casi me infarto porque encima que me dormí el reloj me tiró una hora más tarde. Se cagaría de la risa el reloj, de la cara que puse. El hecho es que me quedé sin los teléfonos de todos mis amigos y conocidos, un bajón. Cada tanto llamaba a mi número y no contestaba y yo me imaginaba a mi celular en medio de la escarcha sonando solitariamente en la inmensidad campera. Y me dije...voy a llamar hasta que su batería se extinga. Seguramente va a morir sonando y en el campo no lo va a encontrar más nadie.

Al otro día estoy trabajando y mientras hablo por teléfono llama Gargarel y le avisa a Juan Pier, un compañero de trabajo, que había aparecido el celular. Cuando corto mi llamada y lo llamo (por supuesto que me equivoco de teléfono, porque quien se acuerda del teléfono de un amigo ahora que estos aparatos se apoderan de tu memoria, con tanta suerte que me atiende una compañera de trabajo suya porque la empresa tiene algunos números similares) y me dice que apareció en la terminal de ómnibus, local que jamás pisé. Me dice que llame a la empresa Tal y que me dirían como reunirme con él. La chica muy amablemente me explica que el celular es el mismo que yo le describía y me cuenta que se comunicó con los primos de Gargarel porque ellos habían estado llamando para ver si alguien de por ahí atendía y lo devolvía. El hecho es que me lo enviaron sin cargo a Montevideo. Voy al otro día a la terminal en Montevideo y no había encomienda a mi nombre. Llamo a la terminal en Colonia, la chica no estaba hasta las 13 horas y el señor que me atiende me pregunta si yo soy el del celular. Le digo que si y el tipo me habla con simpatía. Le explico que no llegó por si entendí mal o si no lo enviaron y me dice que no tiene ahí el número del remito pero que pregunte porque debe estar traspapelado por ahí y que vuelva a llamar si tengo algún problema que él se comunica con la chica que me había atendido el día anterior para darme algún detalle más. Vuelvo a donde las encomiendas y luego de dar vueltas el muchacho lo encuentra. Abro rápido el paquete y me reúno con mi apéndice digital. En el display de afuera lucía el mensaje que me recordaba mi cita con la psicóloga para hoy mismo. Eso es fidelidad canejo...
Vuelvo lleno de agradecimiento y alivio para avisarle al hombre que ya tengo el celular en mi poder. El señor se alegra, le pregunto como hago para enviarles algo para agradecer y me contesta que devolvieron el celular porque era su obligación y le explico que para mi significaba un alivio enorme y que me permitiera enviarles algo y me dice como hacerlo, ante mi insistencia.
Mandé dos cajas de bombones y una notita de agradecimiento. Y me fui contento, con esperanza, de que mientras haya gente buena no todo está perdido. Y está lleno de gente buena, lo que pasa es que muchas veces no se nota. Que lindo cuando pasan cosas así...y no será que todo el tiempo, todo, pasan cosas buenas?

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Ahí está mi foto, tomando el sol en cubierta.


Leonardo di Caprio es un poroto al lado mío.

Dicí la verdá....dale diciiiiiií!!!

8 Comentarios:

A la/s 11 abril, 2007 11:42, Blogger Floooя dijo...

este 31 de diciembre, en una fiesta perdí por como media hora mi cel. estaba con un porcentaje alto de alcohol en la sangre y haciendo no sé qué con la cartera, todo lo que tenía adentro voló a la mierda. pude juntar todo rápido, menos el cel. me puse tan mal en ese momento (porque no podía creer lo idiota que era, potenciado por el alcohol, claro) y me senté al borde de una piscina (y eso que estaba con un vestido blanco) a reflexionar (?). después le saqué el cel a una amiga y me autollamé millones de veces hasta que alguien bondados lo encontró y me lo dio.

el reloj lo perdí hace 8 años en un casamiento. nunca más usé uno

 
A la/s 11 abril, 2007 15:19, Anonymous solokierogritar dijo...

Copado cuando pasan cosas así y te das cuenta de que hay muy buena gente. Con respecto al vino, debería estar incluído en la canasta básica familiar, sin duda, eso sí, no se lo comentes a tu psicóloga que seguro lo toma con segunda... jaja
Saludos

 
A la/s 11 abril, 2007 17:53, Anonymous de buena cepa dijo...

Hola Roberto, que bueno que te hay ido lindo en tu paseo.
Lo de tu psicologa ya es extremo,,,,
Gente buena hay siempre y en todos lados, y el mal no existe si no le hacemos notar que lo vemos.
La verdad que la foto no está nada mal, sos mas sexy de lo que pensabamos,,,!!!

 
A la/s 11 abril, 2007 21:33, Blogger Robertö dijo...

ja...
De pura cepa: Es verdad lo que decís sobre el mal. Lei un par de pensamientos muy lindos que los quiero compartir luego, parecidos a esto que decís.

Che, la psic. hace lo que puede, mirá que no es fácil lidiar conmigo. Si alguien no debe ser fácil de paciente soy yo.

Floor: El reloj tiende a extinguirse. Ahora los celulares te solucionan todo. Claro, perdés el celular y no existís, te querés matar.

Solokierogritar: que rico que es el tinto. Y que sano...

Gracias por pasar.

 
A la/s 11 abril, 2007 22:03, Blogger Annie dijo...

Sí, es buenísimo. Sobre todo porque no es lo que estamos acostumbrados a ver.
Beso grande!

 
A la/s 11 abril, 2007 22:10, Blogger Robertö dijo...

:) habla del vino tinto Annie???

Salud!!!

 
A la/s 11 abril, 2007 23:09, Blogger Annie dijo...

No, Robert. De cuando la gente actúa bien!

 
A la/s 11 abril, 2007 23:09, Blogger Annie dijo...

Creo q no me expresé claramente, jeje!

 

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