Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

viernes, mayo 11, 2007

14 de Julio, 1976

Nota: Este post no lo escribo yo, sino los recuerdos del que yo era. La fecha actual es ficticia. Igual que la del título del post.

El aliscafo es una mierda, el viaje eterno. Escucho la frase "es como viajar en una caja de zapatos" y la incorporo. La voy a repetir innumerables veces en mi vida. Si un día tengo un blog la voy a escribir en él. Cuando me di cuenta que la llegada a Buenos Aires no era inmediata no me desprendí de una bolsa de nylon apretujada en mis manos. Recurrí a ella por lo menos una vez. Creí que no llegaríamos nunca. Y nunca siempre llega. Siempre.
Llegamos a la casa de la madrina de mamá. Modesta nos recibe con alegría. Yo miro todo, no hablo. Siempre dicen que "la lengua se la comieron los ratones" refiriendose a mí. Je, no saben nada. Quique, el hijo veinteañero me acaricia la cabeza. Hay piso de parquet. Hay un altillo donde Pedro fabrica cosas. Recorro las instalaciones. Buenos Aires se me parece a Montevideo, infinitamente más grande que Colonia. Se ve que nos aburrimos con mi hermano porque nos presentan a la sobrina de Modesta, un poco mayor que nosotros. Realizan la entrega, mi madre a sus trámites. Los niños a lo nuestro. Y descubriendo de que va todo esto que se llama existencia y que seguramente no terminaremos de entender en mucho tiempo.
La muchacha nos lleva a un sitio donde un hombre embalsama bichos, seguramente un pariente. Yo miro todo y no hablo. Me fijo en un búho con la mirada penetrante y vidriosa. Es grande. Luego estamos en una plaza. En el arenero hay una especie de estación espacial cúbica de metal. Una novedad para mí. Hay otros niños jugando en la nave. Voy corriendo a ver ese artefacto insólito. Tiene una escalera, una puerta, un ojo de buey y una antena o radar que se puede hacer girar desde adentro y que casi no me dejan tocar. Subo la escalera. Los niños se sienten invadidos. Sin encenderse luces de alarma de colores comienzan a defenderse. Su nave está siendo invadida por un extraño alienígena. Regreso con Mariana y mi hermano, amargado por el recibimiento y por la hostilidad de los ocupantes del vehículo posado en el arenero. No fui capaz de comunicarme y decir que iba en son de paz. La lengua me la comieron los ratones. Que realidad tan angustiante. Por que los ratones hacen esas cosas?
Distraigo mi silenciosa tristeza viendo un gigantezco animal que jamás en mi vida había visto. Ignoraba que había perros más grandes que los ovejeros alemanes. "Es un gran danés" me explica mi hermano. Lo observo perplejo como juega con el "perro de policía".
Estamos un ratito y nos disponemos a volver, estamos con hambre supongo. Uno de los ocupantes de la nave viene con un puñado de arena y me lo tira encima. Mariana lo rezonga y el nene se va espantado.
Después estamos en una juguetería. Elegí un camión de metal lleno de casilleros con sifones. El hecho de que se le pudieran sacar los casilleros y a los casilleros los sifones le daba cierto atractivo. Después andaba jugando con eso en el piso de parquet y con unos autitos viejos de Quique. Alguien me dice que nos van a llevar la zoológico. Mi hermano me dice que vamos a viajar en metro, por abajo de la tierra. Me imagino un viaje en un mecanismo ideado por Julio Verne que va creando galerías a medida que avanza. Que aventura! Pronostíco que vamos a encontrar un topo por el camino y que lo vamos a dejar en el zoológico. La gente se ríe. Digo bobadas yo????. Al llegar al metro se produce una ruptura entre lo que yo pensaba y la realidad. Las galerías ya están hechas, incluso revestidas de mampostería. Y la máquina excavadora que nos trasladaría no era tal sino que se parece a un tren. Igual está bueno, en Colonia sólo subí un par de veces a un tren. Supongo que vivimos en un mundo donde hay muchos trenes de juguete y sólo unos pocos de verdad.
Llegamos al Zoo. Hay un rinoceronte polvoriento y solitario (en Montevideo no tenemos), hay unas cuantas jirafas (la bebé se llama Rosita y estira su cuello y come algún pastito de mi mano), una jaula gigantezca con unos monos que se cuelgan y transportan en las alturas utilizando sus colas ("se llaman monos arañas") y un gorila grandísimo en una jaula pequeñita como una cabina telefónica, apartado del resto, que tiene mirada dulce y juega con un vasito blanco de plástico. Parece ser un gorila niño. También le comieron las lengua los ratones y tampoco debe entender mucho el por que la gente se amontona alrededor de su pequeña casita transparente a observarlo. Quizás no sepa lo que es una prisión. Tampoco yo lo sé.
Luego estamos comiendo en lo de Modesta. Me pone cara de mala y me dice que "no sabés que con la comida no se juega?" . Intuyo que le tengo las pelotas rotas (que colmé su paciencia). Me regalan una jirafita de juguete y un cohete de plástico para que me entretenga. -Mirá...Rosita- me dicen. La imagino interactuando con mi colección de animalitos en casa, los que tengo en la lata oxidada de té o galletitas, la de la nena de rulos. Los voy a conservar por muchos años. Solo que no voy a saber bien donde es que van a quedar traspapelados. El cohete no va a durar mucho.
Después me dicen que vamos a la ciudad de los niños. Me ilusiona bastante. El viaje en ómnibus es interminable. "No viajan en ómnibus en Uruguay?". Miro y Modesta con el ceño fruncido no espera respuesta. Yo no respondo. Evidentemente no me fuma, pienso. Llegamos y correteamos por las callejuelas, subimos interminables escaleras para llegar a las torres de los castillos de yeso. En un enorme patio hay una jaula con un tucán. No me acuerdo del regreso a Lomas de Zamora.
Cuando me compraron el camión, a mi hermano le compraron una bolsita de rasti, un juego con ladrillitos para armar cosas. Jugamos en la azotea del edificio donde vive Mariana. Mi hermano construye una pistola laser con el rasti. Cuando se aburre y me la presta lo primero que hago es romperla sin querer y unas cuantas piezas caen a la azotea de la casa del vecino. Mariana tiene una idea y se la transmite a mi hermano. Atarme por la cintura y hacerme descender por medio de una cuerda los 8 o 10 o 15 metros que separaban la azotea del edificio de la de la casa donde yacían los restos de la pistola. Yo me espanto-recuerden que me comieron la lengua los ratones. La idea de que me cuelguen al vacío me produce terror. Y no se defenderme!!!!. Me ilumina un arrebato de lucidez y expreso que si no sería mejor bajar por las escaleras, tocar timbre y hablar con el vecino. Mariana me mira con extrañeza (creo que fui razonable, aunque la carencia de una soga le dió solidez a mi opción). El hecho es que como a mí me aterra hablar, la idea mía no me termina de seducir. Pero acto seguido está Mariana hablando con un señor calvo, obeso, de lentes gruesos, que me mira con afecto y me acaricia la cabeza (supongo que Mariana me presentó como el culpable de la tragedia). Nos hace pasar. Sube por una escalera de material de fácil acceso a la azotea y baja con las piezas que habían caído. Al final fue una buena idea.
Estamos en el almacén de la esquina. Mi hermano sale afuera y tira el chicle. Yo salgo detrás suyo y hago lo mismo. Se lo pongo en el ojo a una señora. Los demás se ríen y huyen. Yo no me entero del asunto. Rato después estamos de nuevo en la puerta del almacén. Mariana saluda a dos niños, sentados contra la ventana del negocio. Le contestan algo, se dicen cosas y los dos niños comienzan a dicutir entre sí. Uno le dice al otro "calláte cagón!!!" y el otro "calláte zorrino!!!". Que linda forma de insultar. Nunca la voy a volver a escuchar en mi vida.

El regreso fue sin bolsas de nylon, fue rápido. La vida es como un regreso fugaz. Por eso se escurre sin que nos demos cuenta.








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19 Comentarios:

A la/s 11 mayo, 2007 17:31, Blogger goestobitburg dijo...

14 de Julio, la calle en que vivo. más importante eso que la Toma de la Bastilla, claro.

Nunca viajé en Aliscafos.

Pero sí me gusta vovler de BsAs con algunas bolsas arriba, no de frula obvio, con esas se viaja en tal caso. Bolsas de nylon como decís vos Roberto. La de las compras. Algunos discos, libros, cosas así.

De niño me volví con un robot de jueguete. Eso de mi pirmer viaje a BsAS. Sacado de Carrefour. Parecido a Arturito. Se me rompió a los dos meses. Pero bueh.

 
A la/s 11 mayo, 2007 18:39, Blogger Annie dijo...

Es verdad que se escurre, por lo que pienso que cada tanto hay que detenerse un tiempo a pensar sobre las cosas. Sino, es como mirar como pasa, y no hacer nada al respecto.
Besos.

 
A la/s 11 mayo, 2007 21:35, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

Apa!
Mas tarde, en un par de horas cuando vuelvo de cenar, entro y leo atentamente.
Hasta luego.
Lucy.-

 
A la/s 12 mayo, 2007 12:29, Anonymous Roβεrtö dijo...

Goes: parece que la vida útil de los robots de juguete no excede los 60 días. Lo curioso es que esos robots de porquería, a pila o a cuerda, no eran jugables. Pasaban rápido al fondo del cajón de juguetes olvidados. De ahí la persistencia del "animalito" y el "autito". Esos modelos coleccionables eran perfectamente adaptables a las necesidades del niño.

annie: realmente no se si hay que detenerse a pensar sobre las cosas.
está también el sindrome de vivir detenido viendo pasar las cosas. Debe haber un equilibrio. Lo sano debe ir oscilando entorno a esa línea. Cada tanto...como dice ud.

Lucy: APA!!!!! :)

 
A la/s 13 mayo, 2007 12:35, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

Está bueno recordar ese tipo de cosas. Noto que las recuerda con gran precisión, se ve que fue algo que lo movilizó bastante.
Creo que la idea de que la vida de escurra sin darnos cuenta, me atrae mucho. Ser conciente de eso, me lleva a vivir de otro modo en muchas ocasiones.
Me refiero a que no lo pienso como algo necesariamente negativo.
Por otro lado, creo que hay momento de la vida que son largos y hasta eternos, y otros que, lamentablemente, se van demasiado rápido y veces nos damos cuenta cuando ya se fueron. A eso sí le tengo temor, a no darme cuenta y luego que sea tarde.
Very Cariños.
Lucy.-

 
A la/s 14 mayo, 2007 13:13, Blogger Clementina dijo...

Lo tomo como génesis de esa cajita suya con animalitos adentro. La colección debía empezar por algún lado, ya lo creo. Sin dudas son curiosas las asociaciones que hacemos...
Por cierto, yo ya no le digo como para no empalagar, vio? pero que post más tierno se me mandó.
Le dejo un beso.

 
A la/s 14 mayo, 2007 15:43, Blogger Robertö dijo...

Es verdad Lucy, lo tengo con gran precisión, pero solo algunas "pantallas", como si solo recordara unas impresiones aisladas. El segundo viaje a Buenos Aires abrió ese cofre interior donde estaban los otros recuerdos intactos. Sé que muchos registros que tuve ahora me van a quedar siempre, pero en aquella época uno tenía el disco duro practicamente sin uso. Era diferente.

Clemen: es notable esta famosa lata, es un legado de mis hermanos mayores. Desconozco cual fue el primer ocupante de ella. Pero una vez en mi posesión periódicamente iban llegando nuevos integrantes. Y un día los abandoné, sin aviso y sin despedidas protocolares.
Están por algún lado....

 
A la/s 15 mayo, 2007 10:05, Blogger Irina dijo...

Robertö,
.... salieron a navegar en un zapato,/por un río de mar de cristal/ hacia el agitado y ... mar...

parte de un poema que escribió un eastman hace muchos años en los estates (sería pariente de warren?)
lo puede oír en la inmunda película llamada "Daniel, el travieso". Es lindo y tiene que ver con un viaje en una caja de zapatos.
y la vida, déjeme disentir, no es un regreso, sino una vuelta sin vuelta.

 
A la/s 15 mayo, 2007 10:05, Blogger Irina dijo...

y me olvidé de saludarlo.

Salve, Robertö!

 
A la/s 15 mayo, 2007 13:26, Blogger Clementina dijo...

Los legados de los hermanos mayores! si habré tenido de esos! que el legado viniera de mi hermana bueno, vaya y pase, al fin y al cabo, en lo que respecta a la ropa siempre coincidíamos. El tema es que en épocas de vacas flacas mi madre tenía el concepto de "todo se recicla" y así fue como tuve que ir a sacar la cédula de mis nueve años con una remera roja que tenía estampa con el murciélago de Batman. Sí, también tengo un hermano varón.

En cualquier momento lo ayudo a encontrar la cajita. Se acuerda que prometió un post?

 
A la/s 15 mayo, 2007 16:20, Anonymous solo acido dijo...

Robert: recurrentemente recuerda su niñez o cosas de niños. A veces esta bueno recordar esas cosas.

PD: Estarian perfectos sus post si fuesen un tanto mas cortos ( es mi punto de vista, desde luego).

 
A la/s 15 mayo, 2007 23:42, Blogger Robertö dijo...

Irina: no sé. Yo siento que voy rumbo a un sitio bien conocido. Pero es solo mi impresión. A lo mejor,en mucho tiempo, le digo que tuve razón.
Que grato verla por acá de nuevo.

Clemen: un garrón tener que usar la ropa y todas las cosas de los hermanos mayores. Me acuerdo de la lata sí, en algún momento la busco y posteo.

Acido: soy tan recurrente?
Gracias por el elogio. Yo soy conciente que cuando lo hago largo me aburro yo mismo y que seguramente pudra a los demás. Entonces busco ser breve. Y a veces no se puede. Y tá.

 
A la/s 17 mayo, 2007 13:32, Anonymous de buena cepa dijo...

Hola Roberto, muy lindo post.
Me encantó lo del topo,,, y se te rieron en la cara!! que crueles!!
Asi es la memoria, solo pantallazos que hacen el recuerdo. Entonces el recuerdo es algo incompleto, creado a conveniencia, creo.
beso grande

 
A la/s 17 mayo, 2007 18:23, Blogger Trenzas dijo...

Se nota que los rinocerontes y las verbenas vamos creciendo :)
Volvemos a recordar la infancia porque nos damos cuenta de que fue el tiempo en que nos ibamos "haciendo" para el futuro.
Es bonito recordar estas cosas que, en su momento, nos dolieron, pero que ahora echamos de menos,de una u otra forma.
Es posible que no recordemos exactamente todo como sucedió. No es importante, me parece. Lo que sentimos que iba a pasar, aunque no pasara, es una idea que se aferra más fuerte.
Creo que no recuerdo por mí misma muchas de las cosas que ahora son "mis" recuerdos. Resultan ser cosas que me han contado de mí, pero ¿qué más da...?
Lo vivimos, luego nos pertenece.
¡Que bonito post...!
Un abrazo grandote, amigo Roberto

 
A la/s 17 mayo, 2007 22:46, Blogger Robertö dijo...

Hola Cepa: gracias.
No no fue de crueles, fue una risa provocada por la inocencia de mi comentario. No me imagino que sea muy diferente el pensamiento de cualquiera que le explican que va a bajar por abajo de la superficie de la tierra.

Trenzas: gracias también.
en el fondo es como un viaje en el pasado pero que quedó eternizado mediante unos cantos registros de mi memoria. Los tres anfitriones que tuvimos hoy están fallecidos y están vivos en cierto modo. Del mimo modo que uno va a quedar vivo en otra cabeza, cuando se vaya.
Es una especie de recurrencia.

 
A la/s 19 mayo, 2007 18:51, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

Vio que bronca que da no haber tenido el disco duro más maduro como para recordar cosas que tienen mas años?
A mi a veces me da bronca no recordar muchas cosas.
Quizás con otra visita a Bs As, recuerde más cosas y, de paso, tomamos unas cervezas!!!
Beso!
Lucy.-

 
A la/s 20 mayo, 2007 18:31, Anonymous Roβεrtö dijo...

No, la verdad no me da bronca.
Me produce un poco más de molestia que los registros más recientes tiendan a borrarse más rápido. Pero a lo mejor es bueno.´

Cerveza y quinotos. Pero no mucho para tener luego la posibilidad de recordar.

Salud Lucy. Gracias por pasar.

 
A la/s 22 mayo, 2007 23:13, Blogger Prudencia dijo...

Lindo post... aunque me recordó que la infancia es mucho más complicada de lo que después uno recuerda. Me reconocí en muchas cosas: la discordancia entre mis expectativas y la realidad, la extrañeza por las risas de los mayores ante mis comentarios (esa angustiosa sensación de estar diciendo algo fuera de lo normal), la incapacidad de incorporarme a los juegos de otros, la hostilidad de esos otros, la lengua comida por los ratones, la demora en percibir los efectos de mi propia torpeza... la verdad, me alegro de haber crecido, aunque todavía me acompañe la sensación de estar diciendo pavadas.

 
A la/s 25 mayo, 2007 00:32, Anonymous Roβεrtö dijo...

Uno cuando crece deja de tener cascaritas en las rodillas.
Gracias por comentar Prudencia...

 

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