Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

lunes, octubre 08, 2007

Sajama (parte II)

En el capítulo anterior yo me estaba debatiendo de angustia en un hospital, lejos de mi hogar y de mis contactos, mientras el médico me diagnosticaba edema pulmonar leve, fruto de la combinación del frío andino con al altura. Su gesto preocupado multiplicaba mi angustia. Me dijo que me notaba ansioso pero que en el hospital no tenían ansiolítico. También me dijo que sería bueno sacar una placa pero que hasta la mañana no era posible y que en caso que la cosa se complicara tampoco tenían ambulancia. Luego mientras me iban tomando la presión cada intervalos de unos veinte minutos y mi respiración comenzaba a normalizarse, viendo que ya el panorama estaba mejor me dijeron que podía irme para el hotel, pero que estuviera calentito. El hotel de Patacamaya, la verdad, no es muy acogedor. Me acosté con la campera (chamarra) y los pantalones puestos, apagué la luz y traté de dormirme. No pasaron diez segundos y mi respiración volvió a entrecortarse, el oxígeno me era insuficiente y la verdad, me sentí bastante indefenso y llamé al chofer que estaba en la habitación de al lado y le pedí que me llevara al hospital. Me interné para que me siguieran observando pensando que en caso que mis pulmones colapsaran al menos tendrían allí un balón de oxígeno para suministrarme. En el hospital me volvieron a tratar muy bien, me consiguieron una sala, me armaron una cama y me pusieron una estufa de cuarzo para calentar el ambiente. Los médicos que estaban de guardia me atendieron, me observaron un rato y me dijeron que si me sentía mal que tocara el timbre y que ellos acudirían al instante porque estaban ahí al lado. Supe, leyendo sus miradas, que no mentían y eso me tranquilizó bastante. No pude pegar un ojo en toda la noche porque realmente me asustaba pensar que mis pulmones podrían fallar mientras dormía, no se por que mecanismo mental uno prefiere que sus pulmones fallen estando despierto. El hecho es que por momentos pestañaba y me despertaba asustado pegando una bocanada de aire porque el aire inspirado automáticamente durante el sueño me era insuficiente. Tapado completamente, mantenía mi mano izquierda aferrada a mi teléfono celular, como si fuera el elemento de contacto con mi mundo y mis afectos. Confieso que también pensé globlamente en la gente que a veces pasa por aquí y en si finalmente podría escribir algo así como lo que estoy escribiendo ahora. Pensé en llamar a mis padres, pero la incertidumbre de como reaccionarían mis pulmones en el futuro, me hizo rechazar la idea. Tenía miedo, no quería preocupar a mis seres queridos y en el estado que me encontraba mi mente eligió que si mi organismo fallaba me iría sin despedirme (la lógica del miedo) para no asustar y hacer sentir impotencia a nadie. Finalmente me dormí.

Al otro día me trajeron un café y un pan y la verdad estaba un poco más repuesto y me quería ir a La Paz para ponerme en contacto con mi seguro médico y obtener una segunda opinión. Pensaba en volver a mi país y dejar el trabajo inconcluso, sentía mi corazón débil y eso me hacía desconfiar de mis posibilidades poder seguir avanzando hacia las alturas de la frontera con Chile realizando mi tarea. Pensé que la montaña ni siquiera me había dado su mejor golpe, que apenas me había dado un pequeño moquete que me había dejado casi fuera de combate. Imaginé que si seguía avanzando, el segundo golpe iba a ser mortal sin ninguna duda.

Me hicieron una placa, la vieron como cuatro médicos diferentes y no me quedó muy claro el panorama, veían cosas, pero por otro lado ya no detectaban la presencia de líquido en mi pulmón derecho. Me despedí del médico que me trató originalmente y me dirigí con él a pagar la internación y los medicamentos a la caja. En la sala de espera había un niño que miraba para abajo. Hacía artesanías. Me mostró las que tenía ahí y una me encantó, se la compré para tenerla en mi escritorio y recordar siempre ese momento. "Soy escorpión" le dije al niño-muchacho. Se rió. Le di los cinco bolivianos que me dijo que valía su obra y el médico acotó con una sonrisa "ya viste? mañana tienes para matar el hambre". Yo entristecí.



Me voy para La Paz, me sentía débil, como si fuera un anciano de más de cien años al que cada movimiento le costara un esfuerzo colosal.
Ya instalado en el hotel me fue a ver el médico del seguro y me tranquilizó respecto al diagnóstico inicial. "Si tuviera edema pulmonar de altura no estaría aquí hablando conmigo". Me dijo que tenía mal de altura y que tenía que hacer reposo y tomar los sorojchipills, la única medicina para contrarrestar los efectos provocados por la diferencia de altura con mi medio habitual. Me mostró la placa que me habían sacado en Patacamaya, me explicó lo que era cada sombra y me explicó que mi corazón, por el esfuerzo de la adaptación, estaba de un tamaño muchísimo mayor que el habitual, lo cual era perfectamente normal. Yo seguía pensando en que no podría hacer mi trabajo en la ruta y que tendría que buscar a alguien que lo hiciera por mí. Decidí que en tanto, si me reponía, podría trabajar en el llano y dejar la parte de altura para que la hiciera gente del lugar.

Conforme fueron pasando los días me fuí aclimatando, aunque cada vez que pensaba que lo estaba siempre me sorprendía despertandome con falta de aire. Pasé varias noches mal pero el hecho de no angustiarme y tomarlo como algo común me ayudó enormemente. A la larga terminaba durmiendome y despertando al otro día.
El trabajo fue evolucionando desde lo bajo hasta las partes más altas y finalmente comencé en la parte donde había dejado rumbo a la frontera con Chile y ya con colaboradores y no trabajando solo fui convenciendome que era posible hacerlo y que ya la montaña no me daría aquel temido segundo y mortal golpe.
Días después, realizando mi tarea, en determinado momento, parado en plena ruta anotando algo en una planilla con mi rostro orientado hacia abajo, siento un fuerte viendo que me da en la cara, acompañado de un sonido extraño, una suerte de lenguaje en forma de murmullo, que me hizo levantar la mirada rápidamente, sorprendido, para ver de que se trataba. Lo que ví fue la figura imponente del Sajama, lo tenía enfrente y no él no hizo otra cosa de hacerme saber que yo ya estaba en sus dominios y que me tenía a su alcance.


No sentí temor, ya mi corazón estaba fuerte y eso daba sustento a mi determinación. En cierto modo asumí que realmente estaba en sus dominios, en los que Sajama se eleva con sus más de seis kilómetros metros por encima de todo lo que lo rodea. Mientras sentía su murmullo que me pegaba en el rostro comprendí que el estaba allí cuando nosotros aún no habíamos bajado de los árboles y ahí mismo continuaría erigiéndose eternamente aún mucho después que los humanos corrompieramos y destruyeramos este mundo. Me sentí su amigo y protegido y luego, desde el auto comencé a estudiar las múltiples caras que se forman con las sombras en las ladera que se ve desde el lado boliviano. Me habían dicho que se ve el rostro de un anciano. Yo vi muchos rostros. El más nítido se ve en la parte central en esta foto es un rostro redondo, de ojos grandes y boca pequeña, la imágen se parece mucho al ET de Spielberg, se parece mucho a los "grises" de la mitología moderna. Vi otras caras pero ninguna tan clara como esa (si agrandan la imagen creo que van a poder ver el rostro del que escribo).



La imagen del Sajama me cautivaba. Lo estudiaba, lo analizaba, leía sus formas y mentalmente le hablaba. En medio de esta comuncación un pensamiento propio me llegó en forma de mensaje.

"Aunque te pasen cosas que parezcan malas finalmente siempre siempre serán buenas".

No dejé durante ninguno de los días en que su presencia se elevaba en el horizonte, de sentir que Sajama sabía que yo estaba allí y sabía que lo reverenciaba. Ya en el hotel comencé a indagar el por qué de su nombre. La chica del hotel, en Curahuara de Carangas (Estrella de Oro de los pueblos) me dijo que no sabía, pero que "sarjama" en aymará significaba "vete de aquí" , "andáte" y que seguramente ese era su significado. Me sorprendí y descreí que hubiera existido una entidad capaz de decirle "andáte" a semejante y tan majestuosa montaña.

Días después, en La Paz, con acceso a internet busco en google la leyenda del Sajama y verifico que lo que la chica dijo era cierto, del aymara "sarjama" proviene su nombre. Y mejor que yo cuente la historia prefiero transcribirla, junto con la fuente de donde la tomé.

"Cuenta esta leyenda que Wirakocha, dios supremo, decidió que cuatro soberanos reinarían en paz en la cordillera; sin embargo, la arrogancia y el ansía de poder hizo que uno de ellos se enfrentara a sus compañeros en un combate apoteósico que duró un milenio. Harto del conflicto, Wirakocha envió a Thunupa, la figura de la justicia y el equilibrio, para que pusiera orden. Después de escuchar la explicación de los cuatro guerreros, Thunupa dictaminó: “Sólo tres conductores tendrán señorío en la cordillera. El Señor de Luz será de hoy en adelante Illampu, el centelleante; el Señor de Agua se nombrará Illimani, el resplandeciente, y el señor de Piedra se convertirá en Wayna Potosí, el joven bramador”. Luego cogiendo su honda divina, puso en ella un pedrusco de oro y al tiempo de lanzarlo zumbando por el cielo en dirección a Huayra Apu o Señor del Aire, dijo: “Rebelde fuiste, solitario quedarás y menguado en poderío. Truncaré tu insolencia y tu estatura: serás partido en dos. ¡Sarjama! (vete) dijo Thunupa. Tú eres el Alejado, Sajama te nombro en memoria de tu estupenda rebeldía”. Y así, la montaña descabezada se convirtió en el Mururata y la gran roca que fuera su cabeza es el nevado Sajama."

http://www.lostiempos.com/oh/16-07-06/actualidad.php

Hoy fui a pasear a Tiwanaco, una cultura preincaica llena de misterios y maravillas. Cuando la chica local que me guiaba me mostró la puerta del sol, con la figura central de Wiracocha, recordé esta imágen y le conté la leyenda que había leído el día anterior de Sajama y que no podía entender como alguien pudo expulsarlo de alguna parte. Y señalando la imagen ,deteriorada por los siglos, sobre la roca le dije "Fue él". Sonrió.





16 Comentarios:

A la/s 08 octubre, 2007 10:08, Blogger Nachokhán dijo...

Robert, ha sido un placer. Adiós.

 
A la/s 08 octubre, 2007 11:37, Blogger astllr dijo...

Robertö, Ud. está apunado, punto. Si hubiera mascado unas hojitas de coca... Nadie se las va a recetar nunca porque es algo muy privado.

Ha tenido un contacto intenso con la naturaleza, pero bueno, lo estaría buscando, porque no se llega a ese lugar así nomás. Y por lo visto está empezando a disfrutar del viaje.

En mi viaje yo iba preparado, ya venía tomando sorojchipill desde una semana antes y fui por tierra. pero así y todo me desvanecí en mitad de la montaña, de noche, en una carretera al borde del abismo entre Sucre y Cochabamba.

A partir de entonces empezó la vida normal.

 
A la/s 09 octubre, 2007 09:14, Blogger Mayfly dijo...

Rino:

Miol millones de gracias por compartir estas cosas con nosotros. La verdad que me siento viajando a su lado pero de turista en primera clase. Se que está por trabajo, pero todo no se puede amigo. Me alegra mucho también saber que el susto del corazón no fue nada, sólo el mensaje que le daba la montaña.

Que siga bien y manténganos al tanto cuando pueda.

 
A la/s 16 octubre, 2007 13:56, Blogger Trenzas dijo...

Pero Roberto ¿quién te dio permiso para ponerte enfermo en un lugar tan maravilloso..?
Ni en ninguna otra parte, por cierto :)
He leido tus dos capítulos de sajama y la verdad que he disfrutado mucho del viaje, aparte ratos de hospital.
Eres mucho mejor contando estas cosas que los libros de viajes profesionales, que no le ponen el alma ni la angustía por la altura :)
Espero que estés muy mejorado y hazlo saber, que me preocupo.
Un abrazo grande, querido amigo

 
A la/s 16 octubre, 2007 21:49, Anonymous solo acido dijo...

he pasado. Saludos

 
A la/s 17 octubre, 2007 08:05, Anonymous de buena cepa dijo...

Hola Robert, que bonito está tui viaje!! Que suerte que estés mejor ahora.
Abrazo grande!!

 
A la/s 18 octubre, 2007 13:01, Blogger Mayfly dijo...

Importante (Al menos para mi):

Cambié la dirección de mi blogg a:
http://nomemirasmas.blogspot.com/

Saludos. May

 
A la/s 20 octubre, 2007 22:20, Anonymous Duncan dijo...

Robert: Hace mucho que no me pasaba y ahora, cuando lo hago, me encontré con los relatos de tu travesía.
Primero, felicitaciones por tu prosa. Tenés una capacidad descriptiva enorme, lo cual no es demasiado común en estos tiempos.
Y segundo: viajar por latinoamérica te conecta con estas rarezas culturales exquisitamente atrapantes que vos describís.
Son países muy castigados en todo sentido pero que, no obstante, guardan una riqueza cultural que es envidiable.
Saludos y no dejes de actualizar los relatos,
Duncan
Pd: El fin de semana pasado estuve en Uruguay. Anduve por el "Museo del azulejo" de Montevideo al que nunca había ido. No, no estoy hecho m..., me gustó mucho en serio. Disfrutá de esa ciudad, ya que tenés el privilegio de vivir allí...

 
A la/s 21 octubre, 2007 11:22, Anonymous robertö dijo...

me trato de poner al día
nacho: espero que vuelvas por acá de vez en cuando. Suerte!
as: mazqué hojas de coca duro y parejo, pero no había vuelta, la altura cuenta para los del llano.
Como usted tuve un punto bisagra en el que me dije..bueno, ahora comienzo a disfrutar de la odisea y no ha padecerla.
mayf: gracias por pasar, cuando pueda te visito en el nuevo blog y lo linkeo.
Trenzas: tranquila, está todo en orden. Gracias por pasar y tus palabras. Un beso.
Acido: gracias por pasar y avisar.
De buena cepa: gracias y me alegra que guste lo que escribo. Un abrazo.
Duncan: gracias. Quiero actualizar, de hecho tengo en la mente una acumulación enorme de posteos que no tengo tiempo de escribir, de hecho Sajama salió en crudo sin hacer las correcciones y la verdad no me gusta que eso pase porque lo que está mal escrito queda hasta que haya tiempo para corregirlo.
No conozco el museo del azulejo y voy a visitarlo ni bien pueda. Gracias por pasar de nuevo. Un abrazo.

 
A la/s 21 octubre, 2007 19:42, Blogger Clementina dijo...

Fue lindo leer este post. Como dijo may, nos hizo viajar un poco a todos.
El otro día en televisión alguien hablaba de rinocerontes. Yo me acordé de usted.
Le dejo un saludo bien grande.

 
A la/s 21 octubre, 2007 20:28, Blogger astllr dijo...

una pregunta, roberto, que quiza sea obvia. Está mascando hojas con lejía? Es indispensable. La lejía es el puente entre la saliva y la coca y lo que permite acceder a su noble efecto.

Creo que se trata de ceniza volcánica y se pone sólo un poquito en el puñado porque quema, como la cal (me dijeron que hay indios muy muy viejos que tienen un agujero en el cachete).

 
A la/s 21 octubre, 2007 22:04, Anonymous memoria de rinoceronte dijo...

Clemen; yo me acordé "suyo" hace un tiempo cuando vi una chola vendiendo algodon dulce en una placita en Cochambamba. Le saqué foto por supuesto. Gracias por pasar.

As: la mastico sin aderezo as, aunque me han dicho de alguna sustancia que facilita el efecto y ahora no me viene a la mente cual era. Por momentos me parece como si uno anduviera rumiando hojas de transparente, que se yo. Dicen que es muy buena para todo tipo de probelmas digestivos. Y uno va y mastica, total es casi gratis...
Me acordé de usted porque paré en la ruta a comprar "quesillo" a unas campesinas. Como estaban todas juntas pensé que seguirían una ordenación o bien acumulaban las ganancias y las repartían. Para mi sorpresa cuando paramos el auto veo que se abalanzan disputandose la punta salvajemente y cuando bajo el vidrio empiezan a llover manos llenas de queso blanco al grito de "dos por diez".
Me causó tanta gracia que reaccioné a lo Gasalla ("atráaaas") y elegí comprarle a la que llegó primero. Debí elegir por calidad, pero la verdad la situación fue muy imprevista y estaba entre sorprendido y divertido. (y me gusta más el Colonia)

 
A la/s 22 octubre, 2007 07:56, Blogger astllr dijo...

tiene que masticarla con una pizca de lejía, rob, si no es como masticar pasto.

el queso de cabra tiene que comerlo con esos choclos alucinantes. Se puede vivir a eso toda la vida.

 
A la/s 22 octubre, 2007 16:56, Anonymous Antoaneta dijo...

Evasión total, Roberto. Me encanta como escribes. Tienes una mirada privilegiada y muy tierna para todo tipo de detalles. Te gustan mucho la gente y la naturaleza, espero un día conviertas eso en un libro.

Para el museo del azulejo, espera el próximo ano y luego vamos, es mas divertido descubrir tu ciudad con extranjeros;)

Saludos y cuídate,

Anto

 
A la/s 25 octubre, 2007 11:19, Blogger Von dijo...

Que grande Robertö, desde su periplo por el Paraguay que extrañábamos sus crónicas viajeras. Se le podría considerar el Alonso del universo Blogger. Un abrazo, le deseo felicidá.

 
A la/s 25 octubre, 2007 22:31, Anonymous rinoceronte era el de antes dijo...

Anto: che que cosas lindas que me dicen. Bueno, dale te espero para ir al azulejo.

Von: si, lo lindo de estos viajes es que uno se llena de post. Ojalá viajara más seguido y menos tiempo, porque se extraña mucho, pero se aprende otro tanto. Gracias por los deseos y por pasar.

 

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