Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

domingo, noviembre 18, 2007

Jochis, curiosidades y gaviotas. También el Pastor de Alpacas

Esa alcantarilla, genera un estanque de agua que a su vez produce un lugar de esparcimiento y turismo en la densa selva oriental de Bolivia. Dado que la jungla no es muy hospitalaria este lugar es uno de los pocos donde se puede observar gente descansando o divirtiéndose. En las adyacencias de la alcantarilla y su estanque se han construido un par de hoteles, muy cómodos y bonitos comparados con los de las zonas menos turísticas.

Las variantes gastronómicas en la zona pasan por comer pescado (surubí o pacú) o algún mamífero de mediano o gran tamaño. Entre ellos abundaba mucho la oferta de Jochi, que me dijeron que era un roedor de relativamente gran tamaño. Supuse que era una especie de carpincho pequeño pero visto lo que encontré en google supongo que es un pariente cercano de la nutria que habita en esta parte del continente (el Río de la Plata). La carne es rica, muy parecida al cerdo, pero dado que solamente lo sirven frito no es algo que se pudiera comer con frecuencia porque era extraordinariamente pesado de digerir. Yo probé solo un poco un día y abandoné el frito para siempre.

Por algún motivo, el nombre de este roedor nos cayó bastante simpático y comenzamos a asignarle ese nombre a prácticamente cada cosa que se moviera, seres humanos incluídos.
En una ocasión nos encontramos con unos niños que jugaban al borde de un arroyo. Habían capturado un extraño pez (me dicen mis sobrinos aquí en Montevideo que es una vieja del agua) y nos lo querían vender. Les explicamos que no nos interesaba y la verdad es que ellos no sabían que hacer con él. Como no sabían de que especie se trataba les bromeé que quizás era un jochi de río. Y le dije a uno de los chicos más pequeños y simpáticos que por que no lo echaba de nuevo al agua y mediante gestos, exagerando mucho extendiendo los brazos, le dije que una vez que se pusiera gigante podría volverlo a atrapar.



El engaño funcionó a juzgar por la atención y sorpresa con que me miraba el niño y se entusiasmó con devolverlo al agua antes que muriera. Convidamos a los niños con galletitas y a éste más pequeño, el dueño de la presa, lo bautizamos jochi ya que nos devolvía siempre una sonrisa sumamente agradable cuando lo llamabamos de este modo. Me llamó la atención la educación con que estos niños, que viven practicamente en el márgen de la selva ,agradecieron nuestras galletitas. Me dio la impresión que los niños venían de su escuela cuando los encontramos por la ruta y poco a poco mientras nosotros avanzabamos haciendo nuestro trabajo ellos iban entrando en los caminos a las viviendas que se internaban en la vegetación.



No hay muchos seres vivos que te devuelvan una sonrisa tan genuina cuando amistosamente lo llamas jochi. La verdad es que cuesta creer que los cachorros de hombre, como los llamaba Horacio Quiroga puedan transformarse potencialmente en esas personas horribles que gobiernan el destino del mundo, o en el peor de los casos en personas inseguras y feas como las que hacemos muy poco o nada por cambiar las cosas.

Eso me recuerda algo que quiero contar sobre el futuro de la selva, y será mediante un post que quiero escribir en los próximos días.

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No pensé encontrarme con gaviotas surcando el cielo boliviano. Supongo que presagian la salida al mar. Esto es en la frontera con Chile y el mar no es tan lejano.




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En Curahuara de Carangas, en el hotel, nos prepararon para desayunar tortafritas (allí les llaman buñuelos). Si bien las fríen en aceite y no en grasa vacuna como en Uruguay (claro, allí casi no hay vacas y los únicos animales domésticos son los camélidos y las mulas), son realmente muy ricas.


Para pelear contra el frío tomamos una bebida tradicional llamada api, que se produce a partir del maíz molido. Una especie de café de maíz. No es tan rica como el café, pero le viene bien al organismo. Los buñuelos tienen cinco agujeros y no uno como en Uruguay. A propósito, mucho se ha escrito sobre la función que posee este agujero central de la torta frita uruguaya, yo realmente lo desconozco, cuando pregunté por la función de los agujeros en los buñuelos bolivianos la respuesta fue inmediata. Es para pescarlas con el gancho del aceite hirviendo.
La verdad es que yo no hice tortafritas más que una o dos veces en mi vida. Supongo que se nota.



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Volviendo al hotel de Curahuara, luego de una jornada de trabajo nos detuvimos cuando una procesión de alpacas cruzaba la carretera. Naturalmente tomamos este alto en el camino con curiosidad y alegría y comenzamos a tomar fotos de los animales.


Corriendo detrás del rebaño y un tanto alarmado al ver cuatro grandulones extraños tomando fotografías de sus alpacas llegó hasta cerca nuestro un pequeño de unos doce años. Nos miraba de lejos y con desconfianza.
-Son tuyas? -pregunto para romper el hielo. El niño asiente con un gesto.
Y cuantas tienes? -insisto
-60 -me contesta. Y 50 ovejas. Quedó observándome en silencio esperando la siguiente pregunta, ante lo cual le pregunto si quería que le tomara una fotografía. El rostro del niño se iluminó, su sonrisa se extendió y dejando ver su dentadura completa salió rápidamente a entreverarse entre sus animales. Las alpacas que eran desconfiadas con nosotros y sobre todo con el grandote de la foto, que portaba vestimentas alegóricas a sus parientas esquiladas, y no terminaba de caerles simpático, recibieron entre ellas al pequeño pastor sin el menor temor.



El niño buscó ofrecer la foto del siglo e intentó treparse en el lomo de uno de sus animales y se dejó fotografiar mientras el animal, asustado, comenzaba un lento trote para alejarse de tanta gente rara. El niño, radiante, una vez tomada la foto salió corriendo velozmente hacia el horizonte, donde se encontraba una modesta vivienda a los pies de una colina, a la cual seguramente retornaba aquella tardecita, luego de un día más de trabajo. Ni siquiera imaginó que podía ver su imagen y la de sus animales. Simplemente se marchó. Le bastó saber que era motivo de ser registrado en un aparatito para ser felíz por un tiempo. Carajo!... qué lindo es ser niño!... no puedo entender por que uno tiene que dejar de serlo.


*** ***

Nada, acabo de ver que alguien de México, supongo que otro niño, llegó a esta página preguntando en google que se puede hacer para que no se extingan los rinocerontes. Parece ser que ahora google es el depositario de nuestras inquietudes más profundas como lo era comúnmente para quienes fuimos niños en los 70's hablar a solas con un Dios anciano, canoso y arrugado, cada vez que nos enviaban a la cama y una pregunta que no tenía respuesta nos perturbaba. No era todavía la norma tener una televisión en el dormitorio, ni mucho menos dibujos animados nauseabundos las 24 horas, que nos desconectaran de la curiosidad que nos proporciona el universo que habitamos. Cuando uno sabe que existe al menos un niño que se preocupa y se formula esas preguntas siente al menos que no todo está perdido.
Y no se bien como se hace para que los rinocerontes no se extingan. Entonces escribo.

9 Comentarios:

A la/s 19 noviembre, 2007 14:40, Blogger Mayfly dijo...

Par de cosas.

Efectivamente el pez que capturaron los niños se llama por acá "vieja del agua" y es de aspecto prehistórico. No evoluciona hace muchisimos años porque no lo necesita. Deberíamos tomar su ejemplo.


Soy agnóstico. Si google es Dios estamos en el horno!!!!!!!!!

 
A la/s 19 noviembre, 2007 19:25, Blogger Robertö dijo...

Me sucede con ese pez que es como un mito de mi larga niñez. Tengo presente la frase "cuidado donde pisas que hay viejas del agua" en la orilla de los ríos. Sin embargo nunca pise una y ni siquiera tuve contacto visual. Hasta el otro día.

Yo no quiero ser agnóstico. Es más divertido tener fe. Y bueno, si es verdad que Dios está en todas partes debe salir un lote de veces en google. Salud.

 
A la/s 23 noviembre, 2007 11:11, Blogger Irina dijo...

¿Se acuerdan en Fama, aquel que se subía a la silla a improvisar y decía: "Bien, yo soy Dios"?
creo que es lo más cerca que estuve nunca y había una pantalla en el medio.

 
A la/s 23 noviembre, 2007 13:15, Blogger Lucy in the sky with diamonds dijo...

Acá en Argentina las tortafritas no llevan agujero (Creo), igual es algo que no me gusta demasiado. Me encanta la ilustración y los pequeños relatos que van acompañando. Es como que uno recorre con usted, todo lo que ha hecho.
Me quedó una intriga, para el desayuno, aparte de esa bebida de maíz, hay cafe?
Muero por el café, por eso pregunto. No me imagino un sitio sin cafe.
Un beso Robert!!!!
Lucy.-

 
A la/s 23 noviembre, 2007 14:07, Anonymous rinoceronte tropical y bolivariano dijo...

Irina: Yo el otro día buscaba el pasaporte y lo tenía cerca y no me había dado cuenta. Pasa eso también. A mi me parece que todos somos una parte de una cosa. Y nosotros somos pequeños todos formados por minúsculas partes de cosas. Uno para funcionar precisa hasta de las bifidus bacterias incluso. Eso y que abrió va sin hache.:)

Lucy:tanto tiempo! En Uruguay hacer tortafritas sin agujero creo que es sacrílegio.
En segundo término le agradezco sus palabras.
Y tercero, hay café. Querés?

 
A la/s 23 noviembre, 2007 14:07, Anonymous rinoceronte tropical y bolivariano dijo...

Irina: Yo el otro día buscaba el pasaporte y lo tenía cerca y no me había dado cuenta. Pasa eso también. A mi me parece que todos somos una parte de una cosa. Y nosotros somos pequeños todos formados por minúsculas partes de cosas. Uno para funcionar precisa hasta de las bifidus bacterias incluso. Eso y que abrió va sin hache.:)

Lucy:tanto tiempo! En Uruguay hacer tortafritas sin agujero creo que es sacrílegio.
En segundo término le agradezco sus palabras.
Y tercero, hay café. Querés?

 
A la/s 23 noviembre, 2007 14:51, Blogger astllr dijo...

Robertö, el agujero es para que la grasa que sube por el centro de la sartén pase para arriba y al volver a los bordes del recipiente vaya friendo la parte de arriba de la torta frita sin tener que darla vuelta.


Algo me dice que Ud. volvió a Bolivia.

 
A la/s 23 noviembre, 2007 18:45, Anonymous rinoceronte dijo...

Ah, un fenómeno convectivo. Siempre me acuerdo de un baile de campaña en un cuento de Juceca donde el único disco de pasta que tenían estaba tremendamente rayado y terminaron poniendo una tortafrita en el tocadiscos,con dulce de leche. En fin.

Si, ando por acá en el altiplano. Se me hizo costumbre eso de derramar un poco de la bebida para la pachamama.

 
A la/s 23 noviembre, 2007 18:46, Anonymous rinoceronte 88 dijo...

En el cyber me acabo de encontrar con un señor de Treinta y Tres.
De no creer.

 

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