Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

domingo, enero 20, 2008

Ojos de Rinoceronte de madera

Ayer de noche cuando volvía a casa con Gaia, de su paseo nocturno observé que ella captó una presencia en el jardín pequeño del frente de la casa. Comenzó a husmear y sentí que entre los macetones y la pared de la fachada se escurría un animal pequeño. Gaia comenzó a asediar el refugio y el animal comenzó a chillar. Tuve la duda de si era una rata o una pichón en desgracia. Estaba casi seguro que era esto último y para evitar que Gaia lo lastimara la entré y ya no salí. Se lo comento a mi madre, la posibilidad de que haya un pichón en el jardín y me voy a acostar.
Hoy sábado, me comenta mi madre que vio al pichón, lo tomó con sus manos y lo puso en el jardín de la señora de al lado, que no tiene mascota, para que estuviera más seguro que en casa, refugiado entre las plantas. Luego estuvo todo el día pendiente, y contaba emocionada que los padres estaban vigilando a su criatura y que la "miraban con agradecimiento" , ya que durante la tarde les colocó varias veces pan mojado en leche, que ellos consumían con avidez y transportaban para alimentar al pichón desvalído. Más tarde vuelve mi madre de la calle con la novedad de que no sabía como el pichón había vencido al muro medianero de unos 1,20 metros de altura y estaba de nuevo afincado en el jardín de casa.


Las plumas de su cola habían desaperido completamente, por lo cual el pequeño solo podía dar unos saltos, que con la ayuda de sus alas se transformaban en vuelos cortos o saltos relativamente extensos, pero no podía llegar de ninguna forma hasta su nido. Sus padres lo observaban, permanentemente, ambos bajaban y le enviaban el mensaje a su pichón de que estaban ahí pendientes de la situación.



Cuando por la tardecita abrí la persiana y comencé a tomar fotos ambos padres comenzaron a hacer un sinfín de revoloteos nerviosos y chillidos frente a mí. Evidentemente buscaban disuadirme o distraer mi atención para que no me concentrara en la cría. Era todo cuando podían hacer, y de ser yo un depredador seguramente me iría tras ellos y olvidara o no me percataría de la presencia del pequeño chingolo.


Rato después me invadió la inquietud de que los gatos de enfrente pudieran comerse al pichón por lo cual fuí hasta el jardín para ver si era posible atraparlo y ponerlo a rezguardo en una jaulita. Resulta que estaba en el rincón mas desnudo del muro, mirando hacia la pared, como en penitencia, totalmente desprotegido ante cualquier ataque. Ya estaba anocheciendo y muy posiblemente sintiera miedo. Yo de niño muchas veces me dormía mirando hacia la pared para no dormir mirando hacia el living (ignoro por que no se me ocurría cerrar la puerta!) que tenía una ventana que me daba un poco de inquietud. Creo que esto era igual. Fue sencillo tomar el pajarito con una sola de mis manos. Apenas opuso resistencia, estaba débil. Ni bien lo tomo y me incorporo siento que desde la oscuridad, sus padres, testigos impotentes de la situación bajan a toda velocidad y se posan sobre el muro chillando con mucha desesperación y estridencia. En ese mismo momento sentí que era posible que hubiera hecho algo muy malo. Me llevo al pequeño hacia adentro y mi madre, que es muy bichera me dice que se va a morir sin sus padres. Le digo que lo podemos tener a rezguardo hasta que se fortalezca y que sus padres lo pueden ir a ver si lo ponemos en una jaulita en el fondo. Pero me terminó convenciendo de que había hecho una bobada y que incluso al sentirle mi olor al pichón quizás lo abandonaran. La verdad es que no creo que hubiera pasado la noche con vida ahí donde lo había atacado el sueño, a la intemperie. Lo volví a dejar en el jardín, pero lo puse bien oculto al abrigo de las plantas, sobre la tierra de una maceta. Antes de llevarlo le tomé esta foto, junto al rinoceronte de madera que compré en Santa Cruz (si, ya estaba imaginando contar aquí esta inusitada historia)


Al ver la foto noté que la geometría y el color de los ojos del rinoceronte y el pequeño eran muy similares. Sin embargo podía ver un temor inmenso en los ojos del bebé y juro que aun ahora veo una infinita compasión en la mirada de madera fría del rinoceronte. Evidentemente uno ve lo que quiere ver y las cosas son lo que las cosas uno quiere que sean. Tomé al chingolo con mi mano. Ya se quedaba en la palma de mi mano sin necesidad de que lo hiciera prisionero. No tenía energía para huir o el calor de mi mano le era amigable. O bien captó que trataba de ayudar. Eso no se sabrá nunca. Ojalá mañana temprano sus papás le depositen el desayuno en el pico y pronto pueda volar hasta el nido. Pero en la vida, todos sabemos, no solo hay finales felices. Podemos controlar solo las cosas que podemos controlar. Y un antiquísimo juego de dados invisibles que ruedan sobre nuestras cabezas determinan que sucederá al día siguiente.

6 Comentarios:

A la/s 20 enero, 2008 14:30, Anonymous rinö dijo...

La está peleando Pichoncito, hoy domingo. Los padres ahí, estresados, haciendo su trabajo de padres en condiciones tan difíciles. Es lindo ver que no abandonan la lucha por la vida.

Reparé anoche, que mi hermano de la vida, mi amigo inseparable durante los doce primeros años de vida era apodado en el barrio "chingolito".

Lo tendría que llamar...

 
A la/s 21 enero, 2008 09:20, Blogger Mayfly dijo...

Me alegra que todo siga bien. Hasta mis 18 años vivi en una casa con un enorme fondo lleno de arboles, donde muy seguido ocurrian estas cosas. Lamentablemente nunca tuvimos resultados favorables en el cuidado de pichones, incluso asesorados por la abuela de uno de mis amigos que era veterinaria. Espero que viva.

Saludos.

 
A la/s 21 enero, 2008 12:48, Blogger astllr dijo...

pobre bicho, a lo mejor tiene la suerte de estar medio crecido ya y aguanta, pero si es muy pichón... raro que no se lo hubiera comido un gato antes, aunque esas plumas de la cola que le faltan... manténganos al tanto.

 
A la/s 21 enero, 2008 20:52, Anonymous rinoceronte dijo...

mayf, astllr: Evidentemente en la carrera de la vida un defecto grave, como el timón de vuelo de un ave, no es sencillo de soslayar. Pero uno cada tanto pasa la prueba.

Esas plumas que faltan son por causa de un felino, sin dudas.Y realmente creo que si no se lo devoraron los gatos de enfrente es por la vigilancia y distracción permanente que hacen los padres, que se ofrecen para ser perseguidos. De todos modos creo que un gato con dos dedos de frente puede captar la situación. En la naturaleza hay seres muy observadores y por lo general son los que depredan. Pero me late que el pichón ya se las arregló para volar hasta un sitio seguro. Espero. Creo que es el momento en que hay que elegir el final como las telenovelas esas que había que llamar por teléfono para determinar como se seguían desarrollando.

 
A la/s 22 enero, 2008 19:54, Blogger astllr dijo...

robertö, que novedades tiene para hoy?

 
A la/s 22 enero, 2008 23:27, Anonymous robertö dijo...

Yo creo que pudo volar hasta uno de los paraísos y está bien oculto ahí.
Terminó el alboroto.

 

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