Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

martes, abril 01, 2008

Arañas

Anexo esta foto de arriba al post y esta dirección con otra historia que viene al caso, o no, pero me vino al recuerdo con los comentarios surgidos.


Me acordé de las arañas porque leí sendas notas, hace algunos días y algunas semanas acerca de las propiedades de la tela de araña.

(Bueno, comienzo a escribir esta nota y sucede algo insólito, una pequeñísima araña desciende ante mis ojos interponiéndose entre mí y la pantalla de la computadora. Con un pequeño block de hojas intercepto la tela y la araña queda colgando del block y comienza a trepar hacia él (y mi mano). En ese momento considero que tomar una foto de la arañita colgando sería tremendamente ilustrativa para el presente blog, una especie de reality blog pero llego a destiempo porque la arañita logra ascender (mediante la ingestión de su propia tela, que así es el modo en que desandan el camino) y se esconde entre las hojas . Asumo que si toco mucho el block la voy a aplastar por lo cual dejo por ahí y recuerdo que puedo dibujar el episodio y escanearlo dado que en unos pocos blogs más abajo me han arreglado la impresora multifunción marca (publicite en este espacio). Si bien viene siendo una especie de sincronización con el universo el hecho de comenzar a escribir sobre arañas viniendo a cuento de nada y una vez hecho esto que aparezcan arañas (caramba, se me viene a la mente comenzar a relatar algo de ciencia ficción acerca de escribir de cosas que se hacen reales, aunque creo que ya alguien antes lo ha hecho) lo cierto es que esta arañita día por medio la traslado por medio de su propia tela y la reubico en alguna planta o en la tierra de alguna maceta que tengo a mano, lejos del sitio, porque no me gusta matar arañas. Por lo visto ella vuelve a su lugar de orígen y reincide en bajar justo frente a mi vista. Es una especie de araña Droopi que me condena a su presencia todos los días. Pero me cae simpática y parece inofensiva. No se cuanto mide, pero incluídas sus patas yo creo que entrarían tres arañitas de estas en fila en un segmento de un milímetro. Me pareció oportuno dimensionar el asunto porque no hablaría con tanta naturalidad y paz si se tratara de una araña culona extremadamente ponzoñosa, una araña peluda de 25 cm de diámetro o una viuda negra, animalito capaz de producir uno de los dolores más agudos conocidos cuando no la muerte. Bueno, esta no era así y siempre me cayó bien y la verdad si la corro siempre para el pasillo es porque no debo haber resuelto problemas en mi vida íntima más que por el impacto que pueda provocar en mi vida la presencia de la arañita descendiendo por su tela. Creo que aquí está bien cerrar el paréntesis abierto hace unos minutos).

Nota: mi dedo pulgar no es tan espantoso. Pero sí lo es la manera en que logré expresar gráficamente su articulación. La araña en cambio creo que salió de aceptable para arriba.

Vuelvo al principio luego de la latosa interrupción del pequeño y atrevido arácnido. En la primera de las notas que leí sobre la tela de araña decía palabras más palabras menos que habían descubierto el gen de la tela de araña y que de esta manera podrían comenzar a cultivarla, algo que jamás se pudo hacer antes porque las arañas son bastante listas y no se dejan esclavizar. El gen este piensan ponerselo a los gusanos de seda para que produzcan la seda pero que ésta tenga las propiedades de la tela de araña. Los chinos cosechan la seda de los gusanos desde hace siglos.
Lo segundo que leí fue que en Brasil ya se está produciendo algodón genéticamente modificado con el gen de arañas. La propiedad de la tela de araña que resulta interesante investigar para los humanos es su capacidad de absorber energía y su resistencia a la tracción, mucho mayor que cualquier aleación creada por el hombre. En particular siendo tan delgada, la tela de araña soporta mayores tensiones que las que soportaría un filamento de acero de su mismo espesor. Según cuentan un filamento de tela de araña del diámetro de un lápiz podría detener el vuelo de un 747. Habría que verlo pero con mucho menos igual estas propiedades de la tela de araña adquieren muchisima importancia en cientos de aplicaciones. Desde chalecos antibalas, a dispositivos para contener explosiones o cosas así. Bueno iba a hablar de esas cosas pero me desconcentré con la arañita.

** ****

Hace unos años soñé que veía gente corriendo espantada, yo miraba hacia una elevación lejana desde donde venía huyendo la muchedumbre. Desde el horizonte comienzan a emerger unas tarántulas inmensas del tamaño de tanques de guerra y avanzaban en mi dirección. Pasaron de largo y yo no me asusté. Nunca supe por qué.

** *****
Creo que recuerdo cada situación en mi vida en la que me encontré ante un arácnido. Tiendo a paralizarme de pavor al verlas. Sin embargo no me gusta nada matarlas. Les tengo un enorme respeto, quizás la conciencia del papel que juegan en el ecosistema. Supongo que es porque son menos numerosas que sus víctimas, las hormigas, las moscas, etc. Normalmente las atrapo con algún recipiente y las tiro al jardín. En Piriápolis una vez atrapé una enorme con una caja de helado vacía. El bicho casi se infarta del susto. Cuando la liberé en el jardín salió corriendo más veloz que el pato Johnson. Siento un alivio tremendo cuando las libero.

*** ****

El miedo ancestral e instintivo que siento hacia estos animales me hizo pasar por un par de episodios interesantes. Interesantes en lo que tiene que ver con lo que es el ser humano o al menos dejar planteado lo que puede ser. La primera noche que dormí en la casa que habíto actualmente, hace ya unos 18 años, lo hice en el suelo. A la mañana siguiente abrí los ojos de golpe. En la pared, a un par de metros de donde yo estaba, estaba inmóvil una araña de patas largas. Me levanté de un salto. Creo que la aplasté. No recuerdo haber estado soñando antes, me desperté mecánicamente, como si algo no estuviera bien, o hubiera sido accionada una alarma.

Y hace unos cinco años me pasó algo similar. Dormía profundamente, corría la madrugada, en un momento me despierto asustado y pego un salto de la cama y quedo a su costado de pie. No tenía idea de lo que ocurrió, no pensaba en nada. Enciendo la luz y una araña del tamaño de una uña estaba parada en la pared a un metro y medio de distancia de donde estaba mi cabeza. La araña estaba orientada como si hubiera venido trotando (no se como se llama el paso de las arañas) desde el techo hacia el zócalo. Mi acción defensiva debió dejarla inmóvil como actitud defensiva. Tampoco tuvo suerte. Murió aplastada por una zapatilla. Me quedé largo rato tratando de comprender por que medio de que mecanismo puedo despertarme en estado de pánico y catapultarme de la cama muerto de miedo para salvarme de un peligro desconocido. Mi hipótesis es que somos mucho más de lo que podemos ver con los ojos. Alrededor nuestro se extiende un cuerpo de energía que alguna gente puede visualizar y que se llama aura. Cuando la araña atravesó los límites de uno esos cuerpos superiores la sensación debió ser muy parecida a sentir que la araña me caminaba por la piel rápidamente. Me desperté tal cual si eso fuera lo que había sentido.

* *****



Hace unos cuantos años entrenaba regularmente un arte marcial japonesa llamada Aikido. Un arte bastante armoniosa y estética y a al mismo tiempo contundente. Me interesaba saber como era eso de utilizar la fuerza del atacante en su contra. La verdad no me lo creía tanto. El secreto del aikidoka es que no fortalece su cuerpo para chocar o romper, sino que entrena su mente y sus movimientos para fluir, adecuarse a la fuerza que está atacando y usar esa energía para despedir la agresión. El hombre que creó el aikido era un ser superior, Morihei Ueshiba. Hay cientos de historias sobre este hombre, se le atribuye eludir balas, hacer salir despedidos varios metros a luchadores entrenados sin siquiera tocarlos o no poder se movido (siendo anciano) de su sitio empujado por varios hombres fuertes. Sabía manejar el ki, o la energía que nos anima. Falleció muy entrado en años, poco rato después de dar su última clase de aikido. Si mal no recuerdo falleció en la fecha que el pronosticó que se iría de este mundo, muchos años antes. El cuento que me lo trajo a la mente es que Ueshiba les pedía a sus alumnos más cercanos que todas las noches se aparecieran en su cuarto a la madrugada y que aunque lo vieran durmiendo plácidamente lo intentaran sorprender golpeándolo con un palo. Las primeras veces los alumnos, ante el anciano durmiendo ni siquiera lo intentaban. Luego comenzaron a darse cuenta de que la cosa iba en serio y jamás lograron sorprenderlo. A Ueshiba se le adjudicaba la facultad de estar permanentemente alerta y según cuentan podía observar la situación desde una perspectiva externa a su cuerpo físico.


Lo que quería decir es que lo que este señor logró en base a años de trabajo y estudio de las posibilidades del cuerpo humano y su espíritu, a los seres comunes nos puede suceder de forma espontánea y errática. No encuentro otra explicación para pararme de un salto durante el sueño profundo y ver una araña sobre mi cabeza al encender la luz. No creo que el ser humano sea solamente un mecano de músculos. Es más y sólo unos pocos son testigos de ello, unos cuantos más lo intuímos y seguramente absolutamente todos podemos aprender a reconocer y usar esas posibilidades latentes.

12 Comentarios:

A la/s 02 abril, 2008 10:31, Blogger astllr dijo...

es como un orangután la araña esa.

lo de la araña en sueños es cierto

década del 50 en alguna playa de maldonado: barra de amigos duerme en noche de verano, todos en un cuarto.

uno de ellos sueña que hay una araña pollito en el pecho del amigo, iluminado por la luna llena que entra por la ventana.

despierta aterrado, mira y comprueba más aterrado lo visto en el sueño.

las arañas no se matan y menos de noche. Yo solo lo hago de día y si hay niños.

 
A la/s 02 abril, 2008 19:46, Blogger Circe dijo...

Ay Robertö, vengo desde el blog de Astllr, para visitar el suyo y me encuentro cara a cara con una preciosa licosa que me mira con esos 6 hermosos y brillantes ojos.

Nada lindo cuando una es aracnofóbica.

Yo sueño con arañas, más seguido de lo que quisiera. Siempre se me quedan en el pelo, la tela en la cara... horror.

hace poco soñé con unas que eran de color azul eléctrico y rojo sangre. Se prendían a mi pierna con patas que eran como agujas.

Por suerte no me despierto sobresaltada como para comprobar si son reales o falsas. Supongo que no lo resistiría y así que la mejor defensa es seguir durmiendo placidamente y pensar que sólo fue un sueño.

Volveré, chancleta en mano.

 
A la/s 02 abril, 2008 20:14, Blogger Robertö dijo...

Bueno As el cuento suyo de la luna llena viene al caso porque la de la foto es una araña lobo.
La verdad es que pensé que era yo. En mi caso no soñaba con arañas, estaba en sueño profundo y desperté de golpe, alertado por algo. Lo curioso es que no es un miedo real, en ninguno de los casos la araña hubiera provocado más que una ligera reacción en la piel. Diferente al caso de la araña pollito.

Circe: bienvenida y lamento que no haya llegado en un posteo más grato, supongo que vino alertada por su sentido arácnido así como yo desperté por la noche. Lamento sus pesadillas, las arañas no son agresivas con los humanos, en general pican cuando las apretamos sin querer. El problema con las arañas sería si nosotros fueramos más pequeños porque ahí se les haría agua la boca con nosotros.

Respecto a la pequeñita del retrato, aun no ha aparecido pero sospecho que le gusta el tema de columpiarse en su tela mientras la transporto a otra zona de la casa. Creo que me reconoce y me utiliza como medio de transporte.

 
A la/s 03 abril, 2008 01:14, Blogger Circe dijo...

Gracias, Robertö. Y sí, podemos decir que de primera caí en sus redes.

Ya tengo bastante superado el tema arañas: donde vivo ahora las tengo de visita muy seguido.

Para saber a qué me enfrento y si alguna de estas bichitas que se cuelan por mi puerta es peligrosa, ya estuve estudiándolas un poco. Las mato pero no las tiro, las guardo y se las llevo a un biólogo amigo. Por eso le digo licosa (en realidad Lycosa) me da menos cosa que araña lobo. Esas son las que aparecen más comúnmente buscando refugio.

En Uruguay tenemos sólo 4 arañas medianamente peligrosas. La lobo es una de esas. Pero el miedo no es tanto por el mal que nos pueden causar, a mí nunca me picó una araña pero me dan pánico si las tengo muy cerca o me cierran el paso.

Pero a distancia prudencial me gusta observarlas, sobre todo haciendo sus telas. Perdón la ida por las ramas, pero hace tiempo viendo el mundo de Beakman el tipo roció una telaraña con pintura en spray y luego la apoyó en un papel. De esas tengo varias guardadas.

Pero más bellas son al natural, cuajadas de gotas de rocío como collar de perlas. Supongo que Aracne se seguirá esforzando por vencer a Atenea, no sé.

 
A la/s 03 abril, 2008 08:06, Blogger Robertö dijo...

Si, la verdad es que la belleza de una tela de arañas saturada del agua del rocío es única. Desconocía el término lycosa, primera vez, evidentemente se ha informado bastante Circe.

No me acuerdo el lío entre Aracné y Atenea, pero por lo visto la diosa era una mina difícil. Creo que a la otra pobre la transformó en una araña. Supongo que por inseguridad, que inseguros eran los dioses griegos.

Y me pareció interesante esa analogía que hace entre escribir posteos y esperar pacientemente a que caigan los lectores como si uno fuera dejando telas de araña entre los árboles.

Y no creo que nunca la haya picado una araña. Lo que nunca le debió pasar es que se le tire una palomita hacia el rostro una tarantula venenosa. Sería raro que una araña fuera hacia usted a atacarla. Pero calculo que más de una vez se encontró que en alguna parte de su cuerpo tenía dos marquitas, como de Drácula pero diminutas y una pequeña reacción de la piel. Es bastante común recibir picaduras de arañas. Claro si la picara una viuda negra no le pasaría para nada desapercibido y nunca en la vida lo olvidaría.
Yo por ejemplo recuerdo sendas picaduras de hormigas, una hace unos meses y otra en mi niñez. Y me deben haber picado quince millones de veces, pero recuerdo esas dos.
Y de los cusquitos que me mordieron los talones tampoco me acuerdo, pero hay dos doberman que tampoco me los olvido más. Bueno...por las ramas. Saludos.

 
A la/s 03 abril, 2008 10:10, Blogger Mayfly dijo...

Varias cosas Rino:

En primer lugar y debo confesar un cierto estado de asombro, creía que las arañas tenían 8 ojos. En un principio dudé del coment de Cirse y volvi a chequear la foto para corroborar que en este caso son 6. Todos los días se aprende algo.

Atado a esto le cuento una corta historia que viví. De chico, solía juntar toda clase de insectos, cosa que, como supondrá, a mi mamá le encantaba. En cierta oportunidad, logré atrapar una araña bastante grande, digamos de unos 8 cm de diámetro, y la tenía en una pequeña pecera. Como era mi "mascota", intentaba darle de comer dejándole hormigas, polillas, moscas etc. Como a toda mascota, también la sacaba a pasear. Buscaba un lugar lejos del pasto como para tenerla siempre a la vista y la soltaba para después volverla a meter en su pecera.
Una vez, "jugando" con ella haciéndola corretear por la pecera por medio de empojones que le daba con una ramita, la araña se subió por la ramita, trepó hasta mi mano y me picó cerca de la muñeca.
Fuen un dolor similar a la picadura de mosquito pero mucho más fuerte. Después de eso no me dolió nada, pero la zona donde me había picado comenzó a hincharse y ponerse colorada.

Fuimos con mi mamá al médico, que lo primero que hizo fue preguntarme por mi mascota. Yo le dije que la había pisado y matado. Me dijo, asustándome un poco, que creia que no me pasaría nada con el tema de la picadura porque no tenía ni fiebre ni cansancio, síntomas típicos del envenenamiento, pero que iba a llevar por el resto de mi vida algo muy importante: el respeto a las arañas. Me explicó que lo que había hecho la araña era simplemente defenderse, lo mismo que había hecho yo segundos después al pisarla y me dio una ilustrativa y corta clase sobre como identificar los insectos posiblemente venenosos.

El médico no le erró en nada.

Las arañas son unos insectos impresionentes, en todo sentido, como la gran mayoría de los insectos.

Abrazo con mis ocho brazos.

 
A la/s 03 abril, 2008 16:48, Blogger Circe dijo...

Robertö: de arañas se mucho... aunque nunca me dio por corroborar si se quedan sordas al arrancarles la octava pata.
Y los dioses son así, insegurísimos. Se los digo yo, que soy de la familia. Por eso hice isla aparte. El olimpo es jodidísimo.

No le voy a mentir, la analogía es suya. Yo sólo me aprovechaba de un posible juego de palabras. Pero concuerdo en que es interesante, y sí, esto es un poco así.

Oiga, déjeme pensar que a mi las arañas no me pican. Yo me acuerdo de las picaduras de abeja: sobre todo porque de las tres veces, en dos oportunidades logré sacarme el aguijón.

Mayflay, por ahí la araña de la foto tiene un par de ojos cerrados, a modo de guiño para la foto. no sé.
Y como este es un blog con ramas, aprovecho para subirme a esta que está vacía y contarle que yo también tuve una pecera que supe llenar con bichos: empecé con homigas y fracasé, seguí con bichitos de la humedad y me aburrí, intenté con lombrices y me aburrí más y por último intenté con arañas: fue más emocionante porque luchaba con mi miedo. Claro, eran pequeñas, cosa de poder aplastarlas entre índice y pulgar... pero antes se entraron a matar entre ellas. Y ahí Madre escondió la pecera, harta de tanto bicherío.

y podría a seguir, pero no quiero abusar de la rama ni de robertö que hace sólo 2 comentarios que me le metí en el blog y seguro está buscando una serrucho.

 
A la/s 03 abril, 2008 19:31, Blogger Robertö dijo...

Antes de contestarles, agregué una foto más aerea porque me había parecido que la araña tenía dos ojos más arriba del todo que por el ángulo frontal no se veían bien. Efectivamente tienen cuatro pares de ojos.

Mayf: también yo pensé que la araña fuera medio tuerta. Le confieso que nunca me hubiera atrevido a tener una araña de mascota y mucho menos sacarla a "estirar las piernas". No me sorprende que lo haya atacado porque ya lo tendría fichado, efectivamente según dicen no les gusta mucho ser molestadas. Quizás lo que me cae bien de las arañas es un inteligencia, esta capacidad la hace muy diferente de los insectos. Cualquier otro bicho se la hubiera agarrado con la ramita, la hubiera picado y le hubiera tratado de inocular su veneno. Concretamente vi por televisión como dejaban a un escorpión sin veneno molestándolo con un lápiz de madera hasta que ya no le quedara nada. La araña lo tenía perfectamente individualizado. Es notable como aprovechó el momento para descargar su ira con el individuo que la tenía recluída y la molestaba constantemente. Cuando somos niños no nos damos nada de cuenta de lo crueles que podemos ser. Se imagina a la araña dándose ánimos diciendo, a lo corazón valiente, "prefiero picarlo una vez y que me aplaste a soportar que este tipo me moleste todos los días de mi vida". En fin, supongo que lo de la araña fue más básico pero me gustó mucho la historia y siento nostalgia de que ya uno no pueda dar con médicos tan preocupados.

Tuve muchos bichos pero jamás me atreví a tener arañas. Recuerdo que en un frasco abandonado, al lado de un aljibe, hicieron nido un par de arañas de diferente especie y yo tape el frasco y andaba floreándome de que coleccionaba arañas. Pero no les dí mucha pelota, supongase que se escapó una y tiré el frasco a la mierda y me dediqué a alguna actividad más aliviada como el futbolito de botones.
Gracias por la historia.

 
A la/s 03 abril, 2008 19:44, Blogger Robertö dijo...

Circe: ese chiste es malísimo (el que concluía que la araña perdía audición al irle quitándole sus patas). Es tan malo que aun recuerdo cuando lo contó alguien por televisión cuando yo era un niño.

Sobre picaduras recomiendo leer algo que me pasó hace un par de años y me lo trajo a la mente

http://rinoceronteseranlosdeantes.blogspot.com/2006/09/lo-bueno-de-empezar-escribir-con-una.html

Cuente todo lo que guste Circe, lo único que hace es enriquecer este sitio, lo cual agradezco.

Yo coleccionaba ranitas en una pecera, y también pirañas (no simultaneamente claro). No se cual de las dos eran más voraces, la diferencia claro, eran los dientes.
Pero recuerdo que una vez mi madre tiró una arañita aplastada en la pecera y una de las ranitas se la engulló sin dejarla llegar al suelo. Era lindo coleccionar ranitas, que lo parió, era maravilloso salir a buscarlas en las cunetas y en las lagunas que se formaban después de la lluvia.

Curiosamente en los comentarios del post que le acabo de linkear hablé con los comentadores acerca de este hobbie.

Gracias por pasar.
Con los bichos de la humedad me ganó, nunca se me ocurrió juntarlos. Una vez se me ocurrió hacer un zoológico de insectos (cuando capturé un mantis), pero me emboló ponerme a juntar frasquitos.

 
A la/s 03 abril, 2008 19:52, Blogger Robertö dijo...

Bueno al final puse el link de la picadura en el mismo posteo porque quedó mal.

 
A la/s 04 abril, 2008 17:42, Blogger Circe dijo...

Claro que es malísimo, robertö, esa es la gracia.(?)

Además de insectos, en esa pecera tuve bastante tiempo unos peces que había encontrado entre las rocas de Piríapolis. Peces y un cangrejo. El cangrejo desapareció. Los peces, no sobrevivieron mucho más.

En frascos poníamos los bichitos de luz que salíamos a cazar en las nochecitas de verano cuando vivía en Melilla, pero después los soltábamos. También hacíamos carreras de cascarudos.

Mi juego preferido con bichos era una especie de Survivor con hormigas. Las ideales eran las negras, no pican tanto (como las coloradas) y se pueden agarrar (no como las locas). Primero las "pescaba" -buscaba una ramita tierna de jazmín de país y la metía por la boca del homiguero- y luego las ponía en una isla que había preparado en el cantero: hacía un hueco en la tierra, ponía una lata de duraznos boca abajo en el centro y ahí ponía tierra y ramitas y por último llenaba el pozo con agua. El siguiente paso era preparar algunas rutas de escape, falsas y verdaderas. Para hacerlo más emocionante buscaba otros bichos para que se pelearan. Berretines de demiurgo, no sé, pero me pasaba las horas.

Ahora les saco fotos, es menos complicado para mi y le alarga la vida a los bichitos.

 
A la/s 04 abril, 2008 20:38, Blogger Robertö dijo...

Los cangrejos no duraban mucho. Atrapé unos cuantos en mi vida pero lo suyo no era el cautiverio. Supongo que no teleraban el agua de la canilla.

Las experimentaciones con hormigas son de las cosas en la vida que no quisiera haber hecho. Tirar de las negras en nidos de las coloradas y cosas así. Estoy plenamente convencido que uno paga por el daño que provoca. Un poco más grande cuando vi que el dolor de la picadura de las avispas no era significativo comencé a atraparlas y tirarlas en telerañas a ver que pasaba. Cuando la avispa era grande , rompía la telaraña y la araña no arriesgaba. Cuando la avispa era pequeña quedaba atrapada unos instantes y la araña salía al cruce. Las avispas evitaban con sus patas delanteras que la araña las picara y luego de un entrevero de patas la araña se daba por vencida y volvía a su rincón. Luego las avispas terminaban saliendo del brete. Pero las hormigas la quedaban. De haber tenido un nintendo ahora sabría menos de crueldad e inconciencia.

La felicito por el survivor. Parece una práctica más light.

 

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