Rinocerontes eran los de Antes

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jueves, junio 05, 2008

El Frío


La línea gris es parte del recorrido que hice por las montañas de Bolivia. Allí hay una ruta que atraviesa Bolivia desde Puerto Suarez en la frontera con Brasil y llega hasta Chile, en pequeñisimo poblado que se llama Tambo Quemado. Hay bastante tránsito de camiones porque por allí circula el comercio proveniente del pacífico, sudeste asiático, y en la dirección contraria circula mayormente la producción de Brasil que tiene ese destino.

Allí marcado en verde hay un pueblito, casi más un caserío llamado Pongo, no figuraba en ninguno de mis mapas ni en la planimetría que tenía cargada en el GPS. Eran mis primeros días de trabajo en la altura. El primero será imposible de olvidarlo porque creí que sería mi último día en la Tierra ( Aquel día está contado aquí .) (odio empezar con los paréntesis). Como me había ido tan mal para la salud comenzar en La Paz, decidimos continuar, una vez repuesto, desde Cochabamba hacia arriba, es decir, hacia el lado de La Paz, siguiendo la ruta 4 que termina en Tambo Quemado. De ese modo me iría lentamente adaptando a la altura. El trabajo que hacíamos nos permitía avanzar solo unos cuantos kilómetros por día, usualmente uno trata de quedarse a dormir donde lo agarra la noche, pero la verdad es que yo desconocía las ofertas de albergue a lo largo de la ruta, eso cuando existía. Recuerdo que la noche anterior a la llegada a Pongo la pasé muy mal. Dormimos en un campamento de una dependencia pública y la verdad es que nos dieron muchas comodidades. Pero me desperté sin aire cerca de la medianoche y no tenía manera de sosegar mi respiración entrecortada. El oxígeno era escaso. Estabamos a unos 80 km de Cochabamba, y en el lugar donde estabamos no había médico. La única alernativa si se complicaba era despertar al chofer y pedirle que me llevara, lo cual en ese terreno, insumiría unas dos horas y media como mínimo. La verdad es que no me gustaba nada como manejaba el chofer, tenía que estar muy pendiente de si estaba atento o si no cometía alguna imprudencia. Preferí salir a caminar porque no lograba calmar mi respiración. Solamente si me ponía mal decidiría ir a Cochabamba. Terminé en plena noche cerrada, en un valle entre las montañas caminando en un monte de eucaliptus. El aire fresco me repuso bastante rápido, la verdad ya no lo esperaba.


La noche siguiente la pasamos en Pongo. Nos habían dicho que era el próximo pueblo con lugar para pasar la noche y que además era el próximo lugar donde podría encontrar un médico. Cada algunos pueblitos ellos tienen unos centros comunitarios, no recuerdo como les llaman, donde hay algún médico y donde se puede encontrar algún medicamento. El hecho es que luego de otra jornada extenuante de trabajo llegamos de tardecita a Pongo. Al llegar desde el este lo primero que aparece es una escuelita con su cancha de fútbol. Cada caserío o pueblito tiene su canchita de fútbol. En general las canchas son de hormigón, y soldados a los arcos de tamaño de futbol de salon hay estructuras de soporte de aros de basket. Nunca vi jugar un partido de ninguno de los dos deportes en las montañas. Supongo que les faltaba gente.
Recuerdo que cuando llegamos a Pongo ya oscurecía. Nos cruzamos con una fila de unos quince niños que nos iban diciendo uno por uno "buenas tardes" con una corrección que me asombró.
Aprovechamos a preguntar por el hotel, nos dijeron que preguntaramos en la radio. En Pongo había una radio!

Llegamos hasta la radio. Yo no bajé, entre el frío y la altura me tenían muy debilitado. No me sentía bien. Le pedí a mis colaboradores que preguntaran por el hotel y donde me podía ver un médico, no porque me sintiera tan mal como la noche anterior, sino para saber que si tenía una crisis respiratoria podía tener una asistencia elemental. Nos dijeron que el albergue estaba en la curva de entrada, a unos 400 metros de donde estabamos y que el centro comunitario era ahí enfrente. Decidimos ir primero a este último sitio para luego ir a instalarnos al hotel y no tener que volver, estabamos muertos de cansado. Los muchachos que me ayudaban eran de Cochabamba por lo que solamente habían trepado unos 1500 metros de su altura habitual, no sentían la menor molestia y trotaban alegremente durante el día. Yo a 4000 metros estaba destruído. Llegamos al centro comunal y golpeamos. Aparece una niña. Tendría para mi unos doce o quizas trece años. Como mucho catorce. Uno de mis compañeros pregunta que quien atiende y ella sorprendida dice más con un gesto que con su voz apenas perceptible que ella atiende. Ahí noto que la muchacha de cara aniñada bien podía tener un máximo de 22 años. Le explico mi situación, de que no me siento mal pero que soy del llano y que lo había venido pasando mal los últimos días y que qeuría saber que precaución tomar y si tenían medicinas, tubos de oxígeno, etc. No tenían nada. Ella me dijo que me tomaría la presión. La tenía bien. Me dijo que tomara las sorojchipills. No hay otra cosa. No se con que palabras me aseguró que estaría bien. Me dijo que los médicos estaban por llegar (los vimos cenando un rato más tarde cuando fuimos a comer al único sitio donde servían comida). Una vez concluída la revisión fuimos al hotel. El dueño del lugar nos dijo que habían llegado unos parientes y que no tenían sitio allí, pero que pregutnaramos en la iglesia, donde habitualmente se quedaba gente. Ya era de noche, y volver a dodne habíamos dormido la noche anterior insumiría manejar durante una hora en la montaña. Nunca se me ocurrió que terminaría pidiendo para dormir en una iglesia.

La iglesia era la única construcción nueva del pueblo. Tendría como mucho unos diez años, era de ladrillo a la vista, que contrastaba con las construcciones de tierra del pueblo, tan carácterísticas a lo largo de toda la ruta de montaña. Había allí unas habitaciones vacías donde podíamos quedarnos.


Creo que fue la noche más fría que recuerdo en mi vida, al menos hasta ese entonces.

(continúa)

5 Comentarios:

A la/s 10 junio, 2008 09:27, Blogger Mayfly dijo...

Espero que continue, sin dejar de decirle que disfruto mucho sus relatos sobre el viaje a Bolivia.

Abrazo

 
A la/s 11 junio, 2008 22:44, Blogger Robertö dijo...

En breve lo termino. Gracias.

 
A la/s 13 junio, 2008 13:09, Blogger Irina, dijo...

Una noche fría, pero cerquita de Dios. no es poco, robertö.

es interesante ver que una trayectoria por bolivia es una línea gris. muy genial.

 
A la/s 17 junio, 2008 18:27, Blogger Circe dijo...

parece una foto de cerca de una roca de la pedrera.

La próxima vez que vaya, voy a tener cuidado donde piso.

Y termine el post de una vez, que estoy cansada de tanto temblar.

 
A la/s 18 junio, 2008 12:13, Blogger Trenzas dijo...

Comprendo que debes tener que arriesgarte pero me matas de miedo de que te pase algo por ahí arriba
:(
Si no fuera por eso disfrutaría mucho más de tus viajes. Nos acercas las cosas que, al menos yo, no creo que llegue a ver nunca y aprendo un montón con lo que ves y nos cuentas.
Sobre todo; ¡no te enfermes, por favor...!
Ya quiero saber que acabó bien este viaje.
Un abrazo enorme, querido Roberto

 

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