Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

domingo, noviembre 09, 2008

Como perro y gato










14 Comentarios:

A la/s 10 noviembre, 2008 16:39, Blogger Trenzas dijo...

Esto también me ha emocionado. Mis galgos eran tan obesientes y tan buenos que bastaba conque yo dijera !No...! señalando cualquier cosa, viva o muerta, para que la respetaran absolutamente, pero cuando traje un gatito que encontré medio muerto en la calle, no las tenía todas conmigo. Pensé: Me iré al trabajo y cuando vuelva...
Pero cuando volví el gatito dormía entre las patas de Erick, igual que en esta foto tuya.
Así que traje otro gato para que durmiera con Argos y cada galgo tuviera su gato, o viceversa :)
Me ha gustado mucho leer esto, la historia del canario y ver el video del agradecido león.
Un abrazo enorme, querido Roberto.

 
A la/s 11 noviembre, 2008 01:19, Anonymous Anónimo dijo...

Cómo le va Roberto
Me he quedado pensativo contemplando la secuencia fotográfica de la que pienso es su perra Gaia (aún con el vendaje en la pata), y del gatito siamés, apenas un bebé, que parece estar confundido a propósito, para así poder arrimarse a la perra cual si fuera la gata madre.
Confieso haber quedado sumamente inquieto con la última foto.
¿Nos ha mostrado el "trailer" de una película de terror?, o es un documental de Naturaleza de la BBC?
Queda emplazado para contarnos y enseñarnos el próximo capítulo.
Continuará.¿Ok?
Mi abuela materna tenía una verdadera manada de gatos persas color gris plomizo. Vivía en una estancia ganadera y frutícola del litoral de Argentina y su casa era lo más parecido a un Zoo: perros de tres o cuatro razas, loros, una familia de cuervos, cotorras, algún ave zancuda, ñandúes, patos, gansos, pavos, faisanes, y cómo no, gallinas de diversas razas.
La mayoría de esos animalitos gozaba de total libertad, a excepción de los ñandúes, que los mantenía cercados porque devoraban todo tipo de comida dedicada a alimentar al resto de las bestias domésticas.
Al llegar la primavera la eclosión de las aves era un espectáculo digno de ser presentado al mundo por el naturalista británico Sir David Attenborough.
Durante al menos mes y medio, toda la finca, especialmente la casa de mi Abuela, se veía invadida por los neonatos, yendo de un lado al otro en compañía de sus madres, especialmente, y los humanos teníamos que ir ojo avizor para no atropellar ni pisar tanta miniatura ambulante.
Los pollitos se criaban así con los gatitos, y los perritos y demás infantes, sin ninguna agresividad, ni lucha por un territorio privado.
Muchas veces me pregunto cómo es posible que incluso los animales salvajes, como el león Christian del impresionante vídeo que le envió su amigo, sean capaces de una vida entre diferentes, mientras nuestra especie es tan discriminadora y temerosa de los desconocidos.
No damos espacio a una convivencia que debería ser para crecer y enriquecernos mutuamente.

Siempre interesante y hermoso su blog, Roberto. Continúe así.
Un abrazo.
Alfonso

 
A la/s 11 noviembre, 2008 08:04, Blogger Robertö dijo...

Hola Trenzas y Alfonso. Me da gusto que vuelvan por aquí.
Trenzas: ocurrió que vinieron mis sobrinos el domingo con su nuevo gatito. Cuando Gaia lo conoció estaba con ellos sobre la cama de mis padres. Pensé que sería una situación de escándalo porque Gaia tiene acceso prohibido a la cama, aunque a fuerza de una diplomacia extrema ha logrado ciertas concesiones y condiciones para hacerlo. Gaia se sintió invadida por la curiosidad y el instinto maternal casi de inmediato. Adoptó la posición de esfinge lo más cerca que pudo de la gatita y ella se fue acercando poco a poco a ella (su primera reacción fue erizarse). Finalmente vió un ser que le recordó mucho a su madre,pese a que mi sobrina tiene otra gata siamesa adulta que si se ha sentido invadida con la llegada de la pequeña. Trenzas, los seres humanos cuando tenemos un bebé desconocido cerca no tendemos a agredirlo, creo que ni siquiera las bestias salvajes lo hacen, salvo que estén hambrientas claro. Creo que subestimamos a nuestras mascotas cuando se nos ocurre que podrían llegar a hacerlo. Creo que lo hacemos por prudencia simplemente.

Alfonso: así es, el gatito casi de inmediato siente la actitud y el calor de Gaia como el de una madre. Gaia se confunde y adopta un sentimiento desconocido, ella nunca ha procreado, y de alguna manera creo que se ve invadida por recuerdos del comportamiento de su madre y de sus hermanos cachorros.
Yo creo que ambos participan de una confusión momentánea. Incluso Gaia me gruñe cuando quiero ponerme a jugar con ella, por interrumpir su interacción con la pequeña.
Y Alfonso, creo que los "cachorros de hombre" como les llamaban los coatíes a unos niños amigos en un cuento de Quiroga, son tan indefensos, confiados y amistosos como los otros. Sucede que rápidamente aprenden conductas y se ven tentadas a usar la inteligencia para dominar a las otras. En un momento es el niño quien busca que el perro, gato o pato hagan lo que el quiera y no al revés. La naturaleza humana. Pero inicialmente se parecen en mucho.
En la última foto Gaia abraza con su boca al pequeño para moverlo de lugar. No tiene el menor sentimiento de agredirlo. Gaia maneja su boca de forma muy precisa, muchas veces ella "me toma" de la mano con su boca para que yo vaya a donde ella quiere, una acción muy lejos de "morder".
No quería que en la secuencia quedara esa sensación sino la sensación de mutua confianza entre ambos animales. No había pensado en una continuación, pero lo tendré en cuenta.
Gracias por pasar a los dos.

 
A la/s 11 noviembre, 2008 17:45, Blogger Circe dijo...

què lindo gato!

me dan ganas de tener otro!

:)

 
A la/s 11 noviembre, 2008 23:22, Blogger Robertö dijo...

Je.
Si la verdad es que dan ganas.
Es que se me ocurrió que uno le da tan poca atención a las mascotas que al menos tendría que tener más de una para que entre ellas se lo hagan más llevadero. Recuerdo a Pepo, un lorito inseparable de Fischer, que tenía una mirada tan humana y tan triste que terminé regalandoselo a unos amigos que tenían otro inseparable. Quizo el destino que el suyo terminó atropellado por un mastín enorme y el Pepo volvió, tiempo después, a la vida salvaje integrándose a un grupo de cotorras.

 
A la/s 12 noviembre, 2008 20:53, Blogger Brigita dijo...

Pobre gatito, tan lindo y condenado a una vida de presidiario.

 
A la/s 12 noviembre, 2008 23:31, Anonymous Anónimo dijo...

Se dice que una imagen vale más que mil palabras, sin embargo pienso que las imágenes sufren la interpretación de cuantos las visionan. Asimismo ocurre con las palabras, cada día más cargadas de acepciones que van alejándose del significado con el que pudo haber nacido.
Cuando contemplé las últimas fotografías de su perra Gaia se me representó la mítica enemistad entre felinos y canes. Creí ver en el gesto de la perra el del lobo del cuento, invitando a los tiernos pumitas huérfanos a su coronación como rey del bosque para, luego del banquete, poder devorarlos. Esa demostración de colmillos y muelas inmensos, evidenciando el poder salvaje del can mientras el gatito se acurruca bajo su pecho, hacen pensar en un depredador simulador que acabará aprovechando el descuido de quienes le ven, para engullir al tierno gatito.
Estoy convencido de que otros deben de haber visto una historia completamente opuesta a lo que yo vi.
Era necesario el formato de viñeta, tal como en los cuentos infantiles, para que todos conociéramos la hermosa historia de esos dos preciosos animales.
Leo lo que dice Brigita y me río imaginando al pequeñín Siamés buscando hacia qué lado tomar en medio de una calle de cualquiera de nuestras ciudades.
Pienso en mis hijos, a edades tempranas, cuando aún bajo la tensa vigilancia de su madre o mía, frente a un cruce de calles, se aterraban por el violento tráfico y nos pedían que les levantáramos en nuestros brazos.
No hay mucha diferencia con el gato.
En nuestro barrio suelen verse restos de gatos en mitad de las calles. Los gatos vagabundean, pero los gatos con dueño prefieren la protección del hogar y la seguridad del alimento. Los gatos son animales domésticos, y realmente son los amos de sus dueños, no al revés.
Nu sufra Brigita, que este Siamés será muy feliz en ese mundo en el que se halla, y también sabrá qué es la verdadera libertad.
No me cabe duda alguna.
Un abrazo para todos

Alfonso

 
A la/s 13 noviembre, 2008 17:16, Anonymous Brigita dijo...

Alfonso, tengo que reconocer que a Gaia se la nota contenta. Se sabe que hay lugares donde tratan mejor a las mascotas. Lo que no justifica de ninguna manera la domesticación. A los bebés animales también los cuidan mamá y papá. Excepto a los huérfanos y a los clones, claro, como también pasa con los humanos. En ese caso la comunidad se hace cargo de la crianza. Por qué no dejar la crianza de esos animalitos en manos de sus respectivas comunidades animales?

 
A la/s 13 noviembre, 2008 19:51, Blogger Robertö dijo...

En ese caso nadie tendría mascotas.
Es muy importante tener mascotas, si se es conciente de su cuidado. Yo creo que Gaia si supiera escribir te diría que está todo bien con las comunidades animales pero que ella ya se acostumbró a vivir con la gente. Y que no se va ni loca. En cambio mi loro Pepo, que era increiblemente afectivo y astuto como el solo, no vacilaría un instante para elegir por una bandada de cotorras y una familia humana. Y si supiera escribir te diría lo contrario para engañarte y escabullirse en las primeras de cambio. :)
A mi el Pepo me hacía entender sin necesidad de palabras que la jaula no era sitio para él. Bastaba mirarlo. Algunos animales es cruel mantenerlos en cautiverio.

 
A la/s 14 noviembre, 2008 15:41, Anonymous Brigita dijo...

Sí, se nota que Gaia es muy feliz. La primera foto lo dice todo. No vi ninguna foto de Pepo, así que no puedo opinar al respecto.

 
A la/s 17 noviembre, 2008 00:13, Blogger Circe dijo...

Yo tuve dos loras que vivían sueltas en la casa y a la primera de cambio, se fueron.

Lloré mucho, pero se instalaron en un árbol cerca de casa y las escuchaba seguido.

imposible no escucharlas.

con el tiempo formaron su propia familia. Supongo que eran ellas porque en esa zona no había más cotorras.

Las extrañé pila. Lola tenía la costumbre de treparte al hombro y picotearte la oreja suavecito y te decía "te quiero!".

 
A la/s 22 noviembre, 2008 18:00, Blogger Agustin Acevedo Kanopa dijo...

Che, ese no es un perro que vivia en una casa de 21 de setiembre?
De ser así, yo estuve en el momento preciso en que lo atropello un auto(es justamente debido al bendaje que creo haberlo reconocido).

 
A la/s 22 noviembre, 2008 19:31, Blogger Robertö dijo...

Negativo Agustín. Pero estos pastores son todos iguales, hasta en las manchas.

Circe se viene posteo de loros.

 
A la/s 05 enero, 2009 15:53, Anonymous costume jewelry dijo...

can you email me: mcbratz-girl@hotmail.co.uk, i have some question wanna ask you.thanks

 

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