Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

viernes, mayo 22, 2009

Nueva Palmira








jueves, mayo 14, 2009

3 recuerdos

Volviendo para Montevideo tomé un involuntario cambio de ruta. Sin haberlo previsto comencé a transitar por lugares que me resultaban conocidos de mi niñez. No estaba lejos de donde viví durante mis primeros años. Primero pasé por arriba del puente donde fuimos ocasionalmente con mis padres a pasar alguna tarde de fin de semana. Recuerdo el ambiente agreste, a mis padres tomando mate y a mi hermano atrapando una lagartija. Fue la primera que ví. La queríamos conservar. "No la agarres por la cola, se le desprende y se escapa, luego le sale otra". Me animé a tocarla y la llevamos a casa. Escapó a los pocos días, no me había creído mucho eso la cola. La tiré al piso del susto y ella se sacudía. Es notable porque me quedé observando la cola, sus propios estertores distraían la atención del enemigo y la verdad es que nunca supe ni en que dirección se fue el reptíl. Un fórmula uno de su tamaño no la hubiera alcanzado.

El segundo recuerdo fue al pasar por el frente de la vieja escuela rural. Allí vivía un matrimonio de maestros muy amigos de mis padres. En general iba con ellos y me aburría como un hongo. Pasaba largas horas hamacándome solo. Las hamacas cuando no hay niños y bullicio no son entretenidas. En la vieja escuela había un enorme árbol, muy posiblemente fuera un cedro. Estaba lleno de murciélagos. Posiblemente tampoco los había visto antes, pero en este caso no me habría atrevido a capturar uno de haber podido. Su aspecto y sus movimientos impredecibles me asustaban bastante.

Seguí andando, sumido en mis recuerdos y pensamientos, y un tercer elemento detonó en las profundidades de mi memoria. El cartel informaba la existencia de una prisión a unos kilómetros del camino principal. Me vino a la mente el tiempo en que mi padre fue enviado allí. Eran tiempos en que mucha gente decente o buena era apresada. Tengo la sensación de que todo el mundo sabía que se trataba de un error. No recuerdo que en ese período ninguno de los amigos de mis padres nos hubieran alejado de su entorno, más bien recuerdo a los mismos amigos viniendo a solidarizarse y a decirnos que contaramos con ellos para lo que fuera. Mi madre quedaba sola con dos niños, mi hermano mayor ya estaba en Montevideo. Recuerdo a mi madre explicándome que mi padre no estaba preso, sino que estaba en un "establecimiento". Yo no preguntaba la diferencia, me quedaba claro que no tenía libertad. Creo que mi madre no quería que yo me estigmatizara por algo que seguramente se demostraría que era un error. A mi me hubiera alcanzado con que me dijera que era un error, no me importaba mucho del nombre técnico del edificio donde estaba cautivo. Un fin de semana nos llevaron a verlo unos amigos de la familia. Yo en esa época no lo quería mucho a mi padre, creo que el estrés de esa época de mierda le impedía tenerme la paciencia que yo parecía necesitar. Llegamos al "establecimiento".  Entramos a un gran salón, lleno de mesas y bancos hechos con tablones. En cada mesa un tipo y sus afectos.  Llega mi padre y me abraza, y luego saluda al resto. Estaba más relajado que de costumbre, me sorprendió el afecto con que me saludó. Tal vez para mi su ausencia forzada no fuera muy diferente a su ausencia diaria provocada por los problemas y responsabilidades de su trabajo. Yo estuve un rato en la mesa y me aburrí, me fui a curiosear por ahí, a un parque que había. No recuerdo haber encontrado a ningún bicho. Había alguno que otro niño, y tal vez algún juego hecho con cubiertas de auto y tanques metálicos de combustible. Debí de haber estado unos cuantos minutos hasta que me llamaron porque nos ibamos. En el auto escuché que le habían robado el cinturón que tenía puesto mientras dormía. 

Otro fin de semana fue mi madre a visitarlo y a mí me mandó a la casa de mi mejor amigo a pasar el día. Yo estaba con esa preocupación del "establecimiento" en la cabeza. En el fondo no entendía nada ni podría entenderlo, pero ni siquiera preguntaba. Esa nochecita fue mi hermano mayor a buscarme a lo de mi amigo, el que vivía en Montevideo. Le comentó a la madre de mi amigo sobre la suerte de mi viejo y la madre se sorprendió muchísimo. Dijo no haber escuchado nada por ahí, que se enteraba ahí mismo y me miró, supongo que preguntándose por que yo no le había dicho y contestándose mentalmente un instante después, que yo no tendría mucha información para darle. Quedó casi tan desconcertada como yo por la noticia porque ni hizo preguntas. La familia de mi amigo era una familia obrera. No recuerdo que se solidarizaran especialmente, porque ya lo eran desde siempre y lo seguirían siendo con el paso de los años. Cuando salímos de la casa, situada en un barrio nuevo de gente de trabajo en algún extremo del pueblo, ya solos,  mi hermano se agachó hasta que su cabeza quedó a la altura de la mía y me preguntó, indicándome hacia lo lejos una lucecita que destacaba en la negrura del campo, "Vez aquella luz?". Yo seguí con la mirada hacia donde apuntaba su índice y dije que sí, o más posiblemente "hice que sí". Allá es donde está papá- me dijo, y yo me quedé mirando silencioso aquellas lejanas luces tan parecidas a las estrellas del cielo, prolongando esa misma preocupación que yo no conseguía traducir en palabras.


*La justicia dictó sobreseimiento al muy poco tiempo. Yo tampoco pregunté porque no me cambiaba nada lo que dijera un juez. Yo sabía quien era él, lo conocía desde que nací.

domingo, mayo 03, 2009

Reflexiones biodegradables

Ayer fui al supermercado, me topé por primera vez con las bolsas biodegradables. Es un alivio que ya estén circulando, uno casi se siente un asesino cuando tira la basura en una bolsa que puede perdurar en el ambiente mil años más. Estas nuevas duran unos cuantos meses antes de descomponerse. Leí que al degradarse despiden dióxido de carbono, eso es un problema dado que justamente esa molécula abunda en la atmósfera y es una de las responsables del calentamiento global. Creo que no es la solución ideal pero está bien, cuando las cosas se ponen tan mal vale ser gradualista, y eso es un buen paso hacia adelante. A partir de ahora cuando los días de viento nos crucemos ante un cardúmen de bolsas voladoras vamos a tener la satisfacción de que en un par de años serán devoradas por unos microbios y dejarán de volar por entre la gente. Eso sí, de continuar con la utilización en masa de estas bolsas (leí por ahí que unas 260 por habitante de Uruguay al año, valor promedio) seguirán surcando el aire  frente a nosotros, aunque bastante menos longevas que Matusalén.  Espero que en algún tiempo no derrochen tantas bolsas los super y nos acostumbremos a andar con alguna bolsa encima de tela o similar. Bastaría una campaña de prensa con Beckham o Britney Spears con una chismosa de feria para que ayudara a devolverla a nuestras costumbres. Las chismosas son de plástico y no son degradables, pero uno las conservaba durante décadas.  Cuando dejaban de funcionar iban a la basura. Ignoro si llegaban al mar pero de seguro no se las comían las tortugas verdes y por lo tanto no se morían atoradas. 

En el supermercado ví que había cargadores de baterías y celulares a manivela y a energía solar. Están pasando cosas buenas. Hace unos días leía un libro de Asimov que explicaba el orígen del petróleo y sus detalles constitutivos (Asimov además de un escritor brillante era doctorado en un montón de disciplinas, entre ellas la química). Al final del libro se aventura a decir que una vez que el petróleo comience a escasear subirá mucho de precio y que eso será un gran trampolín para que los científicos de todo el mundo comiencen a pergeñar y desarrollar proyectos de generación de energía alternativos.  Sé que no había que ser muy visionario ni doctorado en muchas cosas para pronosticar algo así pero de todos modos no dejó de causarme sorpresa la precisión de su apunte.

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Esos minúsculos animalitos del dibujo de arriba se llaman Copépodos. En particular pertenecen a esta especie los piojos de mar que solemos ver devorando los peces muertos en las orillas del mar. 
Hace unos cuantos meses unos científicos decidieron sembrar el mar con limadura de hierro(aquí lo explican mejor que yo). La idea era que una vez sembrado el mar con este elemento se generara una población de algas importante, que comenzara a alimentarse del dióxido de carbono atmosférico y de ese modo aumentar su tamaño y cantidad y disminuir el carbono de la atmósfera. Sucedió que como se pronosticó, una vez sembrada gran cantidad de limadura de hierro se formó una extensa superficie de algas, que comenzó a alimentarse del dióxido de carbono, como hacen las algas. Luego aparecieron los copépodos de la nada y se almorzaron todas las algas. Fue una prueba muy interesante. 

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Me gusta esto de que se materialicen cosas que pregonamos por aquí, desde el universo intangible de los blogs.  Es como si la modesta influencia que puede tener cada uno fuera como la gota que horada la roca. 




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