Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

martes, junio 29, 2010

Para variar un poco, una pequeña historia

Si, confieso que estoy leyendo montañas de libros desde hace cosa de un par de años. Cualquier cantidad, los leo lo más rápido que puedo, lo que siempre es una velocidad considerablemente menor a la que quisiera.
Hace un tiempo fui a Bolivia y me traje toneladas de libros. Fui a Paraguay y me traje unos cuantos también. Voy a tienda inglesa y me traigo tres o cuatro, de multiahorro también porque me aprovecho a sacarme de encima algún tiquet canasta y me da la sensación de que los libros me los llevo gratis. Y de la feria de tristán narvaja o si voy por la oficina del centro paso por papacito o el paseo del lector y etc. Estoy leyendo como una nutria.(las nutrias no leen, pero es una forma contradictoria de querer decir que estoy dedicando mucho tiempo a la lectura, una comparación absurda).
El motivo de la nota es que el otro día recalé en la ciudad de Paysandú y enfrente al hotel había una librería que decía liquidación y precios espectaculares y no se qué y yo voy y me meto. Y había un montón de cosas que me gustaron y estaban baratas y me quemé cerca de mil mangos en libros de variado contenido. El veterano que atendía me dijo no aceptaba tarjeta por lo que tuve que extraer de mi billetera un juana de ibarburú ( juana de ibarburú es el retrato que adorna los billetes de $1000) , no sin pensar que el dinero en libros no es dinero mal gastado.
El tipo me cobra y se disculpa por no aceptar el tarjetazo, y me explica con los precios que tiene no le queda mucho margen y yo comprendo sus palabras. Porque además el veterano tenía unos lentes grandotes, hablar pausado, bigote pronunciado un tipo muy pintorezco que parecía extraído de otra época. Le pago y el señor me da el vuelto pero me añade que ahora vamos a jugar un juego. -Epa dije yo..debo haber escuchado mal. Pero el tipo me pide que diga un número del 5 al 30 y yo le digo 25 sin pensar mucho. Yo estaba solo y muy aburrido y me pareció muy interesante este asunto. Entonces le canté 25 y el tipo me extiende un cubilete y me ordena que tire en una bandeja que estaba sobre su mostrador y que me señaló con su dedo índice. Desparramé los dados sobre la bandeja y sumaron 22. El tipo puso rostro serio y compungido y me dijo que si hubiera sacado 25 me hubiera ganado el mismo monto que había gastado en otros libros. Yo lo miro entre asombrado y pensando si no me estaba agarrando para la chacota, que se yo, porque hubiera tirado con otra onda y hubiera sabido que la tirada significaban 1000 pesos más en libros. Entre que estoy pensando eso (que me había agarrado de gil) el tipo va y me dice, "no se preocupe". Ahora diga si la próxima tirada es de más de 22 o de menos. Yo le dije que más y tiré y me salieron casi todos unos, dos y tres, una miseria. El tipo me miró como si yo fuera una desgacia humana, se encogió de hombros, me dio la bolsa con los libros y me dijo que otra vez sería. El premio de esta segunda tirada era mucho menor, creo que me dijo algo de regalarme un librito más de bajo costo.
Yo me fui para el hotel a leer un poco y mirar el partido de Cerro, conforme igual con la transacción.
El hecho es que por motivo de lluvia me quedé un día más en Paysandú y al otro día cuando llego al hotel después de trabajar, me dieron ganas de volver a la librería, por lo que venía contando,que me dió por los libros. No se porqué. Lo hablaría con mi psicológa pero no estoy yendo y no me da para ir a consultar porque intuyo que con menos de tres o cuatro meses de terapia la tipa no logaría desentrañar el orígen de mi compulsión a comprar libros y con tantos meses de terapia yo podría comprarme un montón de libros que quisiera leer aunque no tuviera tiempo. Hay un cuello de botella que viene siendo mi mesita de luz. Los libros que compro van a parar ahí, pero como los leo a menor velocidad que los compro se están amontonando, y eso que me los bajo rápido y los saco rápidamente del medio y los meto en la biblioteca.
Todo esto venía a cuento porque me meto por segundo día consecutivo en la librería del veterano (el veterano era parecido al dibujo de Zorrilla de San Martín que hay en los billetes de 20 pesos, pero con unos lentes grandotes).
Voy y reviso unos cuantos libros que estaban buenos y por motivo de esta locura que estoy contando en esta nota le vuelvo a comprar. Esta vez eran 350 pesos más o menos. Apoyo 500 pesos arriba del mostrador y me empiezo a frotar las manos para tirar los dados. Me pide que le diga un número y esta vez hago un rápido, improvisado y rudimentario cálculo del valor medio de una tirada de un dado y me da algo así como 3 y algo y lo multiplico mentalmente por 5, que era el número de dados y poniendo cara de mentalista de circo le digo "16". Acto seguido tiro los dados y cuento. Salió 16! Puedo jurar que primero me puse contento pero después me dio una culpa de la gran puta. Por qué? y porque yo soy así! Me imaginé que el tipo estaba ganando lo mínimo con sus libros, con lo difícil que debe ser sostener el negocio porque la gente ya no lee una mierda y yo todavía voy y le saco un 16. Al veterano no se le movió un pelo y con absoluta imparcialidad, como si los libros no fueran suyos me dice que gané 350 pesos más en libros. Ahí le pregunto si podía llevar por más valor y le pagaba la diferencia y el señor accedió, porque en realidad yo había comprado pero me contuve de comprar más, para no gastar, pero tenía uno relojeado. Entonces vuelvo con el libro, pero me sentía medio una porquería humana, un ladrón de libros de señores que hacían de la difusión de la cultura un sacerdocio. Porque el tipo en el medio le aconsejaba literatura a una señora que le explicaba que la hija no le gustaba leer, y el veterano me dejaba solo un instante y le acercaba a la niña un libro con la historia de Colón en historieta y le explicaba a la madre que eso la acercaría a la lectura, porque era todo lo que había pasado pero en un formato más amigable para los purretes. Yo miraba todo eso como si fuera testigo de una conversación en otro lugar, en otra época. El tipo vuelve porque todavía no me había dado el vuelto de los 500 pesos. Entonces yo medio para sentirme menos mal le digo que estuve pensando con eso de la lotería que hacía luego de comprar los libros cada cliente y le dije que era muy inteligente porque en realidad nunca perdía, porque la gente terminaba regresando por más libros.
Y el señor me mira como si yo le hubiera proferido una sandez y me dice: -yo lo hago porque con esto me gano una sonrisa. Después de eso nos quedamos hablando unos minutos de libros, de autores, de historias de libros y llegó un cliente y yo me apresuré a extenderle la mano y saludarlo para no distraerlo de la nueva venta, los dados y la siguiente sonrisa.

6 Comentarios:

A la/s 30 junio, 2010 10:47, Blogger gabriel dijo...

Me encantó, gracias por contarla Robertö!
abrazo

 
A la/s 03 julio, 2010 20:49, Blogger Robertö dijo...

gracias, gabriel, saludos

 
A la/s 05 julio, 2010 14:09, Blogger Trenzas dijo...

¡Ah, que buena historia...! Y lo mejor, la cantidad de libros y sonrisas y pensamientos que te produjo toda ella.
¿y qué si las nutrias no leen? O mejor ¿acaso lo sabes a ciencia cierta porque una vez fuiste nutria...?
:)
Sea como quiera, me alegro de que estés leyendo mucho. Creo que yo leería más si encontrara algún librero como ese de los dados. Bueno, no sé si leería más, pero tendría más libros; eso, seguro.
Un abrazo muy fuerte, querido Roberto.

 
A la/s 06 julio, 2010 21:49, Blogger Robertö dijo...

Hola Trenzas. Así es, compré libros que no he podido siquiera ojear por falta de tiempo. Este librero es itinerante, anda por las ciudades del interior del país, consigue un sitio está unas semanas y se va.
Gracias por pasar, un abrazo.

 
A la/s 10 julio, 2010 19:04, Blogger MariluzGH dijo...

Bellísima experiencia... cosas así no ocurrirán jamás con los llamados e-book

abrazos

 
A la/s 14 julio, 2010 21:53, Anonymous robertö dijo...

es verdad Mariluz, ya es raro dar con situaciones así. El vendedor atento , preparado y bonachón está dando sitio a formas más impersonales y masivas de comercio. Todo cambia. Saludos.

 

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