Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

miércoles, agosto 04, 2010

Odiseas

Fui a la doctora porque por la noche me despierto con una sensación horrible en el pecho. No duele pero parece que el corazón quisiera fallar. Y que el mundo se termina así de rápido. Luego de experimentar dejando se cenar o tomando té de tilo o licuado de lechuga decidí probar con la medicina de los médicos de bata blanca. En la que dejé de creer hace tanto. Me mandó todos los análisis posibles y tengo algo altos algunos parámetros, pero no la gran cosa. También me hicieron tomar sulfato de bario y tomarme una larga serie de placas subido a un aparato giratorio. La doctora me pedía que adoptara formas bastante graciosas. Por un momento, más que un rinoceronte, me sentí una especie de conejito de play boy de 96 kilos 200. El resultado es que el comportamiento de mi estómago estaba bien.
A la otra semana la doctora ve los resultados (que yo festejaba) y me dice que voy a tener que ir al dietista porque está todo alto. Pero está dentro de los límites- me excuso. No importa está alto, me replica. Yo ya fui al dietista, ya se lo que me va a decir-la sigo. Y por que está gordo? -me contesta seria mirándome por sobre sus notas y el armazón de sus lentes. -Es que dejé de ir cuando se me fue el susto- reflexiono. Ella asiente y dice que eso nos pasa a todos.
Se dispone a mirar las placas. Los médicos que yo abandoné no las miraban, y no perdían tanto tiempo conversando con el paciente, más bien te recetaban algo rápido y se apuraban en darte la mano y hacer pasar al siguiente. Más allá que el informe decí que estaba todo bien comienza mirar a trasluz de forma meticulosa. Yo como siempre observo e interrogo "que es esa cosa blanca?" . -El sulfuro de bario bajando por el estómago. Tenía toda la serie completa, desde mi esófago hasta el duodeno. Luego más abajo el sulfuro de bario se perdió en el anonimato, como un talibán entre mis cavernas orgánicas más profundas.
-Acá hay algo- me dice como si hubiera descubierto oro en el fondo de su casa. Aquí parte del sulfato tiene a irse para arriba, se llama reflujo. Es posible que eso provoque la sensación fea en el pecho durante las noches. Me sigue preguntando sobre eso para ver si consigue que le de una descripción como la gente. No tiene éxito. Me toma la presión. Está alta. -Nunca tuve presión alta. Hay que obervarla. Me indica que me la tome dos veces por día en el mismo sitio siempre y que haga un seguimiento. Me asusto. Que por las dudas si hace tiempo no voy al cardiólogo, vaya, que no está de más.

* *****

La enfermera me pidió que pasara a la sala para hacerme el electrocardiograma.
Sobre su pequeña mesa de trabajo un libro verde. Distinguí la palabra MUJER adentro del título y debajo el nombre del autor (Osho). Su trato hacia mí fue consistente con lo que supongo, el libro contiene. Me pidió que me levantara el buzo para que quedara libre mi torso y que arremangara mis pantalones. Obediente arremango y se descubren las calzas que me regaló mi madre y me da un poco de verguenza. La miro y sonrío. "No le cuente a nadie que llevo calzas". Me replica que son lo mejor que hay para parar el frío y que sus hijos siempre se las roban. No se si sería cierto pero funcionó, me hizo reír y me sentí mejor. Pasaron pocos segundos y me dijo que ya estaba pronto, que me vistiera y que esperara la consulta con la doctora.

*** ***

La doctora me hizo las preguntas de rigor. Qué difícil es describir algunos síntomas! Mira la historia, y sentencia luego de escuchar mis comentarios, y sin dejar de observar atentamente la gráfica del electrocardiograma - Usted lo que tiene es angustia.

La quedé mirando con alivio. Tengo angustia!

**** **

Llego sobre la hora a la dietista. Esperaba a que llegara el último paciente, yo, para irse. Comienza disculpándose porque tiene un estado febril evidente, los ganglios inflamados y un fuerte resfrío. Me pregunta si no quedaba más nadie porque luego de atenderme se iba para la urgencia. Se lo traté de hacer fácil. Me comienza a decir lo que puedo comer y lo que no puedo comer. Cuando me dice que no puedo comer sardinas y atún me rebelo y cuando me agrega "NI ARENQUES" fue como si me hubiera dado una estocada mortal. Salmón puede-me agrega. Pero es caro- me vuelve a acotar por si acaso me hubiera ilusionado. Entonces puedo trucha-casi rogando y me contesta que no sabe. Le juro que es muy parecida al salmón y me dice que entonces sí. Me recalca que debo caminar (como si yo tuviera alas y pudiera volar). Y luego de un largo rato, luchando contra su estado de salud, me despide hasta el próximo mes y me pide que la disculpara por no saludarme. Me dijo que iba a bajar tres o cuatro kilos. Parece haber confiado en mí.


4 Comentarios:

A la/s 16 agosto, 2010 01:14, Blogger Circe dijo...

ayyy suerte en la lucha, que es dura y mucha!

la presión alta se le llama "presión de consultorio", te sube cuando vas a la consulta porque te ponés nervioso. Si te controlás, vas a ver que es así.

Besos!

 
A la/s 16 agosto, 2010 20:31, Blogger MariluzGH dijo...

A veces hay que hacer caso a los de bata blanca, mi amigo. Hazlo, por favor :)

abrazos desde mi agosto caluroso

 
A la/s 16 agosto, 2010 22:28, Blogger Robertö dijo...

Circe: aparentemente si, por el seguimiento que hice. De todos modos no me había sucedido antes, que mis nervios afectaran la toma de presión.

Mariluzgh: es la parte más brava. Pero es muy antipático que te digan que no podés comer arenques, queso duro o casi cualquier tipo de granos.

Lo bueno es que me estoy dando cuenta que cada vez necesito comer menos carne o subsisto sin ella. Tengo algún grado de conflicto ético con comer carne. Naturalmente comer sardinas es más correcto que comer delfín o comer pollo lo es más que comer gorila. Etc. Gracias por pasar.

 
A la/s 22 septiembre, 2010 02:08, Blogger Eufrasio dijo...

Muy interesante. Sin lugar a dudas un buen paseo por consultorios puede ser una aventura digna de ser contada.
Saludos

 

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