Rinocerontes eran los de Antes

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sábado, mayo 21, 2011

Libros, el león herido y mi perrita


Libros digitales

Ando para arriba y para abajo con una tablet toshiba, llena de libros digitales. Es como tener una verdadera biblioteca a cuestas, que no pesa nada. Hoy me sorprendí en el baño, leyendo a Stephen Hawkin. Que imágen!

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Gaia, mi perra ya está por cumplir 5 años. Cada día llego a casa y me está esperando, se para con sus dos patas presionando la puerta para cerrarla, escucha el ruido de la llave al trabar y luego corre hacia mi cama donde retoza mientras la acaricio y le pregunto si se portó bien. Me hace ruidos con su garganta como si no deseara más que poder contestarme que si y expresarme lo que siente por volverme a ver. Luego voy a la cocina a prepararme un tentempié. Me siento y ella se queda parada frente a mí observándome. No me quita la mirada de encima. Me dice "no sabés cuanto te quiero" con la mirada, con la mirada que conmueve. Perros...

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Hace unos meses y concretamente el 24 de diciembre estaba en Lucerna, Suiza. Decidí tomar una excursión y conocer un poco Europa. Nevaba y hacía mucho frío. La guía nos dijo que pararíamos una hora, que aprovecharamos a ir a almorzar porque estabamos con retraso para llegar a Zurich, donde pasaríamos nochebuena. Yo decidí ir a caminar bajo la nieve y conocer lo que hubiera. Durante el viaje en el bus la guía había hablado de que el único monumento existente era el León herido, de un danés llamado Thorvaldsen. A saber por que me quedó guardado ese nombre, con un acceso directo en la memoria, dado que era la primera vez que había sabido de él. La guía nos contó que dado que Suiza era un país que se había mantenido neutral de cualquier disputa desde tiempos ancestrales no abundaban los héroes ni victorias épicas ni nada de eso. El león simbolizaba a una legión de mercenarios helvéticos que había ido a defender a Luis XVI, el monarca que murió en la guillotina, en la plaza de la revolución de Paris y habían perecido valientemente, por lo visto, en el marco de esa gesta. Le pregunté como llegar porque tenía entendido que en el lugar se hablaba básicamente suizo o alemán y no entiendo ni jota de ambos idiomas. Me dijo que era fácil, tantas cuadras para allá, tomas a la izquierda y es enseguida. Salí raudo porque no había mucho tiempo y soy muy proclive a distraerme y perderme. Disfrutaba de la nieve y del orden de Suiza, de que los automovilistas anduvieran despacio y se detuvieran al instante al ver la intención de querer cruzar la calle y no con el histerismo y estrés propio de nuestra cultura latina. No había andado unos metros cuando me doy media vuelta y le pregunto a la guía como se decía león en alemán, por si me perdía para hacerme saber ayudar para llegar al sitio. Me dijo algo que entendí así como "loeffve" (Löwe ). Me di vuelta y seguí caminando bajo la nieve apurado por verlo, repitiendo varias veces en voz baja esa palabra para grabármela en la cabeza. Como era de esperar me perdí. Tomé a la izquierda pero no vi ningún león y seguí como diez cuadras por una avenida. Supongo que hacía muchos grados bajo cero de temperatura. Pero era un frío desconocido para mi, no sentía frío pero supuse que el dolor en las manos era producto de una muy baja temperatura desconocida para mi cuerpo. Cuando llego a otra gran avenida me digo que si no pregunto me voy a tener que dar la vuelta sin ver al león, entonces me animé a chapurrear en inglés cuando pasó un muchacho con pinta de estudiante de unos 22 o 23 años. Le pregunto si "speak english" que es de las cosas que se decir bastante bien en inglés (no son tantas). El tipo se le ilumina la cara y me dice que yes of course (hasta ahí veníamos bárbaro). Le pregunto por el "loeffve". Frunce un poco el ceño. Le digo una animalada del tipo "the monument" o algo así (bueno, averiguo ahora con el translator que no estuve tan mal). Ahí al tipo se le ilumina la mirada de nuevo y comienza a hablar como un pororó (hablar como un pororó en Uruguay se dice a raíz del ruidito que hacen las palomitas de maíz cuando revienta el grano adentro de una olla caliente. Pororó son las palomitas de maíz, seguramente porque es la onomatopeya de esa reacción en cadena de mini explosiones). El tema es que el tipo arranca con que me vaya a la right y luego subway y siguió con una catarata de palabras de las cuales yo agarraba una cada cien más o menos. Cuando terminó me miró con simpatía como dándome a entender que podía aclararme más dudas, y puso cara de decepción cuando simplemente le dije "thanks" y salí apurado sin darle más charla. Empiezo a caminar rápido y lamento que por los nervios no me pudiera fluir el inglés que sabía, como para por lo menos conversar dos minutos con el suizo. Pero también es cierto que estaba apurado. Avanzo unos 300 metros por la avenida por la que había llegado hasta donde pregunté la muchacho. A esa hora en Lucerna (era pasado el mediodía) y con ese clima en la calle solamente estaba yo y unos pocos más. Se me venía la hora y no daba con la estatua. Veo a una señora a unos metros que va a cruzar la calle. Le pregunto si "speak english" como para entender otro 5% de lo que me dijera, pero venía medio distraída y puso cara de temor cuando me arrimé a preguntar. Pero mi mirada de tipo perdido le hizo poner cara de circunstancias y de querer ayudar pese a no saber inglés. Entonces le mando la palabra clave- "the loeffve". Cada vez que decía loeffve creo que arqueaba las cejas y apretaba los labios de una forma poco común para la manera de hablar que tenemos en el sur. Me debería ver gracioso. Frunció el ceño. A la segunda vez entendió, y posiblemente por mi aspecto dedujo que a lo mejor podía entenderla si me hablaba en italiano. Y me dijo con mucha gentileza que siguiera "5 minuti andando" señalando con el paraguas hacia la dirección que iba. "tante grazzie" le dije y salí disparado. Iba pensando esa cosa de las ciudades antiguas, tan desordenadas por desarrollarse a partir de un lugar alto y donde las cuadras de cien mentros y los planos de damero son imposibles. Entonces la medida de longitud para llegar a un sitio son las unidades de tiempo a velocidad de paso de hombre (tantos minutos andando). Seguí viaje. Se que estoy cerca pero era por donde me había mandado la guía y yo no supe encontrar el sitio y seguí de largo por la avenida principal. Me decía a mi mismo que no me podía ir con las manos vacías (o las retinas de mis ojos). Para peor nevaba, el frío que yo disfrutaba no parecía ser agradable para los habitantes de Lucerna y no tenía a quien preguntar. En eso veo un señor de unos 60 años que venía detrás mío, caminando en la misma dirección. Lo espero a que esté suficientemente cerca y ahí ya no pregunté speak english y fui directamente al grano. "mr ? the "loeffve" ?

El señor me mira asombrado, se queda unos instantes pensando y le repito, modulando lentamente "the loeff-vvve" (parecía un tarado). El tipo frunce el ceño (para variar) y luego de medio segundo se le ilumina el rostro y me dice en francés "ahhh..le lión!!!" y lo veo que piensa otro instante y debió imaginarse que si me lo explica, yo no le voy a entender nada, por lo que reanuda su marcha, pasa por delante mío y ya dándome la espalda me hace un gesto con el brazo de que lo siguiera. Yo le agradecí no sé en que idioma (creo que tiré un merci) y seguí su paso apurado. Camina unos treinta metros por la avenida y luego toma hacia un edificio que tenía una galería abierta y enseguida aparece una pequeña plaza con llena de árboles con los penachos congelados. Me dijo sonriendo que era allí y luego que le agradecí siguió su camino. Me meto en la plaza y valió la pena. Frente a mí se encontraba una muralla de unos 40 metros de altura, de roca viva, y en la propia roca esculpido el león atravesado por una lanza, agonizando mientras custodia sus símbolos con sus últimas fuerzas. Un rostro que no voy a olvidar jamás.


Después me volví para el bus. Los de la excursión no me dieron ni bola, se ve que les habían arrancado las muelas almorzando por ahí (que les habían cobrado caro), Suiza no es barata. Ahora que escribo, me recuerdo tirando cáscaras de banana en un tarro de basura. No se donde compré bananas, creo que me quedaban algunas en la mochila que había comprado en algún lugar de Italia. No debe ser común ver un tipo comiendo bananas bajo la nieve. Lo otro, fue alimento para el espíritu.









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Así está Gaia mientras escribo. Apoderada de mi cama. Se que más de uno puede verse escandalizado, pero yo lo veo como un triunfo de la diplomacia. Ella consigue el sí en situaciones absolutamente desfavorables. Yo creo que es la mirada.




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