Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

domingo, febrero 05, 2012

Lealtad

Nunca antes me había dado lástima un pitbull. Estaba tirado en la vereda jadeando. El taxi detenido y su conductor relatando el suceso y la ubicación a alguien. El dueño hincado apoyando su mano entre la parte superior del cuello y la mejilla del perro. Tal vez no haya un paso a la muerte más dulce que acariciado por la mano que te levantó por primera vez cuando eras cachorro. Mano que no va a olvidar jamás el último aliento del amigo fiel.

lunes, diciembre 26, 2011

2011

Llamo a mi más viejo amigo para saludarlo por las fiestas, vivimos lejos y casi no nos vemos por largos perídos de tiempo. Me atiende su hija.
No me sale el nombre, me pongo nervioso y solo digo "hola!" (la resaca de las fiestas no se lleva bien con la memoria)
"Roberto!!" -me reconoce y me responde con alegría.
Llamaba para saludarlos, me acordé del cumple de tu viejo dos días antes pero después me olvidé de llamarlo (se ríe)
- A él le pasa igual.
-Si, somos iguales...
-A que no sabés lo que pasó??
-...
-El mes pasado la abuela sacó a la quiniela con la fecha de tu cumpleaños.

.....

Es lindo que nunca te olviden.

sábado, mayo 21, 2011

Libros, el león herido y mi perrita


Libros digitales

Ando para arriba y para abajo con una tablet toshiba, llena de libros digitales. Es como tener una verdadera biblioteca a cuestas, que no pesa nada. Hoy me sorprendí en el baño, leyendo a Stephen Hawkin. Que imágen!

*** ***

Gaia, mi perra ya está por cumplir 5 años. Cada día llego a casa y me está esperando, se para con sus dos patas presionando la puerta para cerrarla, escucha el ruido de la llave al trabar y luego corre hacia mi cama donde retoza mientras la acaricio y le pregunto si se portó bien. Me hace ruidos con su garganta como si no deseara más que poder contestarme que si y expresarme lo que siente por volverme a ver. Luego voy a la cocina a prepararme un tentempié. Me siento y ella se queda parada frente a mí observándome. No me quita la mirada de encima. Me dice "no sabés cuanto te quiero" con la mirada, con la mirada que conmueve. Perros...

** ****

Hace unos meses y concretamente el 24 de diciembre estaba en Lucerna, Suiza. Decidí tomar una excursión y conocer un poco Europa. Nevaba y hacía mucho frío. La guía nos dijo que pararíamos una hora, que aprovecharamos a ir a almorzar porque estabamos con retraso para llegar a Zurich, donde pasaríamos nochebuena. Yo decidí ir a caminar bajo la nieve y conocer lo que hubiera. Durante el viaje en el bus la guía había hablado de que el único monumento existente era el León herido, de un danés llamado Thorvaldsen. A saber por que me quedó guardado ese nombre, con un acceso directo en la memoria, dado que era la primera vez que había sabido de él. La guía nos contó que dado que Suiza era un país que se había mantenido neutral de cualquier disputa desde tiempos ancestrales no abundaban los héroes ni victorias épicas ni nada de eso. El león simbolizaba a una legión de mercenarios helvéticos que había ido a defender a Luis XVI, el monarca que murió en la guillotina, en la plaza de la revolución de Paris y habían perecido valientemente, por lo visto, en el marco de esa gesta. Le pregunté como llegar porque tenía entendido que en el lugar se hablaba básicamente suizo o alemán y no entiendo ni jota de ambos idiomas. Me dijo que era fácil, tantas cuadras para allá, tomas a la izquierda y es enseguida. Salí raudo porque no había mucho tiempo y soy muy proclive a distraerme y perderme. Disfrutaba de la nieve y del orden de Suiza, de que los automovilistas anduvieran despacio y se detuvieran al instante al ver la intención de querer cruzar la calle y no con el histerismo y estrés propio de nuestra cultura latina. No había andado unos metros cuando me doy media vuelta y le pregunto a la guía como se decía león en alemán, por si me perdía para hacerme saber ayudar para llegar al sitio. Me dijo algo que entendí así como "loeffve" (Löwe ). Me di vuelta y seguí caminando bajo la nieve apurado por verlo, repitiendo varias veces en voz baja esa palabra para grabármela en la cabeza. Como era de esperar me perdí. Tomé a la izquierda pero no vi ningún león y seguí como diez cuadras por una avenida. Supongo que hacía muchos grados bajo cero de temperatura. Pero era un frío desconocido para mi, no sentía frío pero supuse que el dolor en las manos era producto de una muy baja temperatura desconocida para mi cuerpo. Cuando llego a otra gran avenida me digo que si no pregunto me voy a tener que dar la vuelta sin ver al león, entonces me animé a chapurrear en inglés cuando pasó un muchacho con pinta de estudiante de unos 22 o 23 años. Le pregunto si "speak english" que es de las cosas que se decir bastante bien en inglés (no son tantas). El tipo se le ilumina la cara y me dice que yes of course (hasta ahí veníamos bárbaro). Le pregunto por el "loeffve". Frunce un poco el ceño. Le digo una animalada del tipo "the monument" o algo así (bueno, averiguo ahora con el translator que no estuve tan mal). Ahí al tipo se le ilumina la mirada de nuevo y comienza a hablar como un pororó (hablar como un pororó en Uruguay se dice a raíz del ruidito que hacen las palomitas de maíz cuando revienta el grano adentro de una olla caliente. Pororó son las palomitas de maíz, seguramente porque es la onomatopeya de esa reacción en cadena de mini explosiones). El tema es que el tipo arranca con que me vaya a la right y luego subway y siguió con una catarata de palabras de las cuales yo agarraba una cada cien más o menos. Cuando terminó me miró con simpatía como dándome a entender que podía aclararme más dudas, y puso cara de decepción cuando simplemente le dije "thanks" y salí apurado sin darle más charla. Empiezo a caminar rápido y lamento que por los nervios no me pudiera fluir el inglés que sabía, como para por lo menos conversar dos minutos con el suizo. Pero también es cierto que estaba apurado. Avanzo unos 300 metros por la avenida por la que había llegado hasta donde pregunté la muchacho. A esa hora en Lucerna (era pasado el mediodía) y con ese clima en la calle solamente estaba yo y unos pocos más. Se me venía la hora y no daba con la estatua. Veo a una señora a unos metros que va a cruzar la calle. Le pregunto si "speak english" como para entender otro 5% de lo que me dijera, pero venía medio distraída y puso cara de temor cuando me arrimé a preguntar. Pero mi mirada de tipo perdido le hizo poner cara de circunstancias y de querer ayudar pese a no saber inglés. Entonces le mando la palabra clave- "the loeffve". Cada vez que decía loeffve creo que arqueaba las cejas y apretaba los labios de una forma poco común para la manera de hablar que tenemos en el sur. Me debería ver gracioso. Frunció el ceño. A la segunda vez entendió, y posiblemente por mi aspecto dedujo que a lo mejor podía entenderla si me hablaba en italiano. Y me dijo con mucha gentileza que siguiera "5 minuti andando" señalando con el paraguas hacia la dirección que iba. "tante grazzie" le dije y salí disparado. Iba pensando esa cosa de las ciudades antiguas, tan desordenadas por desarrollarse a partir de un lugar alto y donde las cuadras de cien mentros y los planos de damero son imposibles. Entonces la medida de longitud para llegar a un sitio son las unidades de tiempo a velocidad de paso de hombre (tantos minutos andando). Seguí viaje. Se que estoy cerca pero era por donde me había mandado la guía y yo no supe encontrar el sitio y seguí de largo por la avenida principal. Me decía a mi mismo que no me podía ir con las manos vacías (o las retinas de mis ojos). Para peor nevaba, el frío que yo disfrutaba no parecía ser agradable para los habitantes de Lucerna y no tenía a quien preguntar. En eso veo un señor de unos 60 años que venía detrás mío, caminando en la misma dirección. Lo espero a que esté suficientemente cerca y ahí ya no pregunté speak english y fui directamente al grano. "mr ? the "loeffve" ?

El señor me mira asombrado, se queda unos instantes pensando y le repito, modulando lentamente "the loeff-vvve" (parecía un tarado). El tipo frunce el ceño (para variar) y luego de medio segundo se le ilumina el rostro y me dice en francés "ahhh..le lión!!!" y lo veo que piensa otro instante y debió imaginarse que si me lo explica, yo no le voy a entender nada, por lo que reanuda su marcha, pasa por delante mío y ya dándome la espalda me hace un gesto con el brazo de que lo siguiera. Yo le agradecí no sé en que idioma (creo que tiré un merci) y seguí su paso apurado. Camina unos treinta metros por la avenida y luego toma hacia un edificio que tenía una galería abierta y enseguida aparece una pequeña plaza con llena de árboles con los penachos congelados. Me dijo sonriendo que era allí y luego que le agradecí siguió su camino. Me meto en la plaza y valió la pena. Frente a mí se encontraba una muralla de unos 40 metros de altura, de roca viva, y en la propia roca esculpido el león atravesado por una lanza, agonizando mientras custodia sus símbolos con sus últimas fuerzas. Un rostro que no voy a olvidar jamás.


Después me volví para el bus. Los de la excursión no me dieron ni bola, se ve que les habían arrancado las muelas almorzando por ahí (que les habían cobrado caro), Suiza no es barata. Ahora que escribo, me recuerdo tirando cáscaras de banana en un tarro de basura. No se donde compré bananas, creo que me quedaban algunas en la mochila que había comprado en algún lugar de Italia. No debe ser común ver un tipo comiendo bananas bajo la nieve. Lo otro, fue alimento para el espíritu.









**** **

Así está Gaia mientras escribo. Apoderada de mi cama. Se que más de uno puede verse escandalizado, pero yo lo veo como un triunfo de la diplomacia. Ella consigue el sí en situaciones absolutamente desfavorables. Yo creo que es la mirada.




domingo, abril 03, 2011

...

Bueno, cuanto tiempo sin escribir un post. No es que haya dejado de expresarme, sino que cambié el medio por el cual lo hago. Hay miles de maneras de compartir y expresarse y el blog dejó de ser el medio más cómodo. No soy de los que dejó el blog para comunicarme por las redes sociales. Creo que no son éstas el lugar adecuado para decir cosas interesantes. El blog es un encuentro más reflexivo con nuestro interior. En realidad decía que cambié el medio por el cual me estoy expresando, y definitivamente no fue por la escritura, más allá de algún que otro mail a compañeros o amigos. Estoy leyendo abundantemente, de todo, con la obsesión de entender el mundo y el universo que habitamos. No es tarea fácil. Llegó a mis manos un libro de la declarada mente más brillante de los humanos contemporáneos, Stephen Hawking. El autor habla de escalas de tiempo "imaginarias" de espacios multidimensionales y pliegues o singularidades del espacio tiempo de forma abrumadora. Entiendo que una minoría pequeñísima de seres humanos están a la altura de comprender estos problemas, y solo comprenderlos, antes de sentirse cada vez más oprimidos y apabullados por nuevas preguntas. Avanzando el libro, entendiendo muy poco me deslizo hasta el último capítulo. En éste el autor se pregunta si somos un holograma o vivimos en una membrana. Más allá que seguramente ni Hawking tenga una respuesta cierta sobre este aspecto la cantidad de conjeturas que se abren son infinitas...como el propio universo.
La ciencia humana ha explotado en los últimos dos siglos, sobre todo en el último pasado, rebelándose de los condicionamientos impuestos por los poderes reaccionarios de turno (me refiero a cosas como que la Tierra es el centro del universo, el creacionismo, la caza de brujas, etc). Ahora libre ya de condicionamientos el panorama parece ser prometedoramente fértil. Da la impresión de que cada vez más cabezas humanas pueden llegar al conocimiento de que el tiempo no es una variable intocable, lineal o determinada. Posiblemente en no más de un par de siglos los humanos podamos movernos por el universo como ahora lo hacemos por el mundo o incipiente y remotamente por nuestros planetas vecinos más próximos. Seguramente cuando estemos en condiciones de hacer esto vamos a encontrarnos con gente que ha llegado ya a este saber. Nos guste o no es un hecho que la vida se dispara y se proyecta por todas partes. Hay soles por donde quieras mirar y planetas en condiciones de soportar vida. Y la vida cambia y muta y evoluciona. Y mientras aquí pestañeas en otra parte la vida se extinguió y volvió a nacer mil veces. Es un enigma increíble, que no lo vamos a resolver jamás, y sin embargo no nos cansaremos nunca de darnos de naríz contra él y preguntarnos que hay allá arriba. Sabiendo que venimos de allá arriba. Las primeras poblaciones humanas que comenzaron a documentar cosas, no dejaron pasar la oportunidad de escribir acerca de su contacto con seres que viajaban en barcos voladores, gigantes, ruedas de fuego, etc, etc. No creo que fuera solamente una cuestión de tener mucha imaginación. Me dio por leer también a Von Daniken estos días, y ya en la década del 70 alertaba de los misteriosas mega construcciones de sociedades que no podían estar a la altura técnica de mover semejantes bloques necesarios para esas construcciones. Y no solo en un lugar particular de la Tierra sino en todos los rincones de ella. La sensación que tengo es que lo que haya allá afuera no es ni bueno ni malo, sino exactamente igual a nosotros. Un compendio de cosas buenas y cosas malas.


sábado, diciembre 04, 2010

Multitudes

Voy caminando apurado por la calle. La tarde es calurosa y 18 de julio está pletórica de vida, es un verdadero hormiguero humano. Un señor algo mayor caminando en dirección contraria comienza a toser sin taparse la boca justo cuando pasa frente a mí. Yo sigo rápido mi trayecto, pero puteo . Alguien que cruza luego frente a mi, pasó antes por la onda expansiva de mis palabras. Que mal educado, debió decir. O algo así. Llamo desde mi celular, al banco de previsión social para averiguar algo, pero alguien consideró que poner a dar noticias institucionales a la contestadora automática es buena idea. Tres o cuatro minutos luego de esperar con fastidio, corto. Antes de eso un vendedor de helados rebuznó con violencia que tenía helados. Todo eso justo junto a mi oreja. Lo miré con odio. El tipo siguió a los gritos. Sigo caminando, iba apurado a buscar algo. Una mujer sentada en el escalón de una puerta de entrada me grita si no tengo cigarrillos. Yo imperturbable detrás de mis lentes negros elijo no inmutarme. Qué soy? un kiosko? me pregunto de forma retórica. No me contesto, por supuesto.
Paso por la puerta del banco hipotecario. Un tipo habla por teléfono.
"es un mal arriado, ya va a ver...." dice.
Yo escucho al pasar y sigo. Registro y pienso que lo voy a escribir. No se por qué, pero me llamó la atención la frase y la intolerancia generalizada.

El retorno es diferente, más relajado por motivo de la diligencia concretada. Me fijo en la gente, en los rostros de las personas que van atravesando mi campo visual, que atraviesan mi existencia, por así decirlo, o sea, que existen para mi solo durante esas fracciones de segundo. Veo rostros de gente común. Me pongo a mirar en todas las direcciones para ver si veo uno de esos rostros que se ven en la televisión o en el cine. Me digo que ninguno calificaría. Eso me incluye. Se me viene a la mente alguna de las tantas desilusiones por no formar parte de esa parte de la humanidad, la que califica de tener rostros televisivos o cinematográficos. Vuelvo a enfocarme en la gente y sigo buscando. No hay. Pienso en la cantidad de veces que cada uno de esas anónimas existencias se desilusionaron como yo por ese mismo motivo. Pienso en esos extraños mecanismos que consiguen que no seamos felices por ser quienes nos tocó ser. Esos mecanismos perversos que nos inoculan el deseo tóxico de que queramos ser una imagen predefinida, una cara bonita o cualquier otra cosa que no sea ser nosotros mismos. Funciona!
Sigo caminando y reparo en dos o tres kioskos de revistas. Son las mismas rubias platinadas y los mismos culos. Cada revista es un culo en primer plano con un rostro en segundo plano, a veces sonriente o a veces serio, buscando una pretendida mirada seductora. Mirada seductora condenada a venir después de los glúteos lustrados. Se me ocurre que si un extraterrestre viera un kiosko y lo relacionara con su mercadería fácilmente podría pensar que kiosko quiere decir culo en terrícola.

Me compré lentes. Dos pares. Iba a comprar solo los de lejos porque al imaginarme mirando por unos compartimentados que me permitirían ver de lejos o de cerca o a distancia intermedia según como le entrara con el ojo sentí algo parecido a sentir que podía sentir nauseas. Prefiero dos pares, le dije. "Pero mire que se acostumbra" me asegura. No fue malo el intento pero mis niveles de prejuicio son altos. Los de mirar lejos me gustaron . Los de cerca no tanto. Le dije que compraría solo los de lejos. La vendedora con mucha calidad me dijo que tenía muchos modelos y volvió con un montonazo que desparramó sobre la mesa solo para complacerme. Me gustó el gesto, no es común dar con buenos vendedores, es que ya antes me había ido a buscar otros porque no me gustaban los que me ofrecía. Terminé eligiendo uno de los primeros que me mostró. Es como si el hecho de que me sirvieran para ver fuera secundario. A lo mejor en mi programación mental se me ocurrió que tenía que comprarme unos lentes como para tener un rostro cinematográfico. Y me iba a ir de la óptica sin comprarlos!!! Y eso que no veo una mierda.....






domingo, noviembre 14, 2010

Flores

martes, noviembre 02, 2010

El punto final

Los pollos comenzaron a impacientarse. Al palomo le pareció raro que ella no regresara primero, como solía hacerlo. Pasaron las horas, y el sol seguía bajando por el horizonte. La paloma no regresaba al nido. La vida continuó su camino, los pollos comieron y se arroparon en su padre. Al otro día la recordarían un rato, luego aguardarían por su padre, día tras día con el alimento esperado para luego dormirse entre sus plumas.
Poco a poco, con el correr de las semanas, la olvidarían por completo.

Yo iba manejando por la ruta. Ella se cruzó por el camino y no tuvo tiempo de esquivar el auto. La brusca aproximación me hizo agachar la cabeza justo antes del ruido seco contra la chapa de la camioneta. Ni siquiera paré. Era solamente una paloma. Y yo solamente un hombre.

Free counter and web stats