Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

jueves, abril 26, 2007

A veces pienso que no todo está perdido

Hoy cuando voy a subir al ómnibus temprano, observo que un muchacho pronto para subir, tomado del pasamanos le permite ascender antes a una señora. Me acerco al vehículo e imito el gesto con una mujer que venía detrás mío. Luego asciendo yo y el muchacho al final. Venía lleno, el conductor cobraba y manejaba, casi sin poder ver para los costados. Al rato, el chico, que estaba junto a mí y otros cuantos, apretado contra la parte delantera del ómnibus, le hace un gesto al conductor. Entonces recordé que detrás mío, el muchacho no pagó su boleto sino que mostró un carnet que volvió a guardar ante el gesto de aprobación del chofer. Y recordé que donde se bajaba hay una escuela para sordomudos. Me gustó su amabilidad y pensé, algunas veces la gente tiene mucho miedo de tener hijos privados de alguna de las habilidades que supuestamente nos adornan a los humanos, y que sin embargo con educación y buena actitud esas desventajas pasan a un plano insignificante. Pensé que quisiera mil veces un hijo así y no uno adornado de miles de ventajas y supuestas virtudes, pero mala persona. Eso pensé.

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Dos días antes rumbo al trabajo pasó algo similar. Yo iba parado en el pasillo y un muchacho ve que cerca mío había una mujer mayor y se levanta y le ofrece el asiento. La señora agradece y por pudor le dice que si él no piensa bajarse no es necesario que se lo dé y el chico seguro de sí le dice que no le falta mucho y le deja el asiento. La señora toma el lugar reconfortada, y nadie sabe, que yo también sentía eso. Quizás muchos sentían eso, y yo no lo sé tampoco.
Cuando voy a bajar, otra persona mayor está delante mío en la fila. Cuando baja, una muchacha que está para subir por la misma puerta la mira y le extiende su mano para que la señora se tome de ella y tenga más fácil el descenso. La señora acepta la mano y sonríe (intuí, porque yo venía atrás). La muchacha devuelve la sonrisa. Y yo sonrío por dentro. Igual que otros en la intimidad de su mundo propio, quizás.

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Hoy por la tarde, luego del trabajo saqué a jugar a Gaia. Le tiro un palo que tenemos escondido entre unas plantas y ella literalmente vuela y llega casi al mismo tiempo que el palo toca el suelo. Es un animal extremadamente veloz. Luego que lo recoge no me lo quiere devolver, se pasea ante mi sabiéndose más ágil y juega conmigo, no me lo da hasta que se le ocurre. Y aprende cada trampa que yo le hago para obtener el palo de modo que no le puedo hacer dos veces el mismo truco. Y ya casi no me quedan trucos. En cualquier momento ella me enseña alguno.


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Cuando estoy jugando con Gaia se aproxima a mi un señor mayor. Me ofrece su mano. Se la estrecho. Se presenta y me presento. Me dice que como vió que me gustan los perros me quería preguntar si no había visto a su perrito extraviado, un perro pequeño, de color bayo (marrón o beige claro según entendí) que tiene 16 años y cataratas en los ojos. Me explicó que le dijeron que lo vieron por la zona, que está toda la familia compungida por la pérdida y nada, me dió su teléfono con la esperanza que alguien en el barrio le encuentre a "el Atilio". Nada, que se yo. Debe ser jodido perder una mascota. Encima el señor cuando se iba me dice, medio en broma medio en serio, que su nuera lo quiere reventar. Si alguno ve un cuzquito medio ciego, le dice Atilio y el bicho mueve la cola, avisen. Hay gente que se va a poner felíz.

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No tengo claro que es un blog para mí. Ni tengo claro si aquí hago un personaje, o si el personaje lo hago en la vida real. Creo que soy igual en todos lados, en cada sitio uno se manifiesta de modo acorde a donde está. Y la esencia es una. Otros le asignan al narrador de su blog una personalidad inventada, un personaje ficticio. Y un día deciden que se cumplió un ciclo y se despiden y se van. Y dejan un hueco. Es así; un personaje inventado que no va a estar nunca más deja un hueco. Al menos uno, y en alguien.

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A veces pienso que la vida es una especie de blog, donde escribimos como podemos en un lenguaje donde las palabras son hechos, son lágrimas y sonrisas, y son caricias y son patadas. Una especie de blog tridimensional con infinitos comentadores, donde el que escribe se ve representado por un sujeto mortal, lleno de miedos, ansiedades, sueños y deseos. Y uno a veces no sabe si es el que escribe o si es simplemente su instrumento. Uno no sabe, ese es el misterio. Y trata de escribir lo mejor que le sea posible. Mal, pero al límite de sus posibilidades. Expandiendo sus límites, buscando evolución.

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Si yo fuera Drácula montaría un laboratorio que encontrara el gen maldito que hace que el ajo le resulte dañino. Entonces eliminaría ese gen de todos los ajos del mundo. Y de paso haría bananas con carozo, solamente para sentir el placer de escupir el carozo. Y se podrían hacer zapallos cúbicos de modo que se puedan transportar de forma más eficiente. Pero entonces perdería sentido la frase "hay que dejar que los zapallos se acomoden durante el viaje". Y entonces que frase le podría decir uno a otro para conformarlo cuando lo ve abrumado por los problemas y la cantidad de variables que le hacen perder control de su vida?
Yo creo que de no existir el transporte de zapallos la gente no podría transmitir esa metáfora y estaría más triste y abrumada. Los zapallos son así, irregulares, porque el que los creó lo pensó suficientemente y es la forma que encontró de que una persona le diga a otra que no se haga mala sangre y que tenga paciencia. En la vida hay que tener paciencia.

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Ayer iba por la ruta 55 rumbo a la 3, pasé rápido, la noche anterior no me dió paso la 14 porque estaba inundada en un bajo (el Paso Lugo). Entonces con mucha incertidumbre volví, tarde en la noche a desandar el camino y terminé en un hotel en la represa de Palmar.





Estaba solo en un hotel de veinte y pico de habitaciones, ni el personal estaba allí. El auto solo en la puerta. En toda esa soledad inmensa no sentí el menor miedo, extrañamente.



Me fui por las ramas, no era esto lo que quería contar. Olvidáte de lo que te dije.
Lo que quería contar es que pasé preocupado por el cambio de planes que tuve y pasé a una señora con un niño y un bebé, que hacía dedo. Faltaban un par de kilómetros para la ruta 3. Luego de pasarla sin parar sentí que había hecho algo malo. Pensé en volver y el que seguía pendiente de sus preocupaciones decidió seguir. Y el otro, en ese ida y vuelta interior preguntó, ya en voz alta, abandonando con bronca el silencio del diálogo profundo

-¿pero que mierda hicieron con nosotros?

lunes, abril 16, 2007

Tierra de vampíros y Con la del Corazón

Está el caso del uruguayo que se mudó a Transylvania y siempre se apuraba especialmente en ofrecer un mate a cada persona que conocía. Previamente a calentar el agua, la llevaba a la capilla a hacerla bendecir. El uruguayo es precavido.



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El sábado andabamos por la ruta con Zacarías, teníamos previsto llegar a Paysandú pero nos agarró por la ruta una lluvia muy intensa y hubo que cambiar los planes de trabajo. Nos quedamos en Durazno. Al otro día estoy desayunando solo, y escucho la siguiente conversación de la pareja que estaba en la mesa de al lado.
El: Así que tu madre es zurda???
Ella: Sí. Era zurda pero la obligaron a ser derecha...
El (interrumpiendo con un ligero odio) : Con razón es tan amargada!!

Yo pensé interrumpir a los comensales para decirles que yo estaba también en esa situación y que no soy ningún amargado. Simplemente escribo y dibujo con las dos manos y no soy un negado para usar una tijera o una máquina de afeitar con las dos manos, o cosas así. Aunque, reconozco, siempre me molestó que me amenazaran con que me echarían de la escuela o cosas así. A lo mejor mi izquierda hubiera sido un prodigio. Y yo que sé!!!!

El hecho es que pensé luego en ponerme detrás del tipo con la jarrita de la leche y derrarmarsela sobre el bocho sin aviso previo y espetarle. AMARGADO QUIEN??????

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A la llegada de Buenos Aires el domingo de pascua nos fuimos volando a un club que había en una esquina de caminos de tierra en el medio del campo, que tenía la siguiente particularidad. Un enorme galpón (el club), un frontón y enfrente un almacen, bar y estación de servicio.
El almacenero ya nos había prevenido sobre situaciones anacrónicas tales como ver un gaucho a caballo mandando mensajes por sms.
El hecho es que yo quería descansar a la llegada de Buenos Aires y quería verificar que realmente había perdido el celular y no que lo había dejado sobre la cama, cosa de amargarme con unas horas de anticipación, nada más. El hecho es que era una ocasión especial para los paisanos porque habían hecho un puchero de gallina y había vino y truco a discreción. Yo en Buenos Aires había comido como una bestia peluda entonces decidí no aceptar del puchero ( a sabiendas del doloroso desprecio que le estaba haciendo a esta gente tan hospitalaria y tan sana, que es la de campo). El hecho es que no nos negamos al vino y no pasaron muchos minutos en que estabamos ya mamados hasta las patas, formando parte de un pedo unánime, homogéno y generalizado. Fué al darme cuenta de esta situación, que pedí puchero. Dos platos. Y seguí con el vino, y después naranjita para diluír. Pero era tarde.

Después de los dos platos de gallina se procedió al truco. Los paisanos que se conocían de memoria estaban particularmente interesados en jugar contra Gargarel y yo, que para peor ostentabamos un largo invicto de dos partidos entre el año anterior y un partidito en el boliche anteriormente citado. El hecho es que caímos en una mesa y nos ganaron por destrozo. Gente bonachona, mamada por unanimidad como decía Juceca y especialmente mentirosa. Me llamó la atención lo siguiente. El Montevideano es más conservador, está más interesado en los cálculos y en el resultado. El gaucho no se modera, juega para divertirse, es un jugador de truco impredecible que no se interesa tanto por el resultado como por pasar un momento ameno. La voz cantante de los rivales era un gaucho veterano, de celular en las bombachas que no paraba de hablar. Tenía una velocidad mental interesante. Cuando en las primeras manos nos estabamos "reconociendo"el juego, este señor nos comenta buenamente que ellos son muy leales para jugar, que no miran las señas, no miran las cartas, no las tienen marcadas y que no se acomodan las cartas en el mazo. Ahí lo interrumpe su compañero, que tenía un pedo que lo tenía casi inmóvil y aclara sin que se moviera del costado de la boca su cigarrillo. "Bueno...eso no es TAN ASI....". Nos reímos y el partido siguió. Tuvieron más suerte, ganaron el primero, nosotros el segundo y el tercero lo ganaron bien. El compañero del gaucho era un señor cincuentón que cada vez que se le explicaba algo tenía una muletilla. "y...lógicamente!". Absolutamente cada vez que anotabamos puntos ( con chapitas de refresco dobladas y cosas así) el tipo desconfiaba y había que perder dos minutos explicándole ( vos dijiste vale cuatro, yo quise, son cuatro, más tres del real envido son siete) y el tipo mirando con el ceño fruncido, abría los ojos y decía "y..logicamente!". En un momento del partido bueno ( la final) el señor Lógicamente se levanta de la mesa para ir al baño y lo sustituye rápidamente su hermano. Si uno hace eso en Montevideo en un partido reñido es para problema y supuse que cuando volviera Lógicamente del baño se iba a armar toletole. El hecho es que llega del baño y le dice amablemente a su hermano que "ahora me vas a perder el partido vos" y el hermano que tenía una flor con dos piezas, canta flor y truco, nos vamos y le muestra al hermano la flor y le dice "no ves que tengo que venir yo a ganarte el partido?" y la respuesta fue "y...lógicamente!"y todos siguieron chupando vino y mamados por unanimidad. Después de perder el partido, saludamos con caballerosidad y el gaucho cuando le estiro mi derecha me extiende su izquierda y sonriendo me espeta "con la del corazón".

viernes, abril 13, 2007

El planeta de los Loros

Nunca me imaginé que habían cotorras en Puerto Madero. Que bicho listo, se adapta y prolifera por doquier. No me sorprendería que en Marte descubrieran nidos de cotorras.



De repente hay alguna más en la foto, mimetizada entre los arbustos.

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jueves, abril 12, 2007

Volvieron los bichos: El pecesito de plata.


Hoy vi un pecesito de plata. Recuerdo la primera vez que vi uno correteando al mover un cuadro. Les molesta mucho la luz. Se comen los papeles. Después se mueren. Y después no se.

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Por lo general el girasol se orienta siguiendo el movimiento del sol. Estos girasoles en cambio estaban con un pedo terrible. Supongo que por la nubosidad. O a lo mejor porque quizás ya ni los girasoles creen en algo.



En cambio he aquí un girasol rebelde que se abrió paso entre el sorgo.


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Se están muriendo en Europa y Estados Unidos miles de abejas. Se cree que por alguna enfermedad o por influencia de los tóxicos agrícolas. Es terrible porque son necesarias para la reproducción de las plantas, sin ellas el panorama sería muy complicado. Me contaban afuera que hoy por hoy el campo ya no se ara más, no es rentable. Es más barato echar un herbicida y mantener la riqueza de la tierra con abono. Aquí por suerte no hay epidemias en las colonias de abejas, pero los arroyos se van muriendo. La pregunta es si el equilibrio se va a romper de golpe o si lo hará lentamente y nos dará tiempo de corregir las políticas. En definitiva la vida, los lujos, las miserias y las bellezas que conocemos se fundamentan en pequeños organismos anaerobios y en el conjunto de organismos vivientes que permitimos, en su interacción entre nosotros y con el medio que nos contiene, que las condiciones bioquímicas para sostener la vida no atraviesen los límites tolerables. Cuando eso suceda después desde otro lado mandarán desde el espacio un aparatito lleno de ruedas para explorar si acá en la Tierra alguna vez hubo agua.


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miércoles, abril 11, 2007

de Wayne Dyer (me gustó)


Puedo asegurarte que una vez que dejas de necesitar las lecciones que ofrecen en la vida los sucesos desagradables, dejaran de producirse tales sucesos desagradables.

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La vida se te regala y no pide nada a cambio. Puedes tomar la vida y nadar deliberadamente a través de ella, o puedes combatirla. Pero si optas por pasar tu tiempo luchando con ella, no puedes destinar ese mismo tiempo a disfrutarla.

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Cuanto más te dentengas a observar y aprender de los animales, más saludable filosofía de vida es probable que obtengas.

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Estás siempre solo, pero únicamente te sentirás solo si no te cae bien la persona con la que estás a solas.

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Por regla general, la gente deja de tener sentimientos perjudiciales cuando se da cuenta que ya no puede utilizar tales sentimientos para manipularte.

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Cada experiencia en tu vida fue absolutamente imprescindible para que llegases al punto siguiente, y luego al siguiente y después al siguiente, hasta el momento actual.



del libro "Caminos de Sabiduría"
de Wayne W. Dyer



martes, abril 10, 2007

"Tierra de Quinotos" es el posteo que viene después de este

El jueves arrancamos con Gargarel, amigo y ex compañero de facultad, para el campo de sus primos. Hicimos una parada previa en el devoto de Sayago y compré un vino y una terma para llevarle a los anfitriones y me compre un par de libros, los hermanos Karamazov (me lo recomendó Zacarías, hace no se cuantos años que no leo ficción) y un libro de Wayne Dyer que no tengo ni idea de como se llama. Cuando voy a pagar el vino y la terma recuerdo que tengo un ticket de alimentación y le pregunto a la cajera si puedo pagar con él. Me dice que no, que las bebidas alcohólicas no son reconocidas para pagar con esa moneda. Yo le aclaro que la terma no tiene alcohol y la muchacha que me dice que entonces si. Y me pongo a pensar que no me conviene porque si pagás por algo de menor valor que el ticket no te dan el vuelto, entonces pagué en efectivo. Estuvo un rato largo para atenderme. Se arrima Gargarel y le digo que como podía ser posible que no reconozcan al vino como un alimento y que no me acepten el ticket. La chica sonríe. Y agrega mi amigo "Es un alimento para el espíritu".
Después fueron días de vivir el campo muy intensamente y luego 24 horas aún más intensas en Buenos Aires.

De los Karamazov debo haber leído un 4 por ciento.

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En determinado momento hoy, charlando con la psicóloga, me tenté y tuve la necesidad de decirle que la estuve criticando por acá diciendo eso de que estaba yendose para el lado de los tomates respecto a buscarle la vuelta con eso de que yo escribo de mariposas y bichos peludo bastante seguido. Entonces no paró hasta hacerme decir que yo pensaba que ella quería tirar la caña y pescar algo porque el bicho peludo y la mariposa tenían un contenido sexual. Sonrió cuando lo dije. Despues reflexionó "para el lado de los tomates dijo..."; sentenciando luego con seriedad "porque el tomate tiene un significado sexual...". Y me reí....que voy a hacer.....

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Y me pudrí de mantener mi anonimato. Ya lo había adelantado, así que ahí abajo de todo, al final del posteo va mi foto sobre la cubierta del barco que me trajo de Buenos Aires.

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Me ocurrió lo siguiente. Había que estar en el puerto de Colonia a las 4 de la mañana. Y a las tres en el campo de otros primos de Gargarel y de Natalia, la chica embarazada que vive en Buenos Aires e ibamos a visitar. Resulta que nos despertamos luego de pocas horas de sueño a las 2 y 20, con la alarma de mi celular. Llegamos al otro campo y cambiamos de auto. Cuando llegamos al puerto de Colonia yo descubro que no tenía mi celular. Comencé a buscar por todos lados y no aparece, me angustio (me salio 200 euros hace un par de años y me resuelve muchas cosas) y Gargarel que me dice que lo debí dejar arriba de la cama. Yo no estaba muy convencido pero bueno, me puse el chip de "vamo' a Buenos Aires" y que Pepé pepepepé. El hecho es que después de volver al campo recalamos en una reunión de gauchos, puchero de gallina y truco en un lugar lo más parecido al boliche El Resorte (este episodio merecerá un post aparte) y horas y litros más tarde volvemos al campo de los primos de Gargarel y me entero que el celular no estaba ahí. Entonces lo busco en el trayecto entre el dormitorio y donde estaba el auto, y llamaba y nada. Y en el otro campo, donde estacionamos el auto nada. Y adentro del auto nada.
Y la verdad me volví consternado. Porque no tenía la menor gana de gastarme 200 dólares de nuevo en un celular y porque como me fuí dando cuenta con el tiempo perder un celular con agenda, reloj, alarma, calendario y teléfono es casi como perder un testículo. Claro, porque después pedí un despertador a mis viejos, me dieron uno de esos que apretas arriba dormido y después no suena nunca más y te dormís y llegas tarde (el celular es insistidor para despertar, un instrumento muy eficáz para el remolón). Después como me acostumbré a no usar reloj y cuando agarro un reloj de los que traje de Paraguay el año pasado sucedió que estaba con la hora vieja y casi me infarto porque encima que me dormí el reloj me tiró una hora más tarde. Se cagaría de la risa el reloj, de la cara que puse. El hecho es que me quedé sin los teléfonos de todos mis amigos y conocidos, un bajón. Cada tanto llamaba a mi número y no contestaba y yo me imaginaba a mi celular en medio de la escarcha sonando solitariamente en la inmensidad campera. Y me dije...voy a llamar hasta que su batería se extinga. Seguramente va a morir sonando y en el campo no lo va a encontrar más nadie.

Al otro día estoy trabajando y mientras hablo por teléfono llama Gargarel y le avisa a Juan Pier, un compañero de trabajo, que había aparecido el celular. Cuando corto mi llamada y lo llamo (por supuesto que me equivoco de teléfono, porque quien se acuerda del teléfono de un amigo ahora que estos aparatos se apoderan de tu memoria, con tanta suerte que me atiende una compañera de trabajo suya porque la empresa tiene algunos números similares) y me dice que apareció en la terminal de ómnibus, local que jamás pisé. Me dice que llame a la empresa Tal y que me dirían como reunirme con él. La chica muy amablemente me explica que el celular es el mismo que yo le describía y me cuenta que se comunicó con los primos de Gargarel porque ellos habían estado llamando para ver si alguien de por ahí atendía y lo devolvía. El hecho es que me lo enviaron sin cargo a Montevideo. Voy al otro día a la terminal en Montevideo y no había encomienda a mi nombre. Llamo a la terminal en Colonia, la chica no estaba hasta las 13 horas y el señor que me atiende me pregunta si yo soy el del celular. Le digo que si y el tipo me habla con simpatía. Le explico que no llegó por si entendí mal o si no lo enviaron y me dice que no tiene ahí el número del remito pero que pregunte porque debe estar traspapelado por ahí y que vuelva a llamar si tengo algún problema que él se comunica con la chica que me había atendido el día anterior para darme algún detalle más. Vuelvo a donde las encomiendas y luego de dar vueltas el muchacho lo encuentra. Abro rápido el paquete y me reúno con mi apéndice digital. En el display de afuera lucía el mensaje que me recordaba mi cita con la psicóloga para hoy mismo. Eso es fidelidad canejo...
Vuelvo lleno de agradecimiento y alivio para avisarle al hombre que ya tengo el celular en mi poder. El señor se alegra, le pregunto como hago para enviarles algo para agradecer y me contesta que devolvieron el celular porque era su obligación y le explico que para mi significaba un alivio enorme y que me permitiera enviarles algo y me dice como hacerlo, ante mi insistencia.
Mandé dos cajas de bombones y una notita de agradecimiento. Y me fui contento, con esperanza, de que mientras haya gente buena no todo está perdido. Y está lleno de gente buena, lo que pasa es que muchas veces no se nota. Que lindo cuando pasan cosas así...y no será que todo el tiempo, todo, pasan cosas buenas?

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Ahí está mi foto, tomando el sol en cubierta.


Leonardo di Caprio es un poroto al lado mío.

Dicí la verdá....dale diciiiiiií!!!

lunes, abril 09, 2007

Todo el tiempo pasan cosas y Tierra de Quinotos

Estuve en Buenos Aires.
Si no me creés mirá que foto. Va gato porteño, balconero y curioso, con un embole de la gran puta.



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Bueno. Laburé hasta el miércoles. A último momento Gargarel, un amigo, me dice que se va para el campo y si quería ir. Salió a los pedos la cosa. Así que armé un bolso y nos fuimos, del campo tengo para hablar un lote y tengo un posteo gigante en mi cabeza por lo cual tengo la necesidad de despresurizar. Entonces va este post que pretende ser chico. El tamaño depende, entre otras vicisitudes, de que no me distraiga y me den ganas de hacer otra cosa mientras lo escribo. Voy al grano. Pintó viaje relámpago, Campo en Colonia-Buenos Aires-Campo. Primero me cagué poque viajar a otro país es algo que no tenía previsto. Pero después me subí al carro, me dieron ganas. El tema era ir a ver a Natalia, la hija de los anfitriones campestres (la prima de Gargarel), que está por dar a luz y de paso recorrer un poco la capital del Virreynato.

(che perdonen, pero efectivamente me puse a hacer otra cosa)

Este post continuará.

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