Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

lunes, diciembre 25, 2006

Un árbol de navidad y todavía no sé que más

Se me ocurrió inventar un árbol de navidad aquí, valiéndome de los artilugios de la informática. Pero encontré este árbol y este oso atorrante y considero difícil crear una imágen más hermosa.

Así que este es el árbol de navidad oficial de Rinocerontes.

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Estoy observando mucho a mi perra Gaia. Lo primero que me llama la atención es como ella nos observa a nosotros permanentemente. Aprende cada gesto, de modo de poder entender el estado de ánimo que acompaña cada rostro en cada palabra pronunciada. De ese modo, además de comenzar a conocer el nombre de determinados objetos, también comprende situaciones. Y cuando no entiende determinado sermón, se queda observando buscando captar el detalle más mínimo, la inflexión más pequeña en cualquier músculo de nuestra cara, que le permita entender el sentido con que se le dicen las cosas.

Gaia es extraordinariamente traviesa. Le gusta mucho jugar y corretear. Me sorprende verla a veces, como sola, lanza objetos al aire y los trata de atrapar. Es una conducta que jamás ví en otro animal. Toma uno de sus juguetes con su boca y sacude su cabeza para lanzarlo lejos. Es realmente curioso.

El otro día en la plaza le lanzaba su pelotita, como siempre. Ella corre y la devuelve. Pero ultimamente se ha inventado una variante. En lugar de traerme la pelota la deja a unos cuantos metros de mí. De ese modo me hace a mi también ir por ella. Y cada vez la está poniendo a mayor distancia. Supongo que está imaginando el modo de que, en un futuro, ella sea quien lance la pelota de tenis y yo corra a buscarla para entregarsela.

Otra variante que me ha sorprendido es que, aburrida de que le lanzara la pelotita, fue por un palo y me lo entregó para que se lo lanzara. Es como si fuera ella quien eligiera el juego que quiere jugar, y el momento en que quiere hacerlo.



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Esta figura que está acá es un mandala de arena. Los crean pacientemente los monjes tibetanos.


Se dice que tienen significados muy profundos, los cuales ignoro. Estas obras de arte son hechas con granos coloreados de arena (antiguamente con piedras preciosas pulverizadas como el lapizlazuli y el rubí) colocados prácticamente uno por uno mediante una especie de embudo con un pico minúsculo, mediante el cual por vibración, los granos van decantando hasta su posición final.

Pero lo más curioso de todo es que luego de terminado el mandala, lo cual lleva un trabajo de días, semanas o meses, según la complejidad de su diseño, es que los monjes lo destruyen siguiendo un ritual, una vez finalizada su obra. Les toma unos segundos destruir lo que les llevo incontables horas de paciencia y precisión. Esto significa lo ilusorio y pasajero que tienen las cosas en la vida, aún las creaciones hermosas, aún nosotros (quizás también algún tipo de creación hermosa). Tomar fotos para admirar estas bellezas es quizás una forma de hacer trampa. Luego de entreveradas las arenas y destruido el diseño, se regalan a los testigos del ritual y también son tiradas a los cursos de agua con la finalidad de purificarlos espiritualmente y de bendecir la vida en el planeta haciendo circular por sus ríos estas arenas coloridas y consagradas por las horas de meditación de estos monjes.

Algunas veces las cosas, son cosas nomás ( como dice la canción de Zitarrosa), pero otras veces tienen espíritu y significado. Yo creo en eso.

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Saliendo de Encarnación, rumbo a Ciudad del Este (Ex Puerto Stroessner), por ruta 6, pasamos por un sitio que yo ni reparé. Entre la vegetación había un portal de madera enorme que decía "Hotel Tirol". Mi compañero de ruta me dijo que debía conocer ese lugar. Si bien estabamos de paso, teníamos que comer en algún lado y ahí servían comida. No se me habría ocurrido entrar por el camino que comenzaba bajo el portal si no fuera por la insistencia de Blatter. La verdad es que habría esperado hasta chocarnos con algún pueblito a lo largo de la ruta. Hubiera comido algo rápido y sencillo para seguir trabajando por la tarde y no habría tenido la pequeña experiencia que desde hace meses quería intentar transmitir. Perdí todas las fotos que tomé desde que atravesamos ese portal hacia el hotel incrustado entre los morros y la selva. Y es una pena porque la arquitectura del hotel es de las más bellas que yo recuerde, fundamentalmente por su integración con los muros de selva vírgen de su alrededor. Al hotel se llega descendiendo por un camino sinuoso desde cuyas márgenes la naturaleza invade o lo intenta, el atrevimiento humano. Y allí, entre los cerros repletos de selva y de vida milenaria está ese sitio monumental. Blatter me contó que la leyenda dice que en ese sitio se refugió Mengele, durante mucho tiempo, de los cazadores de nazis. Conocer esa historia te trae a tierra nuevamente y se te produce el choque mental de como diablos es que la maravilla de la naturaleza se puede combinar con la miseria humana más abyecta. Y coexistir allí.

El lugar era maravilloso. La energía que brotaba de la selva se percibía. La atmósfera era diferente a todo. Se respiraba paz. Me contó Blatter que hasta hace bien poco tiempo ahí, era política del hotel la ausencia de televisores, radios, o cualuier elemento tecnológico que pudiera enturbiar la armonía del lugar.

Recorrimos el sitio, por dentro y por fuera, y luego almorzamos. Luego de alimentarnos yo me puse a trabajar en una mesa junto a una ventana que daba a las piscinas. Cerca mío, en otra mesa, una anciana de mirada azul y transparente, tejía en paz. Blatter, un verdadero relaciones públicas ya había averiguado que era la esposa del dueño, del fundador del lugar, y que el señor estaba enfermo. Los ojos de la anciana estaban llenos de recuerdos, que seguramente se iban hilvanando en silencio con cada puntada de su tejido. Hubiera querido conocerlos, pero mi timidez me llevó a volver la vista a la pantalla de la computadora, luego de reparar unos segundos en la apacible anciana.

Recorriendo el exterior del hotel, junto al estacionamiento hay una larga galería abierta, construida de ladrillos, como todo el hotel. La galería desciende por el monte durante muchas decenas de metros y se interna en el cuerpo del hotel. Las paredes abiertas, permiten ir visualizando la naturaleza a medida que te internás en la edificación y decendés. Fue en ese momento que se cruzó volando ante mí. No duró más que una fracción de segundo, pasó batiendo sus alas cadenciosamente, como si la carga de su cuerpo le fuera enormemente pesada. Que la mariposa atravezara la galería, me mostrara su belleza y desapareciera por entre los pilares hacia la vegetación me resultó un regalo sorprendente. Busqué con mi mano la cámara que me colgaba del cuello y tratando de no perderme detalle apreté el gatillo, pero llegué tardísimo. No pude registrarla. Era la mariposa del Paraná.




Ni siquiera puedo transformar en palabras lo que sentí al ver la magnitud de ese insecto tan antiguo y tan colorido transitando por el aire ante mí, con la delicadeza de una princesa de los cielos o de una bailarina de ballet. Leí que para los indígenas los muertos se transformaban en una de ellas y ascendían al cielo. Los venezolanos tienen una Diosa india que se manifiesta en la Tierra bajo la forma de una mariposa azul. Yo apenas puedo escribir estas cosas, la naturaleza se tarda millones de años en aprender, pero escribe con letras que suelen ser de una belleza irreproducible. Al menos hice el intento.

Días después, de paso por las cataratas del Iguazú, en día de recreo, fuimos a un sitio donde venden artesanías en piedras semipreciosas. Habían esculturas de animales hechas en granito rosa, en amatistas, verdaderamente espectaculares. Pero también ví que vendían Mariposas del tamaño de mis manos abiertas, adheridas a platos de porcelana. Y sentí indignación y repugnancia. No puedo comprender que alguien pueda hacer ostentación de la belleza de un animal de estos, ya muerto. Me resulta a como si me trajeran un elfo o un hada muerta a palazos para tenerla de adorno. El ser humano , aún, es una evolución imperfecta e imbécil.

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Feliz navidad y feliz año para todos los que me acompañaron aquí y los que vayan llegando.
Me hicieron sentir estimulado a imaginar y recordar cosas. Y eso es mucho.
Gracias por eso...

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sábado, diciembre 23, 2006

Sobre termitas

Yendo hacia el este de Asunción por la ruta 3, a unos 170 km te encontrás con una ciudad llamada San Estanislao. Durante uno de los viajes en esa dirección una garza blanca, como de un metro de altura interrumpió nuestro trayecto. Estaba detenida sobre la senda de la carretera por la cual circulábamos, parada con aire señorial. Por supuesto redujimos la velocidad y la garza se quedó valientemente hasta que el móvil se acercó a la suficiente distancia como para que, insegura de su futuro, extendiera las alas y volara. Lo natural hubiera sido que volara hacia el costado y se instalara en el humedal que se extendía desde la ruta hacia el horizonte. Hacia los dos horizontes laterales. Esta voló unos cuantos metros hacia adelante y nos plantó enfrente otra vez su cuerpo elegante. Otra vez aminoramos la marcha. Y otra vez la garza levantó vuelo para enfrentarnos más adelante. Una situación inusual, sin dudas. Como a la quinta semi detención la garza se elevó sobre uno de los laterales y nos acompañó el viaje durante unos centenares de metros tan cerca que casi podría tocarla extendiendo mi mano hacia afuera de la ventanilla. Un espectáculo formidable. Una señal de la naturaleza. Antiguamente era señal de buena fortuna que un pájaro levantara vuelo ante tu paso. Pensé eso.
Luego de andar un rato llegamos a San Estanislao. Santaní, como le dicen sus pobladores. Me pareció lindo eso de llamar a tu ciudad por un diminutivo. Como si nuestro San José fuera Sanjo, o Pepe. O que sé yo. Pero no fue una ciudad de las más simpáticas que pisé. No descubrí grandes cosas para ver. Su principal atracción son tres cibercafés. Uno de ellos cerró, otro está siempre ocupado y el tercero, en mis tres o cuatro pasos por Santaní jamás pude utilizarlo. O no tenían conexión, o la computadora estaba rota, o si todo funcionaba, estaban ocupadas, claro. Le bromeé a Blatter que por lo menos fueramos para el supermercado, que era el único paseo que podíamos tener. Y hasta quizás pedir que nos tomaran una foto en una góndola para llevarnos de recuerdo. Es una ciudad envejecida, sin jovenes, sin noche, casitas antiguas, despintadas por la avenida principal ruta. No es nada diferente a cualquier pueblito de nuestro país.
Hacia el norte sale transcurre la ruta 8 que termina 250 km más arriba formando una T con la ruta 5. En la unión de las dos rutas hay otro pueblito llamado Yby Yau (Tierra Fértil en guaraní). Al ir progresando por la ruta 8 hacia el norte comencé a ver sobre los costados de la carretera construcciones conocidas por mí solamente por las figuras de los libros y los documentales. Parecidos a nuestros tacurús pero más imponentes y bastante más aislados entre sí. En general de una altura promedio de 1 metro o 1 metro veinte, los he visto hasta de casi el metro ochenta. Sentí la curiosidad de tocar uno. En mi infancia frecuentemente hundía uno de mis dedos o un palito en los nidos de hormigas rojas esperando ver como prontamente brotaban del agujero centenares de pequeños soldados de picadura temible. En el termitero esto no es posible de hacer. La tierra con que construyen su ciudad está tan sólidamente cementada que a lo primero que te recuerda es estar tocando un material producido por el hombre para emular la solidez de las rocas. Es como si construyeran con hormigón. Es lo más parecido. Por lo tanto no pude ver una termita. Ni un solo soldado. No sé como son. Estas enormes construcciones no dan señales de estar "vivas". Bien podrían estar abandonadas, porque la vida de las termitas transcurre en las tinieblas y están perfectamente aisladas del exterior para cuidarse de sus enemigas más terribles, las hormigas. Lo que me llamó la atención es ver enormes termiteros en las cercanías de las casas, en los jardines, como viviendo en comunidad, hombres y termitas. Uno acostumbra ver que donde pone los pies el humano el animal se aleja, se desplaza porque el hombre es dañino, en general. Supuse que las termitas representarían alguna ventaja para la gente. Que tendrían efectos benificiosos para el suelo, combatirían a alguna plaga o algo por el estilo. Porque los humanos tenemos clemencia de alguna forma de vida si nos proporciona alguna ventaja por algún lado. Hablando siempre en términos generales. Me propuse averiguar y bajé, ya instalado en Montevideo, un libro de un escritor belga llamado Maurice Maeterlink que hablaba sobre las termitas. Sabía de la existencia de este libro porque mucho tiempo atrás mencionó el blogger Benito a este autor hablando de un libro sobre las flores sobre el cual se había referido con bastante admiración. Buscando ese libro vi que este autor había escrito sobre las flores(su inteligencia y la forma en que evolucionan) y también sobre la forma en que viven y se organizan las termitas, las abejas y las hormigas en sendos libros. En el momento no les di pelota pero sabía que existían al menos. El de las flores lo encontré en una librería del centro, lo estoy leyendo. El de las termitas lo bajé por internet y lo leí con el interés de quien busca respuestas a algo que no entiende como natural(la convivencia pacífica del hombre con colonias de bichos). La respuesta que supe extraer hurgando y releyendo fue diferente a la que esperaba. No encontré una ventaja (quizás no busque bien) que las termitas proporcionaran al hombre. Lo que descubrí es que para destruir un termitero se tiene que recurrir a la dinamita o a medios mecánicos, y que aún destruidos, la mayor parte de las colonias pervive a lo largo de muchos metros cúbicos de tierra debajo de sus rascacielos. Terminar con las termitas para un tipo sería una cuestión de obsesión personal, no una tarea fácil que puede lograr una persona que poco tiene para hacer. Y el clima tórrido ahuyenta la posibilidad de que cualquier persona esté muchas horas dedicado a la destrucción de un edificio de éstos, a sabiendas que no terminará ni con el 1 por ciento de sus habitantes luego de un esfuerzo titánico. Entonces los hombres conviven. También supongo que destrozar uno de estas civilizaciones millonarias en años de existencia conlleva el riesgo de despertar una bestia dormida. Leí que nada detiene a las termitas hambrientas. En Africa sus hordas invasoras terminan con ropa, muebles y casas. Para proteger algo de las termitas suelen poner botellas invertidas como patas y lo que quieren proteger arriba de una tabla que forma una improvisada mesa. Pero cuenta Maeterlink que en menos de 24 horas las termitas se amañan expulsando de su cuerpo un fluido muy agresivo, para socavar el vidrio y poder acceder a lo que los humanos pretendían dejar fuera de su alcance. Son suficientemente inteligentes como para detener colectivamente la deglución de una casa entera al percibir las primeras señales de derrumbe de su "alimento" para comenzar a apuntalar y reparar las vigas que sostienen la misma estructura que carcomen poco a poco. Cuenta también entre tantos datos, que las termitas son todas iguales al nacer, pero una "inteligencia" natural, que difícil es saber por la ciencia donde se origina logra que por medio de la alimentación se vayan distinguiendo nueve tipos diferentes de termita con otras tantas funciones sociales asociadas que varían en cantidad según las necesidades de la colonia.


Una de estas clases son los soldados. Los más imponentes por el tamaño de sus mandíbulas hiperdesarrolladas para la defensa. Estas no pueden alimentarse por sí solas, necesitan de los servicios de una obrera que les ponga en su boca una bolita digerida de alimento. La existencia de un soldado es estar en guardia toda su vida, alimentado de cuando en cuando por una obrera y cumple su finalidad cuando la ciudad es atacada y debe salir a interrumpir el acceso del invasor. Una vez fuera, las obreras construyen un muro detrás suyo condenándola para siempre, mientras el soldado luchando da tiempo a que el muro solidifique y la colonia sobreviva al ataque. Aparentemente es poco lo que se sabe de estos seres, dando que no pueden ser estudiados en laboratorio como las hormigas ya que rápidamente sellan las paredes de vidrio de cualquier ocasional termitero artificial que le brinden para desarrollar su vida a oscuras. Al margen de la curiosidad del hombre.
Es notable la inteligencia y los misterios milenarios que se esconden dentro y debajo de unos pequeños montículos aledaños a esas otras construcciones, muchísimo menos soberbias y enigmáticas, que son las humanas.


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sábado, diciembre 16, 2006

No sé que hacer contigo y la mariposa ochenta y ocho



Hace mucho tiempo Marte era como la Tierra. Habían ríos, océanos y arbolitos y había vida por todas partes. Entonces vino Dios e hizo al hombre a su imágen y semejanza. Y después el hombre se fue multiplicando y terminó secando el planeta. Entonces vino Dios y dijo "la puta que los parió, ya no se que hacer con esta gente" y puso al hombre en la Tierra para tirar la pelota para adelante 50 o 60 mil años más. Y ahora Dios mira el reloj de arena y lo recorre una angustia de la gran puta porque el hombre acelera los tiempos y los granitos de arena se escurren y acaban. Y me pidió que diga algo, que no me quede callado la boca.

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Pensaba:

está bueno deprimirse, ponerse triste, y calentarse con las cosas que están pasando. Si uno no lo hiciera sería insensible. Si uno se adaptara sin decir nada a este exterminio masivo e indiscriminado de especies entonces sería un ser sin emociones. No se puede vivir feliz evitando mirar la injusticia humana, restringiendo nuestro campo visual paulatinamente y tanto, hasta no extenderlo más que unos cuantos metros a nuestro alrededor. Y decir...."yo soy feliz...y que se joda la gente".
Desde adentro de la tristeza y la insatisfacción se germina la semilla, que comenzó en una idea nada más, de la evolución y el cambio. El caos y el egoísmo es el caldo de cultivo ideal para el cambio profundo. Al menos prefiero pensar eso. Estar triste, descepcionado, cuando todas tus ilusiones se vinieron abajo, también es una buena noticia. Cambiar es un buen desafío. Empezá por lo que tengas más a mano y veas que no funciona. ¿Quién dijo que cambiando unos pocos hábitos pequeños individuales no se termine generando una bola de nieve descomunal que arrase con el hedonismo y la barbarie moderna?

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Hay una mariposa que se llama la mariposa 88. Que belleza, como los millones de años y la selección natural van esculpiendo un universo tan diverso. Que ventaja le traerá a un bicho llevar un 88 en las alas??? (vió Irina, es un bicho capicúa).


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Y hablando de vida que se abre camino, unos científicos canadienses descubrieron una especie de lenguados (un pez chato, que vive en el fondo del mar) que habíta entre los volcanes de las fosas del océano pacífico, entre las grietas que expulsan minerales fundidos permanentemente. Viven entre el azufre fundido a muchos miles de metros bajo el agua, en un ambiente sumamente hostíl, con una acidez equivalente al ácido sulfúrico, con temperaturas del entorno de los 180 grados centígrados. Un bicho que tuvo la suerte de ser recién descubierto por el hombre, dado que el ser humano recién accede a estos ambientes con el desarrollo de la robótica. La vida se desarrolla en cualquier lado. Inclusive hasta adentro de uno.


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Y este bicho sumamente simpático ( si no sos un pequeño artrópodo) es un oso hormiguero, antiguo habitante sudamericano.



Hay dos motivos para ponerlo en este post. Me parece sumamente simpático. El segundo es que esta especie, que viene comiendo insectos desde hace millones de años es responsable de que el mundo evolucionara de tal modo, que yo ahora esté escribiendo esta sucesión de dibujitos, que vos puedas entenderla, que te deje una impronta en el alma, y te quedes pensando un rato. Cuando te mires al espejo y te veas como sos y no veas que sos una especie de hormiga culona con el cerebro superdesarrollado, es porque seres como este héroe anónimo trabajan en silencio cada día desde que sale el sol hasta que se pone en el horizonte. Ahora que se extinguen precipitadamente cientos de especies por día, cuesta trabajo imaginar como irán trabajando las fuerzas vivientes de la naturaleza en los procesos de evolución humana. En el futuro a lo mejor el ser humano sea muy diferente morfológicamente. A lo mejor en un futuro el ser humano sea tan diferente que se transforme solamente en un muy mal recuerdo. O a lo mejor, y me voy a morir sin perder la esperanza, el ser humano se convierta en un ser conciente que sea capáz de convertir en realidad, la expectativa que alguna fuerza superior puso en él, hace ya muchísimo tiempo.

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miércoles, diciembre 13, 2006

Baiji




La quedó el delfín chino de río (baiji). No quedan más.


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El progreso y los bichos no son compatibles. Y el ser humano progresa.


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Yo también tengo ganas de mandar todo a la puta que lo parió.


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Pero el amor es más fuerte.









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sábado, diciembre 09, 2006

El aura y todo eso




Hace como treinta años descubrí, creo que mirando el libro gordo de Petete por televisión (un corto animado de divulgación científica para niños, conducido por el conocido pingüino sabio creado por el argentino García Ferré), que los icebergs solamente descubrían cerca del diez por ciento de su volúmen y que el otro 90 por ciento permanecía oculto bajo las aguas.



Me pareció un dato tan razonable que jamás lo puse en duda, lo tomé como cierto basándome en la intuición, y a lo sumo lo habré corroborado alguna vez mirando flotar cubos de hielo en algún refresco, con la panza al aire alguna tarde de siesta de verano. Esas tardes eran especialmente interminables porque los niños no solíamos dormir la siesta y no había personas mayores para romperle los quinotos, razón por la cual uno terminaba observando la naturaleza y aprendiendo cosas de los bichos en detrimento de su tranquilidad y muchas veces de su existencia. A veces pienso que esas tardes aburridas e interminables jamás terminaron y que la realidad cotidiana es nada más que una especulación hecha en el pasado, de puro aburridos nomás.

Lo del iceberg venía por el lado de un post complejo que no me siento con la claridad de abordar, que viene al caso de mi rodilla rota, y de como es el ser humano y que me baso en mi intuición; no puedo demostrar nada, aún convencido de tener razón. Esto arrancó con una discusión en el blog Cárcel de If .

La discusión es sobre el enfoque mecanicista del hombre, una masa de músculos, órganos y nervios perfectamente ordenados y la concepción energética, que dice que el cuerpo humano es energía fluyendo, que el cuerpo físico no es más que el más denso de una serie de cuerpos que le sirven de matriz para irse formando. Y que las enfermedades se generan primero en esos cuerpos sutíles y por eso muchos males no son curados por la medicina científica, sino que solamente se atacan los síntomas y al poco tiempo vuelven porque no se ha solucionado el mal que se presenta en eso que resumidamente se conoce como el aura.

Para mí, y para mucha gente el ser humano es más o menos así:


Una persona que quiero mucho es reflexóloga(en adelante "ELLA"). Para esta ciencia o pseudo ciencia, como la quieras llamar, cada parte del organismo tiene una correlación con algún punto de la mano, de este modo hay un mapa en las manos que indica que parte de éstas tratar mediante masaje u otra técnica para solucionar determinado mal físico.




Suena traído de los pelos. Pero me ha sucedido que al decirle a esta persona de tal o cual dolor o afección(dolor de muelas, catarro, etc) que me ha sucedido, ella me decía tocate determinado lugar de la mano, te va a doler. Te masajeas varias veces al día hasta que el dolor desaparezca. El masaje activa el flujo energético y con esto el propio organismo se repara a si mismo con más eficacia. No me sorprendió desempolvar un libro que me regaló esta persona, olvidado entre una montaña de libros pendientes y verificar que ese dolor agudísimo que yo tengo entre el índice y el pulgar ubicado en el dorso de la mano derecha se corresponde con la rodilla. Casualidad. Pero cuando las casualidades son de a miles ya estructuran una realidad. Por encima que la ciencia se quede corta para darle formalidad científica. Fuí al médico porque la insistencia de Zacarías y otros compañeros de trabajo fue intensa al verme caminar tan dolorido, y para ser honesto, el enfoque médico mecanicista si en algo funciona bien es en este tipo de casos, donde evidentemente la falla es en la mecánica de mi cuerpo. Pero no me cabe ninguna duda que masajeando esa zona de mi mano, la recuperación será más rápida, más posible o mejor. Pero los méritos se los llevará el traumatólogo, porque lo otro es fruto de "charlatanes" que no pueden demostrar lo que hacen. La ciencia paga.


ELLA, como mucha gente, dice ser capaz de observar la presencia del aura alrededor de las personas. Conocí en mi vida a otras personas que han aprendido a observarlo, en el caso suyo fue espontáneo, desde su niñez. Dibujaba a sus compañeras del colegio con el halo similar a como se representan las figuras santas en la iglesia. Se sorprendió de la sorpresa de sus compañeras, que naturalmente, no podían ver ese nivel de la realidad. Su madre le pidió que no lo hiciera más, y que evitara hablar de esto con la gente. Es una historia que se repite. Es evidente que hay frecuencias que el ojo físico es incapaz de captar. Alguna gente tiene o aprende a tener ese plus. No es más que eso. Pensar lo contrario es como decidir que los sonidos inaudibles para un humano pero que torturan a un perro no existen.


Es un posteo largo y difícil y a lo mejor profundizo, con tiempo.


Lo que quería decir es que de acuerdo a mis creencias, si vas caminando por la calle, te detenés sin saber por qué y delante tuyo se estrella una maceta de 20 kilos que se cayó desde un balcón y te hubiera matado si no te hubieras detenido, sentís inmediatamente que estás alineado o armonizado con el universo. Yo me rompí la rodilla, más allá del colapso mecánico, yo no estaba alineado. Y eso lo sé yo. Y también la recuperación depende decisivamente de esa armonía.

¿Publíco o no publíco?

Armando pesebres para el niño que llevamos dentro

Ayer Demóstenes, uno de mis compañeros de oficina me dijo que este fin de semana la armaría el pesebre a su hijo. Entonces me dió nostalgia y comencé a pergeniar uno mentalmente. Demóstenes se colgó y me sugirió ideas y quedó más o menos esto...




Me busqué uno en la red, que más o menos me gustara y le agregué algunos personajes.

Los originales son María, José y Jesús y los reyes magos. A la oveja y el burro los saqué (no venden). Sustituí un camello por un velociraptor bastante feroz. Para algo son magos los reyes, que se arreglen ellos. Hay gente que va por la calle con pitbulls o rottweillers. Bueno, estos vinieron del Asia con un velociraptor y regalos. También agregué a Obiwan Kenobi, que aparece ahí sable laser en mano para proteger al padawan cristo. Enemigos sobraban; el emperador Palpatine de la época sería el rey Herodes o bien algún demonio, que nunca faltan.

A la izquierda puse un "gris". Que son esos alienígenas que se especula que andan en la vuelta haciendo experimentos con gente y mutilando ganado. Son bastante tenebrosos. Así que el caballero jedi no está de más.

Arriba junto al mensajero original (el angel) lo puse a spiderman. Como respaldo del jedi, también puede sacar del paso al mesías ante cualquier problema.

Arriba a la derecha, quería poner una estrella de belén, pero se me ocurrió poner algo muy de nuestro tiempo, un bombardero sthealt, de los que mandan Bush y Rumsfeld para destruir objetivos específicos, pero que suelen eliminar y mutilar pequeños seres humanos que pasan a ser simples daños colaterales. O sea, que son como Herodes pero con tecnología avanzada que los hace infinitamente más peligrosos.

Nada. Es mi pesebre. Dan ganas de llorar, ya sé.

viernes, diciembre 01, 2006

Semana negra



O no, que sé yo. Ultimamente me pasa que lo negro precede a lo blanco, entonces no lo veo tan negro, no me abrumo. Y al revés, algo blanco precede algo muy negro y paso de la ilusión a la tristeza. Supongo que esto que estoy experimentando se parece mucho al concepto de Tao, que creo que es un concepto de la dinámica del universo que escribió un sabio chino que se llamaba Lao Tze. Que entre paréntesis leí una vez que estuvo como ochenta años en el vientre de su madre. Son esas cosas que se van exagerando con el paso de los años. Pero no voy a hablar de eso, así que no te vayas despavorido/a.




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Esta foto es al noreste de Paraguay, rumbo a Pedro Juan Caballero. El paisaje es impactante. Una cordillera de montes, la mayoría de ellos repletos de selva y monte indígena por todas partes. Blatter manejaba, yo sacaba fotos. Cada tanto interrumpíamos el silencio con que contemplabamos esa formidable manera de esculpir en la superficie terrestre que trabaja la mano del tiempo a través de millones de años. El viento, el agua y los movimientos tectónicos, sus herramientas. Uno se imaginaba dinosaurios transitando por su vida cotidiana allí, en ese mismo paisaje pero hace nada más que unos miles de años. Pensaba eso y Blatter me sugirió un pensamiento similar. Yo creo que los pensamientos, igual que las emociones forman un cuerpo sutíl que en ocasiones se comparte. Entonces pensás lo mismo. El día que fuimos a Cabo Polonio me llamó la atención que dije una misma palabra al mismo tiempo con diferentes personas en distintos momentos del día. Como si estuviera sincronizado con el colectivo, algo así. El hecho es que pensamos en dinosaurios, que en ese ambiente natural no quedarían desubicados. Y luego pensás en la mano del hombre, en las rutas que cortan el terreno y llevan el progreso y la agresión y el cambio del paisaje. Y entonces no te imaginás dinosaurios en los campos monocultivados con soja, donde pequeñitas islas de monte son rodeadas por un mar verde de vegetal mejorado geneticamente, para resistir el veneno que mata lo que lo rodea. Ahí no te imaginas vida. Es un desierto verde.
Y también te imaginas que el hombre va a seguir de largo, como los dinosaurios. Y que después va a seguir otro bicho mejor adaptado. Y todo va a seguir cambiando. El universo tiene una dinámica de la gran puta.


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En el campeonato interno de futbol 5,nos despedimos con una derrota injusta 7 a 1.
Partido parejo donde nuestras llegadas rebotaban en la linea, traspasaban la misma y el juez no lo querría admitir o las pelotas rozaban los caños o los golpeaban directamente. Los tiros de ellos iban todos a los ángulos. Una infamia. Quedamos últimos en la serie. Pero ganamos cosas como grupo humano que la estadística tampoco recogerá. Esas quedarán en nuestros corazones.
Encima me rompí los meniscos trancando con el goleador adversario, un tipo que tiene un obus en la pata. Llegué medio regalado a trancar, el tipo le entro de lleno y yo sentí algo parecido a lo que debió sentir el amigo de Forrest Gump cuando le voló las piernas una mina personal. Me tembló todo. Isaac me rezongó por exponerme tanto. Le dije que si no fuera a trancar cada pelota con alma y vida no sería yo. En realidad no se lo dije, le dije algo parecido pero menos vistoso. El trancazo produjo un estruendo descomunal, la pelota quedó inmóvil entre las dos piernas y el tipo, mejor parado, quedó estático como un yunque, mis noventa kilos volaron hacia adelante unos tres metros provocando la sorpresa del público. En el piso yo también estaba sorprendido. Uno no valora sus meniscos hasta que los pierde. Quieran a sus meniscos y sean agradecidos con ellos. En determinado momento viene una pelota desde el cenit que debía disputar con el goleador de marras. Me afirmo en mi pierna derecha para saltar y siento una puntada que por un instante me hizo olvidar de todo, donde solo en mi mente sentí el pánico de que mi pierna, la misma pierna derecha que me había sostenido durante toda mi vida no estaba preparada para hacerlo en ese momento. Evite saltar y disputar la pelota, el delantero le pegó de aire y fue como un misil que se incrustó en el ángulo. El 2-1, comienzo de la debacle. Ninguno de mis compañeros me reprochó. Eso me gustó.
Ahora tengo un ruidito en la rodilla, porque el menisco es una especie de interfase, un amortiguador. Tengo que esperar unos días, para saber si puedo volver a hacer deporte. Y si no es así, de alguna manera lo negro se tornará blanco. Como siempre sucede.

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Hace unos días soñé que el mapa de Uruguay era así :



Es decir, una lengua de océano atlántico separaba la frontera con Brasil. En el sueño imaginaba que en mi país todo era campo y soledad. La margen occidental (el lado uruguayo) del mar era de tierra,que terminaba abruptamente en el agua, no había playa, ni gente. Había alambrados desvencijados y bosta de vaca. Del otro lado del océano, toda la ribera era una especie de Gran Río de Janeiro, una extensa playa oceánica de unos 500 kilometros de largo. O sea, noche, jolgorio, luces, diversión y arena dorada y caliente. Yo quería llegar y conocer esa ciudad, atravesar el océano y llegar allí.
El modo de acceder era a través de unos ómnibus internacionales que en la terminal, carreteaban unos centenares de metros y levantaban vuelo para atravesar el mar. Todos los ómnibus estaban completos, y ninguno me abría sus puertas. En determinado momento apareció uno con sitio para una persona. Se baja el guarda, un sujeto que no me resultó conocido de la vida real, con la cabeza absolutamente calva, baja estatura y cuando yo pienso que me va a ayudar con mi bolso para acomodarlo en la bodega, extrae de su ropa un arma de fuego y comienza a dispararme. Yo corro directo hacia él, haciendo caso omiso a las balas que me pasaban cerca o me atravesaban y se sentían reales, aunque indoloras y me tiro encima suyo y comienzo a golpearlo. Como no acostumbro golpear gente me produjo tanta impresión que me desperté. Y eso provocó que no pudiera conocer esa descomunal ciudad costera de 500 kilometros de largo, llena de luces y posiblemente también de vicios. Posiblemente no sueñe más con ella.
Me pregunto quien sería ese pelado antipático y por que motivo me disparaba tiros. Y por que yo siento durante mis sueños que las balas no me hacen daño y días después me pulverizan un menisco de un trancazo demostrándome que soy tan frágil como cualquiera. No sé, son muchas preguntas y nunca tengo las respuestas.

Esta semana me pasaron más cosas dolorosas. De las que no pienso hablar, porque igual lo negro será blanco, y la tristeza será alegría. Y después tristeza...y alegría. Se llama vida. Y más vale que te guste.

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No tengo más ganas de escribir.

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Horas después de escribir todo esto, madrugo, me levanto, me patíno semidormido sobre una sustancia sólida deformable. Miro el piso, miro la sandalia. Analizo. Miro a mi siniestra, donde en silencio, Gaia me observa atenta y divertida moviendo la cola. Si. Pisé mierda.

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