Rinocerontes eran los de Antes

Evolution

viernes, junio 20, 2008

De lo que me preocupa, sólo un poco.

Me han sorprendido mucho estas fotos publicadas por BBC, sacadas desde un avión que sobrevoló una tribu amazónica que vive completamente aislada de la civilización. Parecen fotos salidas de ciencia ficción.


Es notable observar como los hombres de la tribu atacan "la cabeza" del avión, del mismo modo que imaginamos que lo harían nuestros antepasados hace miles de años.

Quizás sientan lo mismo que los indígenas centroamericanos viendo llegar las carabelas españolas, o quizás ni siquiera intuyan el enorme crecimiento descontrolado de seres parecidos a ellos que se han desplegado por el mundo que se extiende más allá de sus impenetrables dominios. Quién será ese curioso individuo pintado de negro? Qué será de estos indígenas? Es increíble que en tiempos del google earth, donde se puede otear desde el cielo cada centímetro de la tierra sigan pasando cosas como estas. Es verdaramente notable que mientras una parte de la humanidad estemos pendientes de las piruetas que hacen los exploradores marcianos todoterreno, este minúsculo grupo se haya mantenido aparte y no sepan de conceptos básicos como "moneda", "rating", "voy a la feria", "física cuántica" o "nuestros servicios secretos nos dieron información falsa". Viven así quien sabe desde cuando, quizás gerenciados por un individuo pintado de barro que conoce todos los secretos del mundo que los rodea. Y tal vez del mundo que rodea al mundo que los rodea. Sería interesante intuir su óptica sobre los enormes y ruidosos animales voladores que los atemorizan cada vez más a menudo. Tal vez alguno de sus ancestros soñó con el momento que los comenzarían a visitar. Es posible que todas las culturas hayan soñado con sus ocasos.

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Recuerdo que una noche paseando por la Avenida principal de La Paz, que con su ancho cantero central me recordó mucho a Buenos Aires, me quedé inmóvil frente a la vidriera de una librería.
Me quedé cavilando acerca de un libro en cuya tapa los millonarios especuladores Donald Trump y Robert Kiyosaki parecían hablar a quien los miraba diciendo "Nosotros queremos que tú seas millonario"


Recuerdo que lo primero que pensé fue en estar parado frente a ellos y retrucarles a ambos "yo necesito que ustedes no sean tan ridículos". No voy a extenderme sobre esto, la verdad auténtica es que quisiera saber más sobre el indígena pintado de negro que sobre cualquiera de estos dos.


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Algo que me sorprendió de la ciudad de La Paz, es que no tiene hacia donde crecer como las ciudades del llano. La Paz está encerrada por las montañas y el crecimiento demográfico hace que no quedé más lugar para construir que en las mismas laderas de las montañas. Este es un barrio rico, nuevo, donde comienzan a crecer como hongos mansiones enormes.

También en las afueras, en un lugar muy lindo llamado el valle de la Luna, donde los eones han tallado la roca de formas absolutamente particulares, me detuve a fotografiar esa solitaria forma de vida, una tuna, en la punta del pico de una roca que se elevaba del suelo unos quince metros.

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Rumbo al Titicaca, de paseo me crucé con innumeros pueblos que estaban de fiesta. Son muy fiesteros los bolivianos, muy llenos de su cultura propia, tan diversa y colorida.



Conocí a un señor que fabrica botes de totora como ese del fondo. Su padre octogenario y famoso (un barco suyo fue tapa de National Geographic) los hace desde niño. Cruzó con uno de ellos el atlántico y los ha vendido a Egipto, Japón e Irak. Llegando a Irak por el Eufrates uno de sus botes fue incendiado por nacionalistas convencidos de que estaba cargado de armas. Ahora tiene el proyecto de construir un hotel flotante de ese mismo material sobre el Titicaca. Qué lago tan inmenso! Y que abrazador el sol allí. Eso me recuerda que quería hablar algo sobre el sol.

Termino esta parte con esta foto que encontré en Panoramio, mientras miraba el Titicaca desde arriba.


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Este castillo que aparenta ser invulnerable fue arrasado por una de las expresiones de la maldad humana más pavorosas. Es el castillo de Hiroshima.
El uso de armas nucleares, además de segar en un pestañear de ojos a miles de vidas inocentes, provocó el retraso y el temor al uso de la energía producida por la fisión nuclear con fines pacíficos. En el Uruguay recién llegando a la primera década del siglo 21 comenzará a debatirse la posibilidad de construir una central atómica. Nunca es tarde.

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Me encanta el fútbol y no me disgusta la idea de que Uruguay, con ayuda de sus vecinos, pueda organizar un cachito del mundial del 2030, festejando el centenario de la existencia de estos torneos. Mucha gente lo ha comenzado a tomar como una cuestión patriótica y me parece muy bien. Pero por qué no se nos puede ocurrir que podemos tomar cuestiones patrióticas el hecho de tener nuestra propia central solar que genere energía limpia, muchos puestos de trabajo y que nos beneficie con la erradicación de esas horribles centrales térmicas que mientras queman el petróleo que compramos a precio de oro y nos sumerge económicamente, paralelamente contamina nuestros cielos y nuestras células? España, no hablo de una civilización miles de años más avanzada salida de Star Treck, hablo de España simplemente, las está construyendo por docenas. Y eso que ellos están en mejores condiciones que nosotros de tirar dinero quemando petróleo.




Por que demonios no podemos tener la apertura mental de construir nuestra propia independencia energética? Por que diablos es tan complicado eso?



De no estar quemando tantos millones de dòlares por día de combustibles fósiles podríamos pensar hasta en organizar mundiales de bolita. Y quizás hasta podríamos pensar en que cada uno de nuestros niños tuviera una olla con puchero en su mesa. Y un techo y un elemento que les proporcione calor en el invierno.

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A propósito, esto es soñar.


Aquí explican como funciona esto y aquí cuentan sobre éste proyecto.

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Veo el informativo. Una señora falleció como consecuencia de las heridas producidas por su perro, una mezcla de rottweiller con cimarrón. Parece que el animal peleaba con unos perros del vecino y la mujer quizo interceder. Según dicen es lo último que debe hacer alguien, ya que el perro en esos casos desconoce hasta a sus propios dueños.
Hace unos días volvía a casa con Gaia, vinculada a mí por su collar y cadena. Gaia debe pesar unos veinte kilos, es muy veloz, muy sociable, es una border collie, esos pequeños pastores de ovejas muy hábiles tambien para sortear obstáculos, se los puede ver casi a cualquier hora por animal planet.


La hemos criado mimosa evidentemente. Hace unos domingos mi hermano la alzó mientras estabamos de sobremesa toda la familia. Gaia nos ofreció unos segundos de su mirada , deteniéndose en cada uno de los integrantes de la mesa unos segundos. No sabría definir lo que quería expresar. Pero era amor básicamente. Por un momento se sintió más parecida a nosotros. No era una mirada humana, no. Pero fue un momento muy intenso. Sé que es imposible transferirlo, pasarlo a palabras, pero me quedo con eso. Que un perro puede mirar y conmover y hacernos sentir cosas que no podemos expresar con palabras.


Bueno, estaba diciendo que volvía de Gaia de su paseo nocturno y de repente desde una puerta abierta de una vivienda muy modesta sale a gran velocidad una enorme masa de músculos gruñendo y ataca a Gaia que estaba ligada a mí por la cadena. Gaia no es un perro de pelea y sintiendose superada e imposibilitada de huir porque yo quedé paralizado aferrado la cadena se rindió esperando que la bestia dejara de atacarla. Presencié estupefacto como esa mezcla infinita de fila, cimarrón,boxer y no se que más se prendiera de mi perra. Cuando la vi aferrandosé a su cuello decidí que tenía que atacar aunque sabía que las consecuencias eran potencialmente terribles pensando que el animal me haría añicos. Le pegué un golpe con la mano abierta lo más fuerte que pude en el cráneo ( debí pensar un rato en una opción más letal pero así me salió) ni bien lo golpeo me pongo en una posición de alerta esperando que el perro arremetiera contra mí. Al mismo tiempo me asombro que por esas cosas de la vida el perro se asusta de mi ataque y escapa hacia la calle. Cuando veo que el perro huye giro mi cabeza para mirar feo a quien dejó la puerta abierta para que emergiera esa máquina voraz. El tipo me mira con cara de circunstancias y comienzo a gritarle si era conciente de que si su perro ataca a una criatura la desintegra. El tipo no dejaba de excusarse de que se le escapó mientras le ordenaba a su perro que entrara a la casa y yo revisaba el cuello de mi perrita. Por suerte solo acusó un colmillazo en su costado, muy poco profundo.



Esta vez no estaba Él presente. Pero tiendo a pensar que está siempre.

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Se me complicó escribir la continuación de el Frío(el posteo anterior). Se me entreveró bastante. Estoy entreverado, como habrán visto .

Pero lo tengo en la cabeza y seguramente lo termine expresando.

Gracias por estar del otro lado.

jueves, junio 05, 2008

El Frío


La línea gris es parte del recorrido que hice por las montañas de Bolivia. Allí hay una ruta que atraviesa Bolivia desde Puerto Suarez en la frontera con Brasil y llega hasta Chile, en pequeñisimo poblado que se llama Tambo Quemado. Hay bastante tránsito de camiones porque por allí circula el comercio proveniente del pacífico, sudeste asiático, y en la dirección contraria circula mayormente la producción de Brasil que tiene ese destino.

Allí marcado en verde hay un pueblito, casi más un caserío llamado Pongo, no figuraba en ninguno de mis mapas ni en la planimetría que tenía cargada en el GPS. Eran mis primeros días de trabajo en la altura. El primero será imposible de olvidarlo porque creí que sería mi último día en la Tierra ( Aquel día está contado aquí .) (odio empezar con los paréntesis). Como me había ido tan mal para la salud comenzar en La Paz, decidimos continuar, una vez repuesto, desde Cochabamba hacia arriba, es decir, hacia el lado de La Paz, siguiendo la ruta 4 que termina en Tambo Quemado. De ese modo me iría lentamente adaptando a la altura. El trabajo que hacíamos nos permitía avanzar solo unos cuantos kilómetros por día, usualmente uno trata de quedarse a dormir donde lo agarra la noche, pero la verdad es que yo desconocía las ofertas de albergue a lo largo de la ruta, eso cuando existía. Recuerdo que la noche anterior a la llegada a Pongo la pasé muy mal. Dormimos en un campamento de una dependencia pública y la verdad es que nos dieron muchas comodidades. Pero me desperté sin aire cerca de la medianoche y no tenía manera de sosegar mi respiración entrecortada. El oxígeno era escaso. Estabamos a unos 80 km de Cochabamba, y en el lugar donde estabamos no había médico. La única alernativa si se complicaba era despertar al chofer y pedirle que me llevara, lo cual en ese terreno, insumiría unas dos horas y media como mínimo. La verdad es que no me gustaba nada como manejaba el chofer, tenía que estar muy pendiente de si estaba atento o si no cometía alguna imprudencia. Preferí salir a caminar porque no lograba calmar mi respiración. Solamente si me ponía mal decidiría ir a Cochabamba. Terminé en plena noche cerrada, en un valle entre las montañas caminando en un monte de eucaliptus. El aire fresco me repuso bastante rápido, la verdad ya no lo esperaba.


La noche siguiente la pasamos en Pongo. Nos habían dicho que era el próximo pueblo con lugar para pasar la noche y que además era el próximo lugar donde podría encontrar un médico. Cada algunos pueblitos ellos tienen unos centros comunitarios, no recuerdo como les llaman, donde hay algún médico y donde se puede encontrar algún medicamento. El hecho es que luego de otra jornada extenuante de trabajo llegamos de tardecita a Pongo. Al llegar desde el este lo primero que aparece es una escuelita con su cancha de fútbol. Cada caserío o pueblito tiene su canchita de fútbol. En general las canchas son de hormigón, y soldados a los arcos de tamaño de futbol de salon hay estructuras de soporte de aros de basket. Nunca vi jugar un partido de ninguno de los dos deportes en las montañas. Supongo que les faltaba gente.
Recuerdo que cuando llegamos a Pongo ya oscurecía. Nos cruzamos con una fila de unos quince niños que nos iban diciendo uno por uno "buenas tardes" con una corrección que me asombró.
Aprovechamos a preguntar por el hotel, nos dijeron que preguntaramos en la radio. En Pongo había una radio!

Llegamos hasta la radio. Yo no bajé, entre el frío y la altura me tenían muy debilitado. No me sentía bien. Le pedí a mis colaboradores que preguntaran por el hotel y donde me podía ver un médico, no porque me sintiera tan mal como la noche anterior, sino para saber que si tenía una crisis respiratoria podía tener una asistencia elemental. Nos dijeron que el albergue estaba en la curva de entrada, a unos 400 metros de donde estabamos y que el centro comunitario era ahí enfrente. Decidimos ir primero a este último sitio para luego ir a instalarnos al hotel y no tener que volver, estabamos muertos de cansado. Los muchachos que me ayudaban eran de Cochabamba por lo que solamente habían trepado unos 1500 metros de su altura habitual, no sentían la menor molestia y trotaban alegremente durante el día. Yo a 4000 metros estaba destruído. Llegamos al centro comunal y golpeamos. Aparece una niña. Tendría para mi unos doce o quizas trece años. Como mucho catorce. Uno de mis compañeros pregunta que quien atiende y ella sorprendida dice más con un gesto que con su voz apenas perceptible que ella atiende. Ahí noto que la muchacha de cara aniñada bien podía tener un máximo de 22 años. Le explico mi situación, de que no me siento mal pero que soy del llano y que lo había venido pasando mal los últimos días y que qeuría saber que precaución tomar y si tenían medicinas, tubos de oxígeno, etc. No tenían nada. Ella me dijo que me tomaría la presión. La tenía bien. Me dijo que tomara las sorojchipills. No hay otra cosa. No se con que palabras me aseguró que estaría bien. Me dijo que los médicos estaban por llegar (los vimos cenando un rato más tarde cuando fuimos a comer al único sitio donde servían comida). Una vez concluída la revisión fuimos al hotel. El dueño del lugar nos dijo que habían llegado unos parientes y que no tenían sitio allí, pero que pregutnaramos en la iglesia, donde habitualmente se quedaba gente. Ya era de noche, y volver a dodne habíamos dormido la noche anterior insumiría manejar durante una hora en la montaña. Nunca se me ocurrió que terminaría pidiendo para dormir en una iglesia.

La iglesia era la única construcción nueva del pueblo. Tendría como mucho unos diez años, era de ladrillo a la vista, que contrastaba con las construcciones de tierra del pueblo, tan carácterísticas a lo largo de toda la ruta de montaña. Había allí unas habitaciones vacías donde podíamos quedarnos.


Creo que fue la noche más fría que recuerdo en mi vida, al menos hasta ese entonces.

(continúa)

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